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Ley penal y mercado financiero


La sociedad capitalista de finales del siglo XX experimentó en el plano económico internacional, una intensa fase de desarrollo y cambios que condujeron, sobre la base del modelo neoliberal, a movilizar enormes volúmenes de inversión hacia los mercados emergentes de Latinoamérica, Europa del Este y el Sudeste Asiático. Los esquemas planteados por la nueva corriente leferista trajeron consigo una evidente desregulación de los mercados financieros, pues se consideraba que ésta era la situación propicia que estimularía a los agentes económicos y operadores del sistema bancario- bursátil para impulsar la libre circulación de capitales a través de las fronteras nacionales.
A mediano plazo, la desregulación de los mercados financieros resultó un alto precio para la sociedad, pues los primeros años del presente siglo reflejan un significativo aumento, cualitativo y cuantitativo, de la delincuencia financiera, y el consecuente daño que ejerce sobre la economía nacional es demoledor. Los casos de Banaico, Banco Disa, Grupo Adelag, y The Providence- Estrella Mar, se constituyen en algunos de los ejemplos más publicitados por los medios locales, sin perder de vista que otros, de alcance transnacional como Enron y WorldCom, han generado en su conjunto, daños económicos comparables a los atentados terroristas del 11 de septiembre.
La presentación de informes contables y estados financieros alterados; el apoderamiento de fondos de instituciones bancarias, financieras y bursátiles; el uso indebido de información privilegiada; la intermediación de valores y captación de fondos sin contar con las respectivas licencias y registros; la manipulación fraudulenta del mercado, entre otros, corresponden a conductas que, además de ocasionar graves pérdidas patrimoniales, afectan directamente la confianza del público en el mercado financiero, generando finalmente un riesgo sistémico peligroso para la estabilidad económica nacional e internacional.
La respuesta jurídica que actualmente ofrece nuestra legislación a la mayoría de estas actividades, no satisface los requerimientos exigidos por los ahorristas e inversionistas, frente a la comisión de verdaderos crímenes de alto perfil. El Decreto Ley No. 1 del 8 de julio de 1999, define algunas de estas conductas dentro del Mercado de Valores como "Actividades Prohibidas", sancionables mediante la aplicación de multas administrativas, las cuales son apelables, generalmente, bajo efecto suspensivo, a la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, previo agotamiento de la vía gubernativa. La sensación de indefensión e inseguridad del público y operadores económicos afectados, es perfectamente justificable cuando se observa la relativa impunidad que gozan, los agentes activos en estos delitos de "cuello blanco".
En estos momentos, los imperativos económicos y sociales exigen que el Estado asuma nuevas responsabilidades, para establecer un orden penal económico coherente con la realidad, mediante la creación de nuevos tipos penales. La incorporación al Código Penal de los nuevos delitos financieros, hará referencia a estas acciones ilícitas que erosionan la base económica de nuestro país; así como también a penas justas y proporcionales al daño cometido. La eficacia del carácter disuasivo de la norma penal, dependerá en gran medida de la capacidad que tengamos de modernizar nuestras estructuras jurídico- judiciales, con el fin de investigar y condenar ejemplarmente a los nuevos delincuentes de "cuello blanco".
*Observador Invitado del PRE a elecciones en Ecuador.
Taboada informó que el pantalón y camisa cuesta entre 23 y 24 balboas, mientras que las botas cuestan unos 32 balboas, sin sumar las escarapelas, rangos y kepis.
El costo de comida por unidad es de 6 balboas con 50 centésimos diarios. El equipo cuesta entre 60 y 70 balboas por aspirante, mientras se encuentra en su período de instrucción. Luego, cuando ya es agente graduado, es más caro porque incluye el revólver y el sambrón, entre otros equipos. La academia depende del presupuesto de la Policía Nacional.
Carlos Osvaldo Murillo tenía cinco meses de estar en la Academia. Se notaba orgulloso de pertenecer a la ACAPOL porque, según dijo, debido a su función de llevar seguridad a los ciudadanos "quise ser parte de esa seguridad y quiero que el trabajo que yo desempeñe de aquí en adelante vaya en vías de contribuir al desarrollo de mi país y mi provincia". "Me parece que la Policía es una entidad de mucho prestigio y respeto dentro de la nación", expresó.
Sus metas son seguir la universidad, y debido a que la misma institución brinda esa oportunidad, se puede ir de meta en meta y alcanzar cada una, manifestó. Lo más difícil es vencer el temor, los entrenamientos son duros, pero cada uno lleva al perfil de policía, de un hombre de desarrollo y de oportunidades.
Su día comienza en la mañana, con un trote y ejercicios. Luego pasa al comedor, después se iza el pabellón, y luego a las aulas donde se imparten las clases. Posteriormente almuerza. Después se baja el pabellón, estudia y duerme desde las 9:00 p.m. hasta las 5:00 de la mañana.
La convivencia al principio es complicada, pero con el tiempo y las actividades se relacionan unos con otros con el objetivo de librarse del estrés y de conformar una familia entre todos los estudiantes. Es de Bocas del Toro, pero está preparado psicológicamente para ejercer donde se le asigne. Practican con revólveres calibre 38 y con fusiles M-16.

101 años de Panamá América

 
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