Lo impopular es que la CSS quiebre
HE oído a muchos políticos del oficialismo decir que el problema está en el costo político que el gobierno pagará por las medidas impopulares que deben tomarse para salvar la Ca ja de Seguro Social (CSS). Sin embargo, pienso que el mayor costo político sería no hacer nada o plantear medidas cosméticas, que sólo retardarían el problema para unos diez años, con el agravante de que sería prácticamente imposible recuperar la institución. Lo peor es que, con ello, se estaría engañando a toda la población, principalmente a las personas cuyas edades oscilan entre los 25 y 45 años, pues se les estaría enviando un mensaje de que aportarán a una institución que quebraría en ese tiempo y sus ahorros serían en vano.
Está claro que ha nadie le gusta que se le disminuyan sus beneficios, pero cuando los mismos corren el peligro de desaparecer por completo y/o ponen en riesgo la Nación, se deben tomar las medidas necesarias, ya que el país está primero que nuestras canonjías personales.
La decisión del gobierno de que se habrá un espacio de tiempo prudente para que se pueda plantear una reformas integrales a la CSS, ha sido una actitud inteligente y sana, y con ella, el país será el gran ganador. Es importante que durante ese tiempo se le explique a la población el porqué de la situación de la Caja. Estoy seguro que, al conocer el motivo del déficit, comprenderá las medidas que se tienen que tomar. Digo eso, porque en los últimos tres años he presentado en diferentes foros la razón del problema, eventos en los cuales participaban funcionarios de la Caja, trabajadores y estudiantes universitarios, cuyas reacciones han sido de completa aceptación. Lo que debe estar claro es que ahora debemos plantear una reformas que no solamente de vida a la seguridad social por 50 años, sino que tomemos las medidas necesarias para hacerla factible de por vida.
El gobierno, en las pasadas semanas, sufrió un desgaste político innecesario, porque no permitió realmente una discusión de las reformas tributarias y no dio una explicación detallada de lo que se quería, dejando escapar una oportunidad para corregir las distorsiones que el sistema tributario panameño sufre y que, lastimosamente, se mantendrá. Ahora tiene la oportunidad de recuperarse de ese revés político, y lo podrá hacer permitiendo la verdadera participación de todos y construir una nueva ley orgánica que nos garantice pensiones dignas y un servicio de salud eficiente; pero, a la vez, tener una institución eficiente, eficaz y transparente, donde los funcionarios nos sintamos orgullosos de trabajar en ella y los asegurados confiados de un seguro social confiable y de primer mundo.
Sr. Presidente, usted y su equipo de gobierno tienen un mandato, el de dirigir la Nación, y sólo lo harán correctamente si gobiernan para el país y no para el partido. Eso fue lo que hizo el presidente brasileño, Ignacio Lula Da Silva, en sus dos primero años de gobierno y hoy su popularidad se mantiene como al inicio de su gobierno, teniendo como aliados a sus antiguos adversarios y a la población independiente, porque demostró con sus políticas que Brasil estaba primero que su colectivo político. De usted depende, Sr. Presidente.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi. cdabadia@cwpanama.net
(*) Académico de Discovery Institute y de Cato Institute.
www.aipenet.com.
Está claro que ha nadie le gusta que se le disminuyan sus beneficios, pero cuando los mismos corren el peligro de desaparecer por completo y/o ponen en riesgo la Nación, se deben tomar las medidas necesarias, ya que el país está primero que nuestras canonjías personales.
La decisión del gobierno de que se habrá un espacio de tiempo prudente para que se pueda plantear una reformas integrales a la CSS, ha sido una actitud inteligente y sana, y con ella, el país será el gran ganador. Es importante que durante ese tiempo se le explique a la población el porqué de la situación de la Caja. Estoy seguro que, al conocer el motivo del déficit, comprenderá las medidas que se tienen que tomar. Digo eso, porque en los últimos tres años he presentado en diferentes foros la razón del problema, eventos en los cuales participaban funcionarios de la Caja, trabajadores y estudiantes universitarios, cuyas reacciones han sido de completa aceptación. Lo que debe estar claro es que ahora debemos plantear una reformas que no solamente de vida a la seguridad social por 50 años, sino que tomemos las medidas necesarias para hacerla factible de por vida.
El gobierno, en las pasadas semanas, sufrió un desgaste político innecesario, porque no permitió realmente una discusión de las reformas tributarias y no dio una explicación detallada de lo que se quería, dejando escapar una oportunidad para corregir las distorsiones que el sistema tributario panameño sufre y que, lastimosamente, se mantendrá. Ahora tiene la oportunidad de recuperarse de ese revés político, y lo podrá hacer permitiendo la verdadera participación de todos y construir una nueva ley orgánica que nos garantice pensiones dignas y un servicio de salud eficiente; pero, a la vez, tener una institución eficiente, eficaz y transparente, donde los funcionarios nos sintamos orgullosos de trabajar en ella y los asegurados confiados de un seguro social confiable y de primer mundo.
Sr. Presidente, usted y su equipo de gobierno tienen un mandato, el de dirigir la Nación, y sólo lo harán correctamente si gobiernan para el país y no para el partido. Eso fue lo que hizo el presidente brasileño, Ignacio Lula Da Silva, en sus dos primero años de gobierno y hoy su popularidad se mantiene como al inicio de su gobierno, teniendo como aliados a sus antiguos adversarios y a la población independiente, porque demostró con sus políticas que Brasil estaba primero que su colectivo político. De usted depende, Sr. Presidente.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi. cdabadia@cwpanama.net
(*) Académico de Discovery Institute y de Cato Institute.
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