Lo más importante en un cambio:la impunidad del robo millonario
Van ya cumplidas ocho semanas con un nuevo gobierno y, en tan corto tiempo, hemos visto que son realmente abrumadoras las cantidades que han servido para el enriquecimiento ilícito de grandes figuras de la política nacional.
Como en esas ocho semanas no ha habido señales de enjuiciar a nadie, aunque las pruebas son tan abundantes y las fortunas tan grandes que el mismo Alí Babá vería la cantidad de sus compañeros muy exigua, nuevamente surge el viejo fantasma de la impunidad.
Antes de 1903, según el viejo decir popular (porque ahora gran parte del pueblo no entendería el significado), en Colombia decían que “el que no conozca Panamá que vaya a verla pronto porque se acaba”, pero no se acabó entonces aunque pareciera que seguimos teniendo piratas encorbatados que insisten en que esa predicción se cumpla.
Durante los gobiernos de la famosa “democracia incipiente” en que ha aumentado enormemente el consumo y el tráfico de drogas con el libre mercado impuesto por los invasores de 1989, se desarrolló otra maroma multimillonaria que el pueblo está condenado a sufrir, si los cambios no llegan hasta allá.
Entre las facturas de la electricidad y la luz, de los teléfonos fijos y celulares y de la pandemia de casinos, por lo menos unos tres mil millones salen del país cada año. Más de una vez se hubiera podido pagar la deuda pública y más de una vez se podría financiar la ampliación del Canal, con lo que se fugó y con lo que se fugaría en los cinco años que debería durar la construcción. Por cierto, esa fuga de capitales significa que cada persona que vive en Panamá (un per cápita) tiene que dejarse llevar mil dólares anuales hasta cuando vuelva alguien con poder a pensar como los que lograron que se nos diera la soberanía y que, con ella, tuviéramos el Canal.
En 1980 surgió como política de los 7 grandes que la globalización tenía que comenzar con la privatización de las industrias, de las instalaciones de utilidades públicas, de los servicios de transporte aéreo y varias otras cosas que algunos pueblos habían recuperado nacionalizándolos. La llamaron el “rollback”.
Como consecuencia de eso, muerto el General Torrijos que había presidido las nacionalizaciones inconstitucionales de esos grandes negocios, comenzaron a surgir los multimillonarios globalizadores.
Eso no sólo debe conocerlo el pueblo para que no vuelvan a querer salir a mostrar la cara esos neomillonarios, sino también para que comiencen a castigar el origen de sus fortunas y recuperar lo que se pueda. Ese cambio nos formaría una nueva generación de ciudadanos decentes, trabajadores y honrados, y dejaríamos de ser la tierra donde los ladrones son respetados y se consideran respetables.