default

Los carnavales: ideas para rescatarlos


Anteriormente me he referido a la celebración del Carnaval para presentar algunas propuestas que creo podrían devolver el esplendor perdido a los de la ciudad capital. Los del interior del país, por todas las cuentas, ya han encontrado su propio camino, consolidándose anualmente. El carnaval es una fiesta del pueblo y para el pueblo, y debe celebrarse en las calles con comparsas, grupos musicales, carros alegóricos, reinas y disfraces. Sin embargo, esos no son los elementos que destacan en las celebraciones de la capital.
Los carnavales de Río son exitosos porque se basan en una competencia entre las escuelas de Samba. Cada una de ellas se prepara, desde el mismo día siguiente a la terminación de la celebración, para competir el siguiente año. La preparación incluye el diseño de disfraces y vestuarios, recaudación dinero y la preparación de la música que les servirá de fondo al momento de desfilar. Nada se deja a la improvisación.
Guardando las proporciones, en Panamá los carnavales tableños, modelo que han seguido otras ciudades y pueblos de nuestro interior, se basan en la sana competencia entre la Calle Arriba y la Calle Abajo. Los dos sectores se preparan para "enfrentarse" cada año. Sus respectivas reinas son escogidas con mucha antelación, y ellas y sus princesas motivan el entusiasmo de sus partidarios que las convierten en símbolos de la "contienda" que librarán el siguiente carnaval para superar a "sus rivales". En la ciudad de Panamá, en cambio, se ha optado por escoger, prácticamente en la víspera, a una reina en la que se deposita la responsabilidad de alegrar un carnaval que ha tenido muy limitada preparación y que no ha sido precedido de las motivaciones que animan los del interior.
Si se quiere lograr verdadera alegría en las calles, deben crearse las condiciones para atraer al pueblo y hacerlo parte de la fiesta. Y para lo que pueda servir, vuelvo a presentar las ideas que he propuesto desde hacer varios años.
Para motivar la organización y participación de comparsas con su respectivo apoyo musical, de reinas, carros alegóricos y disfraces, deben establecerse premios que la estimulen. Si ahora, a un año de la próxima celebración, se anunciara que en los carnavales del 2004 se les premiará, en efectivo, con montos verdaderamente atractivos, creo que el resultado estaría garantizado. Por ejemplo, una escala de premios atractiva, en balboas o dólares, podría ser la siguiente:
Para las comparsas: cuatro premios de 150,000; 100,000; 75,000 y 50,000 a las que ocupen los cuatro primeros lugares. Y, además, otros seis premios, repartidos en 35,000; 25,000; 15,000 y otros tres de 10,000, para las que ocupen los lugares del octavo al décimo. Total: 480,000. Para los carros alegóricos: cinco premios de 50,000; 30,000; 25,000; 15,000 y 10,000. Total: 130,000.
Para las reinas: cinco premios de 50,000; 20,000; 15,000; 12,000 y 10,000. Total 107,000. Para disfraces: cinco premios de 12,000; 9,000; 6,000; 4,000 y 2,000. Total 33,000.
El gran total de los premios a repartir sería de 750,000. Esta suma no es exagerada si se tiene en cuenta que se trata de premiar cuatro días de presentaciones y esfuerzos que requerirán de varios meses de preparación. La reina del carnaval debería ser escogida el lunes, después del desfile de ese día y tomando en consideración las presentaciones de los tres días, entre las reinas que presenten los diferentes barrios del distrito capital. Como reina de reinas presidiría las celebraciones del martes.
Tal vez otras personas tengan ideas mejores, pero creo que las anteriores, que estimulan la competencia, probada fuente de motivación, podrían ser un camino rápido para devolver esplendor a los carnavales de la capital y, además, convertirlos en atracción turística y fuente de ingreso para el comercio y para muchos panameños humildes.
El medio ambiente y la seguridad son prioridades para el buen funcionamiento de la planta eléctrica de Bahía Las Minas. Tanto el personal que labora en la planta como quienes le brindan algún servicio, reciben capacitación constante tanto en medidas de seguridad como de controles ambientales. Todo ello con la finalidad de cumplir con disposiciones internacionales y mantener los más rigurosos estándares de calidad avalados por los requerimientos ISO 9000.
En el caso de ocurrir un derrame o incendio, el personal de BLM está entrenado y tiene bien definido cuáles son sus funciones, destacó a El Panamá América, Luis Rovira, jefe del Departamento Ambiental.
Con la finalidad de aprovechar al máximo los recursos, en 1999 BLM invirtió unos B/. 100 millones de dólares en la instalación del Ciclo Combinado, proceso que no sólo genera una energía más barata sino que al aprovechar el uso del calor que se produce en la combustión, se logra cuidar el medio ambiente.
Otro de los cambios para proteger el medio ambiental fue el de elevar las chimeneas de las unidades de generación, de 30 a 80 metros, cumpliendo así con las exigencias del Banco Mundial, sobre las cantidades de partículas que puede emitir una central de generación eléctrica. Con esa altura y con la dirección del viento de Norte a Sur, las partículas se dispersan y no se concentran en el área, destacó Rovira.
Explicó que para obtener la altura que requieren chimeneas como éstas, se emplea un radio de 10 kilómetros y se hacen modelos computarizados de la dispersión de las partículas. Para monitorear la calidad del aire del área tienen dos estaciones de monitoreo. Se adelantó que harán un estudio para determinar cómo está la planta y qué medidas correctivas se podrían aplicar, con lo que se pretende que el monitoreo sea continuo.
Un vez por semana se realizan monitoreos preventivos en el área de la costa empleando un bote, verificando que no existan manchas de combustible en el área de los manglares. Se conoció que BLM está en constante conversación con la empresa Petroeléctrica de Panamá, LDC (PEP), con la cual comparte el espacio físico, con la finalidad de ver cómo se mejora la emisión de gases y partículas a la atmósfera.
Para brindarle seguridad a los tanques de almacenamiento de combustible con miras a evitar un derrame, se han invertido B/. 300.000 en la construcción de unos diques, que tienen como especificación 40 milésimas de grueso de malla que cubre toda la superficie del muro. El dique está construido bajo los estándares que dicta la ingeniería civil y la Sociedad Nacional para la Prevención de Incendios de los Estados Unidos.
Aunque varios puntos dentro de lo que es el control ambiental están muy ligados con la seguridad, uno muy importante es el sistema de control de incendios. Este se puede observar en todos los alrededores de la planta BLM identificado con el característico color rojo. El equipo tiene diversos dispositivos como: hidrantes, estaciones de mangueras, tanques de espuma, extintores, extintor de incendio tipo carretilla en polvo químico de 125 libras, monitores de ruedas, mangueras y bombas ubicadas en diferentes puntos de la planta.
Los cuartos de control poseen paneles de alarma y supervisión. Este sistema de supervisión también existe en distintos puntos dentro de la planta. Como dato curioso se conoció que el sistema contra incendios posee una bomba computarizada que arranca todos los martes a las 9:00 a.m. y envía una cinta en la que indica si el sistema está bien o no.
Para el funcionamiento de la misma existen diferentes boyas que monitorean la presión del sistema. En el caso que una de ellas se rompa por la temperatura, se baja la presión de la línea, la bomba censa esa baja presión y arranca rápidamente. Igualmente, en los paneles de control se descubre dónde se dio la anomalía.
En el sector donde se encuentra la turbina hay un pequeño bote suspendido en la parte alta del edificio. Su finalidad es que en el caso de un percance con uno de los empleados, éste pueda ser evacuado rápidamente sin tener que bajarlo por las escaleras.
Por otro lado, de existir un conato de incendio existe una línea caliente que de inmediato comunica al cuartel de bomberos y a una ambulancia. De hecho, cada seis meses se realizan simulacros de evacuación, el último efectuado hace sólo dos meses. Para tales fines y como medida de seguridad, todos los autos que ingresan a la planta deben mirar de inmediato hacia las salidas y nunca a espaldas de ellas.
La aplicación de normas y seguridad industrial ha logrado disminuir los riesgos de accidentes en el personal en comparación con lo que era el antiguo IRHE. Sólo el año pasado, con unas 300 mil horas de trabajo, hubo un 3% de severidad de accidentes, es decir, dos empleados accidentados que requirieron incapacidad de seis días. En lo que va del año no se han registrado accidentes de trabajo.
Al venderse la planta y pasar a manos de la empresa privada, se adquirieron una serie de compromisos ambientales, uno de los cuales fue el de sanear o remozar completamente los aislantes con contenido de asbesto de la unidad 1 (una planta que data de 1965), así como en toda la planta.
ARGAR, S.A. fue es la empresa que se encargó de remover todo el asbesto de la unidad uno y el que se encontraba en toda la planta. La unidad 1 actualmente está sin funcionamiento y ya cumplió su función, por lo que en los próximos días, una vez removido el asbesto, se procederá a desmantelarla, señaló Rovira.
En los trabajos de sanear dicha unidad se hizo una inversión de alrededor de B/. 95,000 y en toda la planta de unos B/. 300,000.
El calendario de saneamiento ambiental inició con la privatización y culminará a principios de 2004. No obstante, BLM ya está en los proyectos finales con miras a cumplir los compromisos adquiridos con el Estado.
Este trabajo fue realizado por Melitza Solano, Yolanda Sandoval, Yariela González y Dascheñka Chong.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América