Los debates electorales
En los procesos electorales contemporáneos cobra gran importancia el sistema de debates públicos en la que los candidatos confrontan, de cara a la nación, sus ideas, proyectos y propuestas de gobierno; de manera que ellos expongan de manera amplia, sin recelos, ni cortapisas, sus criterios en torno a los temas y asuntos que son de interés para la ciudadanía en general.
Los debates electorales nos permiten discernir y asentar preferencias, valorizando los argumentos y las razones de las exposiciones, de manera tal que constituyen en una importante contribución política que refuerza militancias e invita a engrosar las membrecías partidarias. Igualmente le permite decidir, a los denominados "indecisos", en quien puede constituirse como el candidato más idóneo.
Con los debates electorales no sólo nos damos la oportunidad de escuchar y discernir a los candidatos a un puesto de elección popular sobre sus planes y programas de trabajo, y sobre las posibles soluciones a los problemas que aquejan a nuestro país, sino que, a la vez, podríamos dilucidar qué candidato realmente tiene un plan de gobierno serio, apegado a las reales necesidades de nuestra sociedad.
Nuestra legislación electoral adolece de una regulación que dé el marco de referencia para lo que deben ser los debates electorales. El artículo 191 del Código Electoral, inmerso dentro de lo que se titula como facilidades electorales, se menciona de manera tímida: "que en los medios de comunicación social que administre el gobierno podrán ser utilizados para realizar debates". Pero los debates en estos medios brillan por su ausencia.
Con el advenimiento e inclusión de las elecciones primarias, en el Código Electoral y en los Estatutos de los partidos, sería conveniente que nuestra máxima autoridad electoral vaya pensando en regular el tema, tanto para las elecciones primarias como para las elecciones generales, como un aporte a la democracia global.
En los debates televisivos realizados, no hemos visto ese cruce de ideas, de opiniones, de discusión, de contribución, de solución; lo peor es que algunos precandidatos presidenciales se han dedicado a la diatriba y al ataque, creyendo que con eso obtendrían buenos resultados.
A pesar de ello, considero que los medios de comunicación social privados y las universidades, han realizado un esfuerzo loable en ocasión de las primarias partidarias para convertir el debate electoral en un evento obligatorio y esperado. Es necesario, que para el proceso electoral general que se avecina, se cuente con estos encuentros de opinión, de los cuales es evidente que sacaremos excelentes beneficios.