Los desafíos de ser Maestro de Artes Marciales en la Era de Cristal
Los desafíos de ser Maestro de Artes Marciales en la Era de Cristal
Durante la segunda mitad del siglo XX, el auge de las artes marciales en el mundo fue notable, gracias a películas, series de televisión, juguetes, videojuegos, etc. En Panamá, desde aquella época se ha tenido la influencia de Japón y de otras naciones que son cuna de las artes marciales más practicadas en el mundo, como Karate Do, Judo, Aikido, Taekwondo, Muay Thai, Kung Fu, Kenpo, por citar algunas. Esto, sumado al talento y habilidades demostradas por los practicantes panameños, han contribuido con el surgimiento y desarrollo de dichas disciplinas a lo largo del istmo.
Si bien se comprende que, en las artes marciales modernas (Gendai Budo) japonesas, como el Karate Do, el combate (Kumite) es parte integral de su esencia junto con las formas (Kata) y la técnica básica (Kihon), es recurrente escuchar a practicantes de la "Vieja Escuela" decir: "En mis tiempos se nos exigía de verdad", "no todos lograban pasar los exámenes de rango", "combatíamos sin guantes ni protecciones", "ni los alumnos ni los padres de familia opinaban, respetaban al Maestro", entre otras cosas. Algunas personas atribuyen esto a que nos encontramos en una "Era de Cristal", en la que se tienen una baja tolerancia a la frustración, hipersensibilidad y sobrecarga emocional.
Por lo expuesto, surgen algunos desafíos que los instructores de artes marciales pueden confrontar:
- Muro digital. Básicamente, la innovación que se ha tenido como humanidad, en especial con las tecnologías de información y comunicación (TICs), obligan a los instructores de la "Vieja Escuela" a modernizarse y estar atentos a las últimas tendencias en dichas tecnologías, a fin de no quedar rezagados o en el olvido. Esto incluye la participación activa en redes sociales y la posibilidad de ofrecer clases en línea (recomendable solo para rangos avanzados).
- Pérdida de interés por lo tradicional. Las artes marciales cuentan con un legado histórico que se refleja en las técnicas ejecutadas y en los principios que acompañan a las mismas. Sin embargo, muchas tradiciones obedecen a contextos socio-culturales y temporales diferentes, por lo que representa un reto importante para todo instructor desarrollar estrategias dinámicas que contribuyan a preservar las tradiciones, aplicables a tiempos y espacios actualizados.
- Cultura y conocimientos del Maestro. Es comprensible que, algunos Maestros que surgieron de entornos modestos (en los cuales el acceso a mejores oportunidades educativas era limitado), encontraran en las artes marciales una oportunidad de superación y desarrollo personal. Sin embargo, en una era en la cual el conocimiento está a un "click" de distancia, los Maestros tienen enfrente a personas con acceso a información en tiempo real y con más estudios superiores en muchos casos; por lo que, a modo de mantenerse vigente, la capacitación constante en pedagogía y otros saberes complementarios es necesaria.
- Respeto y disciplina. Anteriormente se exigía más a los estudiantes y no se reclamaba ni cuestionaba las decisiones o acciones del Maestro, quien era visto como una figura de autoridad y respeto. En tiempos actuales, si un alumno considera que le exigen "demasiado", en el caso de los menores de edad los padres de familia interfieren en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Se es consciente que, en tiempos pasados pudieron ocurrir algunos excesos por parte de Maestros con limitaciones pedagógicas, pero esto no debiese ser esgrimido como argumento para restar la autoridad y respeto que debe preservarse en la tradición marcial.
En síntesis, mantenerse vigente en la enseñanza de artes marciales en los tiempos actuales presenta una serie de dificultades, por lo que se extiende un cordial y respetuoso saludo a los Maestros que continúan haciendo la diferencia. ¡Oss!