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Los días puente y el cambio por Panamá


El miércoles pasado el Consejo de Gabinete de la Sra. presidenta Mireya Moscoso, aprobó derogar los días puente, me-diante un anteproyecto de Ley que será sometido próximamente a la consideración de los honorables legisladores.
Recordemos, en primer lugar, que esta propuesta fue presentada en el gobierno del presidente Pérez Balladares por iniciativa del anterior director del IPAT, Lic. César Tribaldos, y el objetivo era promover, como se sustentaba en la exposición de motivos, el turismo en el interior del país y, por ende, incrementar los ingresos y el empleo en esas regiones y para mejorar la distribución del ingreso.
Recordemos, en segundo lugar, que cuando el gobierno arnulfista concertó con los organismos financieros internacionales los cambios estructurales de la economía, en marzo de 1990 y 1991, con el propósito de modernizar la economía panameña y hacerla más eficiente y competitiva, entre uno de los tantos componentes para lograr esos propósitos, estaba aquel que tenía que ver con los costos laborales de la economía panameña. Estos costos, según un estudio realizado por el especialista en el tema laboral, el Dr. S. Gregory, que para esos fines fue contratado por el go-bierno de Endara a través del Banco Mundial, eran los más altos de toda la región americana y, reflejaba el estudio que, una de sus otras causas, era la cantidad de días libres y fe-riados que existían en nuestro calendario, que no se trabajan pero se pagan como si se tratara de un día de trabajo normal.
Los empresarios y los planificadores económicos se esforzaban por buscarle una solución a esta situación, buscaban fórmulas para tratar de reducir los costos laborales, y señalaban que, la misma, li-mitaba las inversiones en el país especialmente la de inversionistas extranjeros que, al comparar la situación laboral de Panamá con la de los otros países de la región, este aspecto particular de nuestra economía no ayudaba a la causa panameña en el sentido de que esas inversiones se pudieran realizar en Panamá.
En una ocasión una empresa multinacional, productora de computadoras y de tecnología de punta, decidió invertir en Costa Rica, en vez de hacerlo en Panamá, por haber llegado a la conclusión, entre otras valoraciones, que en Costa Rica hay un mejor nivel educativo y menos días libres y feriados. En esa ocasión perdimos la posibilidad de generar ¡5 mil puestos de trabajo!, bien remunerados, y esa oportunidad la ganó el hermano país tico, siendo éste un ejemplo contundente de cómo esta realidad no está a favor de fortalecer más a nuestra economía.
Los propósitos de los días puente eran, además de los arriba anotados, paliar esta situación sin afectar la protección que les da la Constitución y las leyes laborales a los trabajadores, leyes que fueron promulgadas, no debe olvidarlo nunca nuestra clase trabajadora, por el general Torrijos cuando fungía como jefe de gobierno.
El sólo anuncio de esta iniciativa generó un enconado debate en nuestra sociedad y los arnulfistas, originales promotores de todos estos cambios, cínica e hipócritamente, tomaron la acera del frente, combatiéndolos por razones evidentes de oportunismo político.
Los que hicieron oposición al proyecto presentado por César Tribaldos, llegaron al extremo de lo ridículo al señalar que estábamos acabando con los contenidos de las fechas patrióticas y con los sentimientos de la nacionalidad panameña, amén de las posiciones de algunos anarcosindicalistas que sustentaban que con esas medidas se cercenaban preciadas conquistas del movimiento obrero. El colmo de las mentiras, argumentadas por parte de nuestros adversarios, fue señalar que se estaba cambiando las fechas históricas con el objetivo de borrar de la memoria colectiva de los panameños fechas nacionales de contenidos históricos.
Lo cierto fue que no se cambiaron las fechas históricas, pues el 10 de noviembre siguió siendo la fecha del Grito de la Villa de los Santos; el 9 de enero, el de la lucha por la Soberanía Nacional; el 8 de diciembre, el día de homenaje a las madres panameñas y; el 1 de mayo, el de los trabajadores. Puede decirse que algunas de estas fechas, como consecuencia de los días puente, se vieron más nutridas por la participación de masas, como han sido la celebración del 9 de enero y el 1 de mayo. Si los arnulfistas en los tiempos del presidente Endara dieron muestra de lo que es un gobierno políticamente incapaz, el nuevo gobierno está haciendo gala de una gran incoherencia y de extrema irresponsabilidad.
Prueba de lo anterior son los bandazos que en materia económica realizan sólo con el hecho de anunciar que no respetarán ninguna de las medidas económicas hechas por el gobierno anterior, como hiciera el ministro Juliao en una ocasión reciente, con el anuncio de incrementar los aranceles y, ahora, con la decisión de eliminar los días puente. Esto crea en la comunidad empresarial dañinas incertidumbres y, en el ámbito internacional, deja una imagen de los panameños poco seria. ¿ Qué hubiese sido de Panamá si el Dr. Ernesto Pérez Balladares, por el prurito de no haber sido artífice de estas medidas, hubiera desconocido todo lo acordado por el gobierno arnulfista con la banca nacional e internacional cuando fueron gobierno en los primeros años de esta década? Es obvio que los resultados hubiesen sido desastrosos por semejante irresponsabilidad y nadie respetaría hoy la palabra de los panameños, ya que esos acuerdos, por sus implicaciones, habían dejado de ser una medida gubernamental y se convirtieron en un compromiso de Estado.
Finalmente ¿ es ésta la forma de reducir la pobreza, el hambre y el desempleo en el país — como dice habérselo propuesto la presidenta — afectando a miles de panameños del interior de la República, beneficiados por la medida de los días puentes? ¿ Es ese el cambio prometido?
¿ O, es que, de verdad creen que el gobierno de Dr. Pérez Balladares tomó esa medida para beneficiar a las empresas que el Sr. Tribaldos tiene en Coronado, como manifestó en un programa radial en días pasados el Dr. Miguel Antonio Bernal? Quizás sea conveniente que el socio del Sr. Tribaldos en Coronado, el flamante asesor de los arnulfista, Don Roberto Eisenmann, especialista en asuntos sociales, aclare a la Sra. Presidenta y a su ilustrado gabinete del irreparable error que cometen contra los interioranos, pues, de aprobarse en la Asamblea Legislativa esa iniciativa, habrá más desempleo, pobreza y hambre del otro lado del puente. ¿No lo creen así, amigos lectores?

101 años de Panamá América

 
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