default

Los dobles discursos


Por varias semanas, los medios de comunicación social, en especial los programas de comentarios y opinión, festinaron las declaraciones del ex vicepresidente de la República, Dr. Ricardo Arias Calderón, en el sentido que el déficit presupuestario, que según la ley no debe exceder el 2%, era del 4%, y que el gobierno de la excelentísima señora Mireya Moscoso R., utilizaba cifras engañosas para no ser descalificado por los organismos internacionales de crédito.
Lo curioso antes las aseveraciones del Dr. Arias Calderón, fue que de manera inmediata los personeros gubernamentales, encabezados por la Presidenta de la República, con argumentos menos convincentes que los del denunciante, y en el marco de la gran incredibilidad que tiene el actual régimen ante el pueblo panameño, lo acusaron de estar atentando contra la economía del Estado y que, gracias a tal “antipatriota” actitud, no se podrían construir escuelas, centros de salud, acueductos, alcantarillados, viviendas; en fin, que la acción estatal se detendría por falta de financiamiento. Además no se explicaban cómo un panameño podía, por razones meramente políticas, hacer tanto daño a Panamá. Palabras más, palabras menos, ese fue el común denominador del discurso gubernamental.
Lo paradójico de tal planteamiento es que quienes hoy nos gobiernan, ayer cuando eran furibundos militantes de la Cruzada Civilista, no midieron las consecuencias económicas que tendría para nuestro país, los “lobys” que orgullosamente realizaron para “cortarle la yugular a la economía panameña”; muchos menos les importó llamar a no pagar los impuestos con los que se atendían las necesidades sociales de los más pobres y tampoco se detuvieron a pensar las secuelas de embargar todos los fondos del estado panameño que se encontraban depositados en entidades bancarias y financieras de Estados Unidos, de los cuales todavía están dando vueltas B/.10 millones.
En esos momentos, el Dr. Arias Calderón era un héroe de la democracia y lo que ellos ahora le critican tildándolo de “antipatriota”, entonces estaba justificando para acabar con la dictadura de Manuel Antonio Noriega, una dictadura cuyos gorilas fueron monos titís recién nacidos al lado de quienes hoy ostentando el poder presidencial. Están acabando con Panamá, y con los panameños, en una vorágine de corrupción sin parangón en los 99 años de historia republicana.
Señora Presidenta de la República, miembros del Organo Ejecutivo y de la bancada gobiernista, eso se llama tener doble discurso y el pueblo lo sabe...

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América