default

Los grandes escándalos públicos provienen de la alta sociedad panameña


Desde el caso de Van Dam hacia el presente, los escándalos públicos provienen del sector de la alta sociedad política, social, familiar y gubernamental del país, sin que a nadie hayan castigado ejemplarmente. Desde hace muchos años los escándalos financieros, políticos, inmorales, sociales, familiares, judiciales, legislativos y otros, se han registrado por conducto de los elementos de la alta sociedad, sobre todo de algunos gobiernos y sus burocracias. Los casos más sonados que han causado más impacto en la sociedad han sido Van Dam, el CEMIS, los contratos con los puertos marítimos, las privatizaciones de los servicios públicos, los sonados fallos judiciales, las aprobaciones de leyes legislativas, los escándalos en las transacciones en los contratos bilaterales y nacionales en los asuntos tributarios, los desfalcos financieros en algunos ministerios e instituciones públicas, las fortunas mal habidas, etc., donde los involucrados son elementos de la alta sociedad política, social, familiar, gubernamental y del sector privado, donde aparecen los nombres pero no los castigos ejemplares, sino las condenas simbólicas y los privilegios especiales que contribuyen una burla para la sociedad. Esos escándalos públicos han sido funestos para la nación en su economía, su prestigio y su imagen internacional y su moral pública. Es lamentable para la nación y su población, que esos casos se hayan registrado sin que a nadie hayan castigado por el solo hecho de que sus autores son elementos de la alta sociedad, en vista que la patria y su población marginada es la que paga los platos rotos mediante sus impuestos y el alto costo de la vida familiar. Es evidente que en esos escándalos no se registra la participación de elementos de las clases populares. La corrupción pública en Panamá se divide en dos sectores, la de alta sociedad que rinde más utilidad entre sus elementos y la otra de los sectores populares de menos ganancias, pero se ha generalizado tanto que hoy representa una profunda preocupación para la sociedad y para el futuro de la nación. La nación y la sociedad observan con mucho interés y esperanza la política del nuevo Gobierno en poner orden y erradicar por completo la corrupción en el país, en base a la investigación y persecución sobre la conducta de los panameños de ayer y de hoy; sobretodo en los elementos que hayan hecho fortunas mal habidas y en los civiles que en contubernio con los militares del pasado, hicieron grandes fortunas a costa de la nación. La sociedad está atenta de ver si el Gobierno está dispuesto a ponerle los cascabeles a los gatos y a los “monos gordos” del país, que han venido manejando el destino de la nación en los últimos 50 años de vida republicana; “Amanecerá y veremos” dice un viejo adagio panameño.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América