Los hijos y el tiempo perdido
Ahora no hijo, no tengo tiempo. Con esta frase, muchos padres y madres han rechazado una invitación a jugar o a ver un dibujo, o tal vez un animalito en problemas, o un arco iris. Ahora no hija, ¿no ves que estoy trabajando? Es otra de esas frases con la que le queremos decir a nuestra descendencia que lo que estamos haciendo es más importante para ella misma, que compartir una emoción, sea de amor, de temor, de interés, de felicidad o de compañía. Después de todo - racionalizamos- gracias a mi trabajo, le puedo dar ropa nueva, comida, educación, juguetes y hasta para que vaya al cine. Nuestro trabajo produce dinero y con el dinero le compramos cosas que los hacen felices y contratamos a gente para que los cuide, los lleve y los traiga, los eduque y los alimente. Hasta que llega un día en el que pensamos que hemos realizado todos nuestros sueños y podemos tomarlo con más calma. Entonces nos volteamos a buscar ese niño o esa niña que quiere compartir un dibujo, patear una pelota o mostrarnos un girasol y ya no está. Se nos crecieron mientras nosotros estuvimos tan ocupados dándoles todo lo que realmente no necesitaban y muy poco de lo que sí tendría valor, nuestro tiempo.
No hay dinero que pueda recuperar esos años formativos en los que nuestros hijos querían hacer tantas cosas con nosotros y no con otros. No hay manera de comprar esos momentos mágicos de sus primeros pasos, sus primeros dibujos, sus intentos de montar bicicleta o patear un balón. Tal vez por eso dijo una vez un sacerdote, que nunca se encontró con nadie que, en su lecho de muerte, le haya dicho que se arrepentía de no haber pasado más tiempo en el trabajo.
El candidato Espino Durán negó categóricamente que su parentesco con el mandatario haya sido motivo para que la Sala Tercera de la CSJ analice un proyecto de fallo que considera que la reelección viola la Ley 24 de 14 de julio de 2005. En tanto, simpatizantes de García de Paredes realizaron una cadena humana
No hay dinero que pueda recuperar esos años formativos en los que nuestros hijos querían hacer tantas cosas con nosotros y no con otros. No hay manera de comprar esos momentos mágicos de sus primeros pasos, sus primeros dibujos, sus intentos de montar bicicleta o patear un balón. Tal vez por eso dijo una vez un sacerdote, que nunca se encontró con nadie que, en su lecho de muerte, le haya dicho que se arrepentía de no haber pasado más tiempo en el trabajo.
El candidato Espino Durán negó categóricamente que su parentesco con el mandatario haya sido motivo para que la Sala Tercera de la CSJ analice un proyecto de fallo que considera que la reelección viola la Ley 24 de 14 de julio de 2005. En tanto, simpatizantes de García de Paredes realizaron una cadena humana