Los mártires de enero
Hace 35 años ocurrió el primer incidente cruento en la lucha que hemos desarrollado los panameños para formar nuestra nación. Esta fecha es conocida como el Día de los Mártires y perdurará en el corazón de todos los panameños. Veneraremos el recuerdo de nuestros mártires y de la acción valiente del presidente Chiari quien rompió relaciones con EU sin importarle los sacrificios materiales que esta medida significaba. En nuestros corazones siempre tendremos un altar en memoria de esta gesta patriótica.
No nos hemos percatado de que haya políticos que estén usando la conmemoración del 9 de enero para sus fines sectarios. De haberlos merecen el repudio de todos. Sin embargo, es preciso poner ciertos puntos sobre las íes: El presidente Pérez dirigió una alocución al país cuando restaban mil días para que el control total de nuestro Canal pasara a nuestro pueblo. En ese mismo día el presidente develó una valla publicitaria recordada como "Juventud PRD, el Canal es Nuestro". La valla fue desmantelada debido al repudio expresado por la ciudadanía. En nuestra opinión, ese fue el primer acto abierto de la campaña reeleccionaria.
Adicionalmente, en repetidas ocasiones se han criticado los nombramientos en las Juntas Directivas de la Comisión y la Autoridad del Canal como de nepotismo y amiguismo, los cuales fueron refrendados por la Asamblea Legislativa. Por lo tanto, estos fueron actos politiqueros. La obstinación que no ha llevado a corregir estas manchas en la imagen de nuestro país ante todo el mundo es inaudita.
El argumento de que el movimiento de los mártires de enero de 1964 tuvo nada que ver con el traspaso del control del Canal a Panamá es, además de leguleyo, una interpretación acomodadiza para darle a Torrijos pretendidos créditos que en realidad no hubieran sido posible sin la gesta de enero. Esta fue el detonante principal. Torrijos tuvo el mérito de internacionalizar nuestra lucha histórica y recibió ayuda y consejos de líderes del Tercer Mundo como Nasser, Tito y Nehru. Corrían esos tiempos.
También, no es veraz afirmar que las acusaciones acerca del desmejoramiento de los trabajadores canaleros son infundadas. Sería ocioso pormenorizar las acciones que se han tomado, incluso desde la entrada en vigencia de los Tratados Torrijos-Carter, para disminuir los beneficios de dichos trabajadores. En fin, lo que hemos expuesto es prueba fehaciente del politiqueo en los asuntos del Canal y de quienes han sido los perpetradores del mismo.
Gracias a Dios ya superamos la etapa reelectorera, pero estamos en pleno cubiliteo político pues faltan escasos tres meses y medio para las elecciones generales del 2 de mayo de 1999. Insistimos en que los errores que hemos cometido debido a la politiquería deben corregirse para reparar el daño que se ha hecho a la reputación de Panamá en lo que respecta a su capacidad de administrar el Canal de manera tan eficiente como hasta ahora. Y, por supuesto, no podemos menos que estar de acuerdo con que nadie debe politiquear con el tema del Canal particularmente porque sólo faltan escasos once meses para que Panamá asuma su administración total y, es forzoso señalar, que dentro de unos 7 meses un nuevo gobierno panameño tomará posesión. El no prepararnos adecuadamente para estos significativos eventos es tan vituperable como el mentir acerca de temas vitales para el éxito de los panameños en el cumplimiento de los deberes insoslayables que nos son inminentes.
No nos hemos percatado de que haya políticos que estén usando la conmemoración del 9 de enero para sus fines sectarios. De haberlos merecen el repudio de todos. Sin embargo, es preciso poner ciertos puntos sobre las íes: El presidente Pérez dirigió una alocución al país cuando restaban mil días para que el control total de nuestro Canal pasara a nuestro pueblo. En ese mismo día el presidente develó una valla publicitaria recordada como "Juventud PRD, el Canal es Nuestro". La valla fue desmantelada debido al repudio expresado por la ciudadanía. En nuestra opinión, ese fue el primer acto abierto de la campaña reeleccionaria.
Adicionalmente, en repetidas ocasiones se han criticado los nombramientos en las Juntas Directivas de la Comisión y la Autoridad del Canal como de nepotismo y amiguismo, los cuales fueron refrendados por la Asamblea Legislativa. Por lo tanto, estos fueron actos politiqueros. La obstinación que no ha llevado a corregir estas manchas en la imagen de nuestro país ante todo el mundo es inaudita.
El argumento de que el movimiento de los mártires de enero de 1964 tuvo nada que ver con el traspaso del control del Canal a Panamá es, además de leguleyo, una interpretación acomodadiza para darle a Torrijos pretendidos créditos que en realidad no hubieran sido posible sin la gesta de enero. Esta fue el detonante principal. Torrijos tuvo el mérito de internacionalizar nuestra lucha histórica y recibió ayuda y consejos de líderes del Tercer Mundo como Nasser, Tito y Nehru. Corrían esos tiempos.
También, no es veraz afirmar que las acusaciones acerca del desmejoramiento de los trabajadores canaleros son infundadas. Sería ocioso pormenorizar las acciones que se han tomado, incluso desde la entrada en vigencia de los Tratados Torrijos-Carter, para disminuir los beneficios de dichos trabajadores. En fin, lo que hemos expuesto es prueba fehaciente del politiqueo en los asuntos del Canal y de quienes han sido los perpetradores del mismo.
Gracias a Dios ya superamos la etapa reelectorera, pero estamos en pleno cubiliteo político pues faltan escasos tres meses y medio para las elecciones generales del 2 de mayo de 1999. Insistimos en que los errores que hemos cometido debido a la politiquería deben corregirse para reparar el daño que se ha hecho a la reputación de Panamá en lo que respecta a su capacidad de administrar el Canal de manera tan eficiente como hasta ahora. Y, por supuesto, no podemos menos que estar de acuerdo con que nadie debe politiquear con el tema del Canal particularmente porque sólo faltan escasos once meses para que Panamá asuma su administración total y, es forzoso señalar, que dentro de unos 7 meses un nuevo gobierno panameño tomará posesión. El no prepararnos adecuadamente para estos significativos eventos es tan vituperable como el mentir acerca de temas vitales para el éxito de los panameños en el cumplimiento de los deberes insoslayables que nos son inminentes.