Los medicamentos, la importancia de la Farmacovigilancia y la nueva propuesta de modificación a la Ley 1
Para muchos panameños, pasa desapercibida la importancia para su propia vida, de la necesidad de una regulación estricta en materia de la comercialización de los medicamentos en el país, ya que algunos desconocen que tenemos derecho a la existencia de una dependencia nacional que se dedique a la Farmacovigilancia, para garantizar la seguridad farmacológica en el uso de los medicamentos.
La actual Ley 1 del de 10 enero del 2001, que regula el uso de los medicamentos, dedica parte del capítulo IV (Competencia), artículo 9, para establecer, que será la Dirección de Farmacias y Drogas, la responsable de desarrollar y ejecutar la Farmacovigilancia en el uso de los medicamentos por intermedio de las organizaciones nacionales para tal fin, que no es otra que asegurar el reporte oportuno de las reacciones adversas en el uso de los medicamentos entre la población.
Hoy algunos panameños, con el pretexto de mejorar la oferta de medicamentos, oportuna supuestamente y constante, están discutiendo una propuesta de modificación a la Ley 1 del 10 de enero del 2001 sobre medicamentos, sin considerar la Farmacovigilancia porque según ellos, la población lo que desea es eliminar el desabastecimiento de medicamentos en los hospitales públicos y farmacias sin dar la mayor importancia a las reacciones adversas que se presentan, en muchas ocasiones, durante el uso constante y combinado con otros medicamentos de estos fármacos, principalmente en niños, ancianos y enfermos.
La necesidad de organizar la Farmacovigilancia a nivel nacional en nuestro país, es una deuda sanitaria que está pendiente desde la entrada en vigencia de la Ley 1. Ahora le toca al Pueblo, nos dice el Gobierno nacional, en materia de salud pública, la organización nacional de la Farmacovigilancia debe ser incluida en la nueva propuesta discutida por comerciantes, farmacéuticas y proveedores, para que una vez por todas los médicos, pacientes y población en general, tengan conocimiento de cómo, dónde, cuándo y porqué, reportar una reacción adversa de los medicamentos recetados y la autoridad sanitaria mantener un registro nacional de estas reacciones adversas que causan daños irreparables en muchos casos, hasta llegar a la muerte del paciente.
Las autoridades nacionales de salud pública no deben mantener esta deuda social con la población en materia de salud. Cambio es lo que todos esperamos cuando veamos la implementación de esta actividad de seguridad sanitaria para la población y controles en el uso de los medicamentos, que tanta dependencia tenemos hoy día por los altos niveles de enfermedaddes crónicas que se desarrollan en el país de manera acelerada.
Necesitamos disminuir la mora de accesibilidad a los medicamentos, pero de manera segura y efectiva principalmente, no sea que por dar respuesta a la disponibilidad de los productos farmacológicos, la población nacional esté desprotegida ante los apetitos descomedidos de los mercaderes de la salud locales e internacionales.