default

Los mismos con las mismas


LA PRESENTACIÓN, defensa e imposición de las reformas tributarias no ha sido más que una prolongación de la imposición que hicieron de las reformas constitucionales en compañía del arnulfismo y de los tránsfugas del Grupo Dinamizador de Visión 2020. Al mismo tiempo, es sólo un preámbulo de lo que nos espera con las reformas al Seguro Social y una introducción de lo que se aprestan a hacer con la ampliación del Canal de Panamá.
Como me escribió un querido amigo: "Quienes presenciamos desde la gradería con desencanto ilustrado la vieja partida de ajedrez que desde hace tantos años juegan burócratas y políticos sobre el amplio tablero de la Nación, no podemos dejarnos encerrar en la dicotomía que una y otra vez se nos plantea: Que desde el poder se tiene el monopolio de la verdad y que quien se opone sólo persigue un interés político. Las posiciones encontradas de bando y bando sirven para ilustrar el trasnochado discurso de nuestra clase política en general".
No se puede negar que hay un sabor amargo en boca de muchos. Hay en el ambiente un tufo de algo podrido. Y causa de la actuación de "los mismos con las mismas", es parte de un problema más profundo y continuado de muchos sectores en nuestra atomizada sociedad: la constante inclinación a querer dar un cheque en blanco a cualquiera que llega a ocupar una posición con poder.
La ausencia de memoria histórica, la falta de memoria colectiva, las alianzas entre los olvidadizos y los olvidadores, además de los intereses creados de la mano de la corrupción, llevan a la casi totalidad de las cúpulas de los partidos políticos, de los sindicatos, de los gremios, de los medios de comunicación, de las asociaciones -cívicas o no- y hasta las propias ONG, a convertirse en cómplices por omisión o por acción de los promotores, padrinos y actores de la corriente que dice querer "reformar" el Estado; pero que en realidad buscan imitar a sus predecesores y alcanzar una mejor manera de asaltar y robar a los verdaderos dueños del Estado que somos la población de ciudadanos, no importa si somos empleados o empleadores, empresarios o trabajadores, jóvenes, adultos o viejos, desempleados u ocupados.
No se nos olvide que somos todos panameños y nuestra principal tarea es salvar a Panamá y no a los que quieren salvar sus bolsillos, sus privilegios y sus prebendas, además de querer ahora tener un país para el canal y no un canal para el país.
En las últimas semanas hemos tenido que volver a soportar las rabietas personales de diputados y ministros, con insultos incluidos, contra el pueblo panameño y contra nuestras libertades y derechos. Afloró nuevamente en algunos, la ofuscación propia del fanatismo y la intolerancia que ya nos tocó vivir durante 21 años de dictadura y que el gobierno anterior resucitó con su corrupción y robadera.
No cabe duda que estamos de nuevo ante "los mismos con las mismas". Los mismos fanáticos que no conocen, ni les interesa, ni atienden a la realidad del mundo de hoy. Siguen con sus ideas preconcebidas de conseguir dinero fresco con demagogia barata y neopopulismo retrógrado, como modelos para alcanzar su fin: el poder por el poder para poder tener.
Sólo los fanáticos del grupo de "los mismos con las mismas", pueden actuar sin reparos como lo hicieron para los parches constitucionales y ahora con las reformas tributarias: centrados en sus manías personales, sin tratar siquiera de comprender la situación que viven las grandes mayorías, sin aceptar los problemas en su dimensión que exige más participación que corrupción, admitiendo como único modelo de actuación en sociedad lo que ellos hacen o son capaces de hacer.
¿Sabrá alguno de ellos, al inicio de 2005, cuántas veces ha pagado América Latina el monto de la deuda externa que tenía hace dos décadas? Según datos del Banco Mundial, Latinoamérica tenía en 1980 una deuda externa de 157 mil millones de dólares. Entre ese año y 2003, el más reciente dato disponible, ha reembolsado un billón 99 mil millones de dólares por pago de intereses y amortización; es decir, siete veces la deuda original. ¿Le importará a alguno de estos reformistas "la hemorragia silenciosa de recursos, que ahora se ha agudizado con la transferencia de renta a las transnacionales que participaron de la privatización de activos en la región, y sobre la cual no hay un debate"?
Cito nuevamente a mi amigo: "El auge de poder de los políticos, a pesar de la notoria insensibilidad para ordenar los desajustes sociales y económicos del país, constituye una de las contradicciones toleradas por nuestra organización institucional contemporánea. Los mecanismos autoreguladores de un Estado democrático no funcionan en nuestro medio con la puntualidad que promete la teoría política y es así como se afianzan falsas certezas y prepotencias con la impunidad que permite un régimen electoral que no registra las verdaderas aspiraciones nacionales".
Los que vienen tratando con sus actuaciones de sepultar la necesidad de un verdadero diálogo y debate nacional para poder lograr -a través de una Asamblea Nacional Constituyente- enrumbar a Panamá por mejores derroteros, son "los mismos con la mismas" que durante tres décadas se apoyaron en la represión, el engaño, la corrupción, para apropiarse o transferir las riquezas producidas por el pueblo panameño. Son los mismos con las mismas.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América