Los pactos de partidos se convierten después en chantajes políticos
Según hemos podido observar en las últimas décadas electorales, los supuestos pactos entre partidos se convierten posteriormente en chantajes políticos.
En Panamá, según las circunstancias políticas del momento, los colectivos políticos se constituyen en pactos de alianzas para lograr un objetivo político, pero después se convierten en una guerra de chantajes a fin de conseguir lo que cada cual le interesa, bajo la amenaza de salirse del pacto, ello no es más que un abierto chantaje político que pone en peligro la gobernabilidad del Ejecutivo. Si para los políticos y sus partidos, la Patria estuviera primero que sus intereses, entonces los supuestos pactos estuvieran de más, ya que todos mirarían en dirección a la Patria y no de sus intereses como suelen fingir. Esta situación política se está haciendo más compleja, sobre todo al gobierno actual, en vista de no contar con una mayoría suficiente en la Asamblea Legislativa para llevar a efecto una completa gobernabilidad al servicio de la nación. La conducta de ciertos partidos políticos pone de manifiesto que la actividad política en Panamá, no es más que un sucio y lamentable negocio en manos de quienes, de manera demagoga y cínica, toman la actividad y el nombre de la Patria para satisfacer sus intereses políticos, personales, económicos y burocráticos. Es lamentable y antipatriótico que tanto el gobierno como los partidos políticos entre sí, tengan que acceder y humillarse ante la presión del chantaje a fin de poder mantener una unión para la gobernabilidad de la nación, dentro de un ambiente inestable, inseguro y lleno de incertidumbres.
Es triste además para la nación, que el gobierno, por su situación política, lo obliguen a humillarse ante la presión del chantaje que le imponen algunos de sus aliados, aceptando imposiciones que en un futuro podrían ir en perjuicio de la patria y de la mayoría de los panameños. Ojalá esto no llegue a suceder para la estabilidad de la democracia, que aún se siente recelosa en su escueta libertad.
En Panamá, según las circunstancias políticas del momento, los colectivos políticos se constituyen en pactos de alianzas para lograr un objetivo político, pero después se convierten en una guerra de chantajes a fin de conseguir lo que cada cual le interesa, bajo la amenaza de salirse del pacto, ello no es más que un abierto chantaje político que pone en peligro la gobernabilidad del Ejecutivo. Si para los políticos y sus partidos, la Patria estuviera primero que sus intereses, entonces los supuestos pactos estuvieran de más, ya que todos mirarían en dirección a la Patria y no de sus intereses como suelen fingir. Esta situación política se está haciendo más compleja, sobre todo al gobierno actual, en vista de no contar con una mayoría suficiente en la Asamblea Legislativa para llevar a efecto una completa gobernabilidad al servicio de la nación. La conducta de ciertos partidos políticos pone de manifiesto que la actividad política en Panamá, no es más que un sucio y lamentable negocio en manos de quienes, de manera demagoga y cínica, toman la actividad y el nombre de la Patria para satisfacer sus intereses políticos, personales, económicos y burocráticos. Es lamentable y antipatriótico que tanto el gobierno como los partidos políticos entre sí, tengan que acceder y humillarse ante la presión del chantaje a fin de poder mantener una unión para la gobernabilidad de la nación, dentro de un ambiente inestable, inseguro y lleno de incertidumbres.
Es triste además para la nación, que el gobierno, por su situación política, lo obliguen a humillarse ante la presión del chantaje que le imponen algunos de sus aliados, aceptando imposiciones que en un futuro podrían ir en perjuicio de la patria y de la mayoría de los panameños. Ojalá esto no llegue a suceder para la estabilidad de la democracia, que aún se siente recelosa en su escueta libertad.