Los periodistas tenemos compromiso con las sociedades
Catedrático Universitario
Sin duda alguna, las sociedades democráticas se basan en el concepto soberano del pueblo que surge de una opinión pública informada. Es importante hacer algunos señalamientos reflexivos con relación a conceptos sobre: Libertad de Expresión, Derecho a la Información, Libertad de Prensa y Libre Flujo de la Información.
En la libertad y responsabilidad en el manejo de la información hay vínculos inseparables, identidad que propiciará un periodismo honesto, ético y entregado al ejercicio solidario que debe existir entre el capitalista empresario dueño de medios y el periodista.
La academia es elevar la sagrada profesión del periodismo, cuya recomendación no pretende plantear un ejercicio profesional "elitista", porque nos alejaría del compromiso de cambio social, especialmente de las mayorías nacionales.
Exigir la idoneidad profesional para ejercer la profesión de periodistas en Panamá se ha convertido en una "mala palabra".
El sector empresarial y gubernamental siguen violando sistemáticamente las leyes que regulan el ejercicio del periodismo.
Cada día se resta importancia a las escuelas de periodismo que imparten cursos en las universidades de Panamá, cuyos egresados se enfrentan con mediocres que se aferran a las prácticas inescrupulosas de que "La mejor Ley de Prensa es la que no existe". También se irrespeta a los estudiantes de periodismo y profesionales de la disciplina cuando otorgan al por mayor títulos de periodismo "espurios" sin la culminación del Pensun Académico, lógicamente que los mismos no son reconocidos por la Universidad de Panamá, autoridad competente que con convalida los títulos; igualmente no cuenta con el beneplácito del "Mundo Académico".
No fue sino hasta 1980, en base a la Ley 67 de 1978, cuando se reconoció definitivamente las idoneidades empíricas que nosotros respetamos y conocemos como valiosos profesionales por sus aportes al periodismo independiente de un grupo que no se merecían la idoneidad por su inadecuada y cuestionada práctica.
Los periodistas tienen un compromiso con las masas populares trabajadoras, porque constituyen el sujeto de la historia y representan la fuerza motriz para el desarrollo de la sociedad. Indudablemente que esta misión sería posible si se cuenta con el respaldo de los dueños de medios. Las sociedades modernas y democráticas, que son las bases de un pueblo soberano, consagran el Derecho a la Información que exigen las masas dentro de una sociedad y no las preferencias exclusivas, individualistas y egoístas que pretende dominar un sector de la economía burguesa capitalista.
No puede existir una libertad de expresión responsable si el dueño no es solidario con el periodista en el manejo de la información y comportamiento de los medios. Esta coordinación de acciones evitaría la distorsión en el mensaje y lograría equilibrar el flujo de la información.
El Sindicato de Periodistas de Panamá considera que no puede haber Libertad de Prensa mientras exista pobreza y miedo, en esta época de la globalización y de la liberación económica. Este proceso de cambio amenaza no sólo los valores sociales tradicionales, sino también el valor de la misma democracia estos señalamientos nos trae a la reflexión lo que apuntó el director del Banco Mundial, James Wolfeshon, cuando citó, recientemente, del estudio global voces de los pobres, del Banco Mundial: "La pobreza es más que una cuestión de ingresos solamente, los pobres buscan un estado de bienestar, que es la paz".
Los dueños de medios tienen un reto, que es admitir que el periodismo es parte integral de la cultura democrática. El periodismo que sirve sólo a intereses políticos o comerciales inevitablemente pierde la confianza del público; los propietarios deben reconocer que la fuerza de trabajo provee talento, creatividad y profesionalismo para un futuro exitoso y esa es la razón por la cual periodistas y el Sindicato de Periodistas de Panamá son la clave para lograr mejores augurios para ambas partes.
En América Latina no se tiene una conciencia clara del rol del periodista, ya que las sociedades solamente nos tienen consideración como divulgadores de noticias. Los gobiernos y dueños de medios son indolentes ante las amenazas, asesinatos y atropellos de periodistas, únicamente como instrumentos a su conveniencia. Por ejemplo en Panama, cuando cambia un gobierno, casi los únicos profesionales que sufren son los comunicadores sociales. Estos abusos pueden cesar cuando logremos responsablemente la unidad gremial y académica, pues entre los mismos profesionales del periodismo existe el salvaje "canibalismo", mientras que los sectores poderosos de medios de comunicación social y los grandes capitales se mantienen unidos. Ellos son los verdaderos dueños de la libertad de expresión e información en esta sociedad.