¿Los políticos deben esconder su fe?
Un candidato fue criticado tras un debate por, supuestamente, usar sus creencias religiosas con fines politiqueros. Sin entrar a analizar si esa afirmación es cierta o no, considero que la fe no es algo de lo cual debamos avergonzarnos.
Estoy totalmente de acuerdo con que lo que debemos evaluar prioritariamente en un candidato a un cargo de elección popular son sus planes y programas de gobiernos. Sin embargo, tampoco se puede desdeñar la vida privada del aspirante, lo que incluye su vida familiar, comportamiento moral y hasta sus creencias religiosas.
No se trata de que el presidente, vicepresidente, alcalde o diputado se conviertan en líderes religiosos o promotores de su fe, sino en servidores públicos que sean consecuentes con sus creencias.
Conciudadanos, preguntémonos, ¿de qué nos serviría un excelente candidato con muy buenos planes de gobierno, si no tiene coherencia de vida?
Es posible que algunos intenten sacar provecho político de sus creencias religiosas. Por eso, debemos estar alerta para no dejarnos adormecer por cantos de sirena y discernir con más detenimiento a los que aspira a regir los destinos de la nación, de lo contrario lo vamos a lamentar.