Los retos de Barack Obama
Hoy asumirá la presidencia de los Estados Unidos Barack Obama, hecho histórico por ser considerado de raza negra, aunque sea mitad blanco. Esa posibilidad, inimaginable hace sólo unos años marca un hito en la vida de la nación norteamericana y, a nivel mundial, concita las mayores expectativas.
Una muy bien planificada y abundantemente financiada campaña política le sirvió para alcanzar el triunfo electoral. Venderlo como candidato, declararon en una entrevista sus principales estrategas, fue relativamente sencillo, porque siempre tuvo un mensaje claro y posiciones definidas sobre cada uno de los principales temas abordados en la campaña, comenzando por la guerra de Irak, a la que se opuso desde el principio.
El eje principal de su discurso fue vender la esperanza de un cambio, para bien, del pueblo norteamericano. Prometió una manera diferente de gobernar y anunció medidas que motivaron a la mayoría de los electores. Ahora le tocará demostrar que puede cumplirlas. En algunos casos, como, por ejemplo, en del cierre casi inmediato de la prisión de Guantánamo, ya se ha visto obligado a matizar y, según parece, también tendrá que hacerlo con el cronograma para el retiro de las tropas en Irak. Pero estos dos temas, no son los que le impondrán las mayores presiones, pues no son de los que más preocupan a sus conciudadanos.
En orden de prioridad, el principal reto de Obama es rescatar una economía en crisis. Ese es el tema que más preocupa y más afecta a ciudadano común. Con mucho realismo ya ha adelantado que no deben esperar soluciones rápidas y milagrosas. Pero no le será tan fácil luchar contra la impaciencia normal de quienes las esperan con desesperación. Ya consiguió autorización para gastar el segundo tramo de 350 billones del paquete de emergencia gestionado por Bush, pero lograrlo no fue fácil y tampoco lo será pasar por el Congreso su propio paquete de medidas económicas que se calcula sobrepasará los 800 billones. El mal sabor que dejó la utilización, que algunos consideraron poco transparente, del primer tramo del paquete de Bush presagia que Obama tendrá que librar difíciles batallas a lo interno del Congreso.
Recomponer la economía de su país será, sin duda, la tarea que consumirá los mayores esfuerzos del nuevo presidente. Pero otros retos importantes le aguardan, especialmente en el campo internacional. Los Estados Unidos necesitan recuperar la imagen e influencia mundial que tenía antes del segundo Bush. Obama necesitará crearse su propia proyección internacional. En ese campo, tiene casi ninguna experiencia y ganarse el respeto de los líderes de la escena internacional no será tarea fácil. Convencer a sus electores fue una cosa; ser aceptado por sus pares como un líder de proyección global, otra muy distinta. A los electores de su país, después del desastre Bush le bastó con venderles esperanza; a los poderes que en la escena mundial representan la Unión Europea, China, Rusia, la India o Japón necesitará mucho más para inspirarles respeto.
Enfrentado con tareas de esas proporciones, cabe preguntar: ¿Cuándo tendrá tiempo al señor Obama para pensar en América Latina? No parece previsible que sea pronto. La geopolítica la mueven los intereses de los países, que les fijan sus prioridades. Como región, para buscarnos un hueco en la agenda del señor Obama habrá que golpear la puerta fuerte, seguido y coordinadamente. La próxima Cumbre de las Américas brinda un escenario que no se debe desaprovechar.