Los robos del siglo (I)
Otro robo perpetrado, aparentemente también por “gato de casa”, lo constituye el caso del escándalo del Banco DISA, y a tal efecto reproducimos reveladora carta aparecida en el diario El Siglo, en su edición del sábado 4 de enero de 2003, que presuntamente remite J. J. Vallarino padre (actual asesor de la Presidenta de la República) a Jorge Endara Paniza (Ex Director de la Caja de Seguro Social cuando el gobierno del Licenciado Guillermo Endara Gallimani), y que dice así: Muy estimado Jorge: “Dice un dicho muy cierto que entre más amistad más claridad y te escribo estas líneas porque es evidente que la quiebra de Banco DISA ha creado un problema entre nosotros en el cual yo siento que no tengo ninguna culpa. Yo tengo buenas razones para creer que a diferencia de lo que pasó con el Banco en sí, que no creo que fue por “mala fe”, sino avaricia de parte de Rafael lo que me ha hecho a mi perder 9 millones de dólares si fue mala fe la de Rafael según se desprende tanto de los archivos del Banco como de declaraciones de varios Directores y ex oficiales del banco ante la Comisión Nacional de Valores, otras autoridades y en forma personal”.
Pero tengo que comenzar mi historia en 1960 cuando Nick, tú y yo tomamos la iniciativa en 1960 de crear “Industrias Panamá Boston” (PABO). Comenzamos los tres en las mismas condiciones, igual los tres, Nick tenía sus negocios en Washington, yo gerenciaba la Coca Cola y tú no tenías mayores compromisos. Entre los tres decidimos que tú fueras el Gerente y depositamos nuestra confianza en ti. Hiciste un gran trabajo, fuiste un magnífico gerente y te apoyé hasta cuando decidiste venderle a Alberto Motta, sin conocer todos los detalles de la venta, pero me causó mucha sorpresa a la hora de liquidar un negocio que habíamos comenzado juntos, el valor de tus acciones alcanzó a más de 36 millones de dólares, y el mío a solo 6 millones”.
Después de vender la PABO te acepté que te instalaras en el Banco a pesar de que Rafael amenazó con renunciar si tú tomabas parte activa de la administración, aunque fuera con carácter honorario. En efecto, montaste tu oficina y Rafael se calló y se plegó. Junto con tu confianza en Rafael y en el Banco, depositaste tu dinero a plazos fijos, con buenas tasas de rendimiento y asistías al banco prácticamente 10 horas al día, cuidando tu dinero y supuestamente a la administración del Banco y al dinero de nuestros clientes y depositantes, entre ellos los míos. Por la confianza que yo tenía en tu capacidad administrativa y gerencial te permití hacer esto y mucho más, sin jamás dudar de que por ser Rafael tu sobrino, ahijado, albacea, influiría emocionalmente en ti para cerrar tus ojos ante la realidad de lo que hizo Rafael como Gerente General y Vicepresidente Ejecutivo, a veces a tus espaldas y en unos casos con tu anuencia, apoyo y hasta liderazgo como en el caso de mis 9 millones de dólares”. Qando Rafael, a mis espaldas, se dedicó a venderle la Pepsi Cola a Cervecería Nacional, demostrantdo que actuaba por la libre y que tenía un ego tan grande y unos deseos de enriquecimiento tan extremos que no le importaba con nada ni con nadie para lograr sus propósitos. Obviamente no le importó el daño que le hacía a la Coca Cola y a quien le debía su puesto en el Banco. Estando presente 10 horas al día es inexplicable que tú no te enteraras de esta operación tan dañina para mí y sin ningún beneficio para el banco, que estas operaciones no estaban dentro de las funciones del Gerente General y no le produjeron ninguna ganancia al Banco”. “En varias ocasiones te advertí que Rafael, como tu albacea, dejaría a tus herederos en condiciones muy distintas a las que tú esperabas. Tampoco, en ese momento, me hiciste caso sobre lo que te advertí de Rafael”.
Hasta esa fecha Fernando Eleta al igual que tú, apoyaban abiertamente la actuación de Rafael; acuérdate de las canas de Fernando, quien obviamente para esa fecha, igual que yo, no conocía los negocios u operciones que hacía Rafael. A mediados del 99 por recomendación de Rafael, de Robert Thomas y de Dulcidio De La Guardia, la Junta Directiva en una reunión “especial” aprobó contratar a Roberto Brenes, Federico Roa y Federico Albert para incorporarse al Banco como ejecutivos de primera línea. Algo sabían ya para esa fecha Rafael, Roberto y Dulcidio que no sabíamos los Directores. El asesor Henderson de la I.E.S.C. que se había contratado para que hiciera un análisis de la situación del Banco, hizo recomendaciones por escrito sobre las prácticas que seguía Rafael, pero éste ni siquiera tuvo la entereza, la actitud responsable y la inteligencia objetiva para reunirse con Henderson y beneficiarse él y el Banco de los juiciosos consejos de un experto bancario como era Henderson, y lo que hizo los ignoró por completo”.
En la edición del próximo domingo, Dios mediante, concluiremos la trascripción de la misiva dirigida por el Sr. J. J. Vallarino padre al Lic. Endara Paniza en el que le hace imputaciones directas sobre el escándalo de DISA, aparentemente otro robo gatuno.