Los temores del PRD
El pasado 23 de septiembre los peores temores del PRD se hicieron realidad. Ese domingo, en el programa ENFOQUE, Alberto Vallarino anunció su propósito de buscar la postulación del Partido Arnulfista para las elecciones del 2004. Vallarino también anunció su intención de formar una gran coalición de fuerzas democráticas para enfrentar al PRD.
Hasta ese momento nada había en el horizonte que se interpusiera entre el PRD y la Presidencia de la República. Las encuestas así lo indican. Otra cosa que también indican las encuestas es que el PRD se encuentra en la ventajosa posición de la que hoy disfruta gracias a los errores y excesos del gobierno de Mireya Moscoso.
No es que el PRD haya deslumbrado a la población con sus magistrales propuestas para atender los múltiples problemas del país. No es que el PRD haya encontrado la formula mágica para atender la crisis en que vive la Nación. Lo que ha ocurrido es que la gente se ha desilusionado del gobierno arnulfista. La gente se ha cansado de su ineptitud, de su arrogancia y por qué no decirlo, de su corrupción.
Este sentimiento de frustración y de hastío que tiene la población se va a transformar en un voto de castigo en las próximas elecciones y esto lo sabe el PRD. De ahí que se sientan triunfalistas y piensen que todo es cuestión de dejar pasar el tiempo y esperar a que llegue mayo del 2004 y el pueblo castigue al gobierno arnulfista.
Pero el PRD también sabe que en el campo arnulfista hay un candidato que pudiera frustrar sus proyectos. Ese candidato ha demostrado capacidad, dinamismo, carácter, visión de estadista, temple para gobernar y por encima de todo, es un hombre honrado al que nadie puede señalar. Tiene muchos simpatizantes adentro y afuera del arnulfismo y las mismas encuestas que favorecen al PRD dicen que, hoy por hoy, es el único que goza del favor de los electores.
Por ello se explica la virulencia de los ataques que el PRD ha lanzado contra Alberto recientemente.
Tanto se sienten amenazados que al mismo Ernesto Pérez Balladares fueron a buscar para que opinara (en contra por supuesto) de la candidatura de Vallarino. También ayudaron algunos miembros conspicuos de la cúpula arnulfista que sienten amenazadas sus ambiciones. ¡Es curioso cómo la política une a los adversarios!
Pero un hecho permanece en pie. Entre los sueños de poder del PRD y la Presidencia de la República se yergue una candidatura de salvación en la persona de Alberto Vallarino. Para que se haga realidad, es preciso que se abran los libros de inscripción del Partido Arnulfista cuanto antes y Alberto cumpla el formalismo legal que le permita ser candidato. Lo demás lo dirán los electores en su momento.
Hasta ese momento nada había en el horizonte que se interpusiera entre el PRD y la Presidencia de la República. Las encuestas así lo indican. Otra cosa que también indican las encuestas es que el PRD se encuentra en la ventajosa posición de la que hoy disfruta gracias a los errores y excesos del gobierno de Mireya Moscoso.
No es que el PRD haya deslumbrado a la población con sus magistrales propuestas para atender los múltiples problemas del país. No es que el PRD haya encontrado la formula mágica para atender la crisis en que vive la Nación. Lo que ha ocurrido es que la gente se ha desilusionado del gobierno arnulfista. La gente se ha cansado de su ineptitud, de su arrogancia y por qué no decirlo, de su corrupción.
Este sentimiento de frustración y de hastío que tiene la población se va a transformar en un voto de castigo en las próximas elecciones y esto lo sabe el PRD. De ahí que se sientan triunfalistas y piensen que todo es cuestión de dejar pasar el tiempo y esperar a que llegue mayo del 2004 y el pueblo castigue al gobierno arnulfista.
Pero el PRD también sabe que en el campo arnulfista hay un candidato que pudiera frustrar sus proyectos. Ese candidato ha demostrado capacidad, dinamismo, carácter, visión de estadista, temple para gobernar y por encima de todo, es un hombre honrado al que nadie puede señalar. Tiene muchos simpatizantes adentro y afuera del arnulfismo y las mismas encuestas que favorecen al PRD dicen que, hoy por hoy, es el único que goza del favor de los electores.
Por ello se explica la virulencia de los ataques que el PRD ha lanzado contra Alberto recientemente.
Tanto se sienten amenazados que al mismo Ernesto Pérez Balladares fueron a buscar para que opinara (en contra por supuesto) de la candidatura de Vallarino. También ayudaron algunos miembros conspicuos de la cúpula arnulfista que sienten amenazadas sus ambiciones. ¡Es curioso cómo la política une a los adversarios!
Pero un hecho permanece en pie. Entre los sueños de poder del PRD y la Presidencia de la República se yergue una candidatura de salvación en la persona de Alberto Vallarino. Para que se haga realidad, es preciso que se abran los libros de inscripción del Partido Arnulfista cuanto antes y Alberto cumpla el formalismo legal que le permita ser candidato. Lo demás lo dirán los electores en su momento.