Males de Santa Ana: delincuencia y falta de viviendas
El corregimiento de Santa Ana es de los más antiguos del distrito capital y uno de los que presenta más problemas de índole social, junto a El Chorrillo, San Felipe, Calidonia y Curundú, coincidentemente todos del mismo circuito electoral (8-7).
Los problemas más frecuentes de Santa Ana son la delincuencia y la falta de soluciones habitacionales, que dependen, en su mayoría, de las gestiones y respuestas del gobierno central, en vista que la junta comunal del lugar no maneja fondos suficientes para hacerle frente a éstos y al resto de los males que aquejan este sector.
A juicio del representante de Santa Ana, Jair Martínez, se han hecho ingentes esfuerzos para disminuir los elevados índices de violencia en el lugar, sin embargo, hay que realizar una labor más extensa.
Indicó que la falta de empleo y el ocio, sumado a los problemas de hogares disgregados son elementos que inciden mayormente para que las personas delincan.
Sostuvo que el mal estado de las viviendas es otro de los problemas que más aquejan a este sitio, más aún, cuando el corregimiento tiene la mayor cantidad de casas condenadas y barracas, que datan de decenas de años, y la situación se agudiza cuando cientos de personas del interior de la república vienen a la ciudad y se hospedan en estos viejos inmuebles, los que acentúan el mal.
Agregó que muchas personas también están a la espera de que el Ministerio de Vivienda (MIVI) les solucione su dilema, sin embargo, no se preocupan por obtener los requisitos para calificar y optar por una vivienda tipo Salomón que entrega el ministerio.
Al ser preguntado que si el Gobierno está resolviendo este renglón, de acuerdo a la necesidad exigida, el edil reconoció que el MIVI labora en la medida de sus posibilidades, sin embargo, no con la premura que se debiera.
Acerca del problema de los denominados "piedreros", indicó que el hecho de contar con gran cantidad de lotes baldíos, viejos caserones, el Mercado Público cerca, elementos éstos preferidos por los orates, quienes se han constituido en un dilema que se acrecienta para los moradores del lugar, sobre todo para aquellas personas que por diversos motivos tienen que llegar entrada la noche a sus viviendas.
Añadió que el Municipio de Panamá mantiene operativos contra los denominados "piedreros", pero reconoció que se debe ser más estricto.
Acerca de la vigilancia por la venta y consumo de drogas precisó que esta es labor de la Policía Nacional y no de la junta comunal, por lo que se debe concentrar una mayor seguridad de cara a disminuir los índices sobre este flagelo, dijo.
Por otra parte, Martínez evidenció que Santa Ana está abandonada por parte del Gobierno central y del resto de las autoridades locales (legisladores). Citó como ejemplo un incendio que se registró al inicio de su gestión y en esa ocasión sólo observó a un legislador de los cuatro electos en ese circuito.
"El Gobierno sólo está a la espera de que ocurra un desastre para acordarse de que hay un corregimiento llamado Santa Ana", dijo.
Los problemas más frecuentes de Santa Ana son la delincuencia y la falta de soluciones habitacionales, que dependen, en su mayoría, de las gestiones y respuestas del gobierno central, en vista que la junta comunal del lugar no maneja fondos suficientes para hacerle frente a éstos y al resto de los males que aquejan este sector.
A juicio del representante de Santa Ana, Jair Martínez, se han hecho ingentes esfuerzos para disminuir los elevados índices de violencia en el lugar, sin embargo, hay que realizar una labor más extensa.
Indicó que la falta de empleo y el ocio, sumado a los problemas de hogares disgregados son elementos que inciden mayormente para que las personas delincan.
Sostuvo que el mal estado de las viviendas es otro de los problemas que más aquejan a este sitio, más aún, cuando el corregimiento tiene la mayor cantidad de casas condenadas y barracas, que datan de decenas de años, y la situación se agudiza cuando cientos de personas del interior de la república vienen a la ciudad y se hospedan en estos viejos inmuebles, los que acentúan el mal.
Agregó que muchas personas también están a la espera de que el Ministerio de Vivienda (MIVI) les solucione su dilema, sin embargo, no se preocupan por obtener los requisitos para calificar y optar por una vivienda tipo Salomón que entrega el ministerio.
Al ser preguntado que si el Gobierno está resolviendo este renglón, de acuerdo a la necesidad exigida, el edil reconoció que el MIVI labora en la medida de sus posibilidades, sin embargo, no con la premura que se debiera.
Acerca del problema de los denominados "piedreros", indicó que el hecho de contar con gran cantidad de lotes baldíos, viejos caserones, el Mercado Público cerca, elementos éstos preferidos por los orates, quienes se han constituido en un dilema que se acrecienta para los moradores del lugar, sobre todo para aquellas personas que por diversos motivos tienen que llegar entrada la noche a sus viviendas.
Añadió que el Municipio de Panamá mantiene operativos contra los denominados "piedreros", pero reconoció que se debe ser más estricto.
Acerca de la vigilancia por la venta y consumo de drogas precisó que esta es labor de la Policía Nacional y no de la junta comunal, por lo que se debe concentrar una mayor seguridad de cara a disminuir los índices sobre este flagelo, dijo.
Por otra parte, Martínez evidenció que Santa Ana está abandonada por parte del Gobierno central y del resto de las autoridades locales (legisladores). Citó como ejemplo un incendio que se registró al inicio de su gestión y en esa ocasión sólo observó a un legislador de los cuatro electos en ese circuito.
"El Gobierno sólo está a la espera de que ocurra un desastre para acordarse de que hay un corregimiento llamado Santa Ana", dijo.