Mariano y Ramiro
Aprovechamos la circunstancia de la honrosa participación de Mariano Rivera y Ramiro Mendoza en la recién concluida temporada de béisbol de las Grandes Ligas de 1999, para algunos comentarios que estimamos pertinentes.
Los citados compatriotas lucen una ejemplar trayectoria deportiva, que los ha convertido en verdaderas fuentes de inspiración para la juventud. Y esto es oportuno decirlo, porque el ambiente actual no ofrece muchos modelos de vida dignos de ser tomados como puntos de referencia para una existencia en armonía consigo mismo y con el resto de la sociedad, porque la violencia, el sexo, las drogas, la corrupción, la incomunicación, etc., lo que en realidad hacen es profundizar las diferencias sociales.
Cuántas madres de familias sufren el diario viacrucis de ver salir, sin rumbo conocido, a su hijo, adolescente y sin oficio. Ella tampoco tiene la certeza de su retorno al hogar sano y salvo. Esta posibilidad oscila entre dos casos extremos: el muchacho retorna sano y salvo a la casa; o lo que retorna es la noticia de que está herido en el hospital o su cadáver yace en la morgue. No hay duda de que este cuadro ha dejado atrás al concepto de "familia", con el cual crecimos los adultos de hoy.
Las desviaciones sociales tienen un costo cuantitativo y cualitativo que merece ser evaluado por el gobierno, y sus conclusiones tomadas en cuenta con la prioridad que las evidencias aconsejen. Recordemos que los jóvenes de hoy, son los adultos de mañana.
De una manera u otra, Mariano y Ramiro tienen algo en común que los llevó a la cúspide: su indeclinable voluntad de superación personal. Dentro de este marco, ellos conocieron el rigor de la disciplina orientadora, la palmadita de aprobación en la espalda, el estímulo de amigos y parientes, la valoración del trabajo en equipo, el decisivo papel de los medios de comunicación social promocionando los méritos de los atletas panameños que se destacan en el deporte.
Mariano y Ramiro: Cuando estén en el montículo, listos para el siguiente lanzamiento, recuerden a los jóvenes que desde sus hogares o desde un centro de rehabilitación, los observan a través de la televisión. Sea un "hit" o un "out" lo que venga, la victoria ya es de ustedes porque su ejemplo pertenece a la historia de las proezas del deporte panameño.
Los citados compatriotas lucen una ejemplar trayectoria deportiva, que los ha convertido en verdaderas fuentes de inspiración para la juventud. Y esto es oportuno decirlo, porque el ambiente actual no ofrece muchos modelos de vida dignos de ser tomados como puntos de referencia para una existencia en armonía consigo mismo y con el resto de la sociedad, porque la violencia, el sexo, las drogas, la corrupción, la incomunicación, etc., lo que en realidad hacen es profundizar las diferencias sociales.
Cuántas madres de familias sufren el diario viacrucis de ver salir, sin rumbo conocido, a su hijo, adolescente y sin oficio. Ella tampoco tiene la certeza de su retorno al hogar sano y salvo. Esta posibilidad oscila entre dos casos extremos: el muchacho retorna sano y salvo a la casa; o lo que retorna es la noticia de que está herido en el hospital o su cadáver yace en la morgue. No hay duda de que este cuadro ha dejado atrás al concepto de "familia", con el cual crecimos los adultos de hoy.
Las desviaciones sociales tienen un costo cuantitativo y cualitativo que merece ser evaluado por el gobierno, y sus conclusiones tomadas en cuenta con la prioridad que las evidencias aconsejen. Recordemos que los jóvenes de hoy, son los adultos de mañana.
De una manera u otra, Mariano y Ramiro tienen algo en común que los llevó a la cúspide: su indeclinable voluntad de superación personal. Dentro de este marco, ellos conocieron el rigor de la disciplina orientadora, la palmadita de aprobación en la espalda, el estímulo de amigos y parientes, la valoración del trabajo en equipo, el decisivo papel de los medios de comunicación social promocionando los méritos de los atletas panameños que se destacan en el deporte.
Mariano y Ramiro: Cuando estén en el montículo, listos para el siguiente lanzamiento, recuerden a los jóvenes que desde sus hogares o desde un centro de rehabilitación, los observan a través de la televisión. Sea un "hit" o un "out" lo que venga, la victoria ya es de ustedes porque su ejemplo pertenece a la historia de las proezas del deporte panameño.