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Marta Matamoros, voz y compromiso


EL MOVIMIENTO sindical panameño es parte clave e importante de las voces que conforman ese coro nacional que da forma a este país, y la de Marta Matamoros es una voz insustituible. Ahora, ella nos abandona físicamente, pero su testimonio nos ilumina con su vida plena de lucha y solidaridad. Esto cobra vigencia en la entrada de un nuevo año que nos invita a tomar conciencia que crecimiento económico sin equidad, ambiente, justicia y derechos humanos, es una falacia.
Marta Matamoros contó asì parte de su historia: "Yo no tuve hijos, no tengo hijos, pero siempre he considerado mucho a la mujer que es madre. En la fábrica yo veía la fatiga de las mujeres encintas. Las mujeres trabajaban hasta el último día, y salían de ahí para dar a luz, y muchas perdían el trabajo después. Las mujeres estaban a expensas de la voluntad empresarial. En 1940 también había un montón de pequeños tallercitos en cuartitos así, donde metían a las obreras y las explotaban horriblemente, 4 ó 5 obreras en un cuartito haciendo ropa de trabajo por "Salsipuedes", tenías que coser una docena de pantalones por un dólar. ¡Una explotación tremenda!
Yo empecé a tener más relaciones con las obreras del "40 a esta parte. Cuando se fundó el sindicato en 1943, había en un principio más hombres que mujeres, pero de 1945 el Sindicato comenzó a tener más mujeres, y, eso sí, muy entusiastas. Así pues, que en 1946 se movilizan miles de obreras para respaldar la ley de protección de la maternidad de la mujer trabajadora que quedó aprobada en la Constitución de 1946. ¡Eso fue muy importante! En la comisión de estudio del anteproyecto estaban presentes tres representantes sindicales. Encabecé la lucha de presentar el anteproyecto de protección de la maternidad obrera. Que se diera seis semanas antes del parto y ocho semanas después con salario y descanso remunerado. Con ayuda de otras compañeras -y compañeros, naturalmente- hicimos el anteproyecto y se consiguieron miles de firmas. Cada mujer se interesó por recoger firmas de otras mujeres, obreras, ama de casa.
Hicimos una gran manifestación en que salieron, entre otros, nuestro sindicato de confección de ropa (también recuerdo a los moradores de Panamá Viejo que luchaban además por la tierra para sus casas), a presentar nuestro anteproyecto a la Asamblea Nacional. Las diputadas Ester de Calvo y Gumercinda Páez recibieron nuestra demanda y la presentaron, y nosotros nos quedamos haciendo barra.. ¡y la ganamos!
¡Los patrones se opusieron! ¡Y se volvió tremendo aquello!
Cuando se dieron cuenta de lo que se había aprobado, se rebelaron y se armó la persecución contra las mujeres que salían encinta; andaban los patronos husmeando a ver quién salía encinta para despedirla, pero los sindicatos presentaban la lucha para reintegrarlas. ¡Fue una batalla tremenda! Los patronos ultrajaban a los obreros y les decían groserías, como por ejemplo: "que si querían que les pagaran los hijos", y cosas por el estilo.
Fue un período de lucha, de gran lucha. Cuando la mujer regresaba al trabajo después de las 14 semanas, los patronos les decían: "No hay trabajo, estamos en reducción de personal". Era como un castigo, una represalia por haber salido a tener un hijo. Nuestro sindicato -digo nuestro, aunque ya estoy jubilada, porque me siento parte de él- tuvo que luchar arduamente para reintegrar a las despedidas. Eso nos llevó a pedir un año de fuero de maternidad. Cuando vino la Constitución de 1972, sobre la base de la experiencia anterior, llamamos a las mujeres e hicimos un anteproyecto. Fue otro triunfo de nuestro gremio, ya llamándose Sindicato Nacional de la Industria de Confección de Ropa (pues tuvimos que cambiarle de nombre al cumplir 25 años).
¡Qué lejos quedaba el Sindicato de Sastres con 95 mujeres y 5 sastres! En 1968 éramos 300 miembros los del gremio, y cuando el General Torrijos en 1970 dio garantías a los sindicatos, después del Golpe, la gente se puso alegre y faltaban menos para inscribir los afiliados que llegaron a ¡tres mil!, siempre menos hombre y más mujeres.
El caso fue que cuando vino la Constitución de 1972, metimos la reivindicación del fuero de maternidad por un año, según el cual no se puede botar a ninguna mujer después del parto hasta después de un año. Ese fue otro triunfo nuestro, y otra rabieta para los patronos. Tanto es así, que en una reunión con el General Torrijos y los ministros, a donde se nos llamó a exponer nuestra propuesta de fuero, yo hablé de esto y uno de los altos funcionarios dijo:
- "Bueno, la señora Matamoros lo que quiere es que no botemos nunca a ninguna obrera. ¡Porque cada año tienen un hijo!"
Claro, todo irónico, pero.. ¡ahí está la ley! Le dije: - "Yo no tuve hijos".
Pero me cabe la satisfacción que fui la que propuse eso, ese fue mi afán y lo conseguimos, y es un triunfo que pocos países tienen.. así que hemos ganado eso".
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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