Martinelli, ¿quo vadis?
Vuelven los viajes presidenciales al exterior. Esta vez el presidente panameño Ricardo Martinelli anunció que viajará a Italia, y la Ciudad Eterna será su destino oficial. Pero el anuncio llegó a los medios sin mayores explicaciones, solamente se conoce una escueta información en la cual se dice que el viaje del presidente al Quirinal está programado para el próximo mes de septiembre y que obedece a una invitación que le hiciera Silvio Berlusconi, el mismo que tiene a Europa entera avergonzada por su folletinesca vida pública.
No obstante, el problema no radica en que la prensa extranjera haya demonizado el régimen del actual primer ministro italiano, sino que la visita de Martinelli a la Italia de Berlusconi, se produce en medio de las recientes crisis políticas italianas con sus vecinos europeos, debido a las movedizas fronteras legales que animan sus actos públicos. Hay que observar que se trata de una crítica política creada por una concepción y una forma de gobierno que requiere alianzas, no importa de qué tan lejos procedan.
Pero en estos momentos lo que sorprende en Panamá no son las palmaditas en la espalda que se darán entre “colegas” los mandatarios Berlusconi y Martinelli, sino la falta de objetivos diplomáticos claros y precisos de este viaje, el cual debería ser de absoluto interés para Panamá. ¿Lo es? El tema tendrá que se debatido.
Por otra parte, lo que también llama la atención es que esto ocurra cuando el presidente panameño ha criticado los injustificados y excesivos viajes al extranjero de su predecesor. En consecuencia, el presidente Martinelli debería sustentar ante la opinión pública a qué va a Roma. Y a su regreso deberá dar cuenta también de sus resultados, pues si criticó en el pasado el tema, debe empezar con el ejemplo. A dónde va el presidente en viajes oficiales es un asunto de Estado, es decir, debe interesar a todo el país.