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Mejoramiento o retroceso educativo


Los cambios sustanciales dentro de una sociedad pueden determinarse si en su contenido contribuyen al desarrollo educativo de una nación. ¿Cómo podemos hablar de educación si nuestros antepasados no pensaban en la educación superior? La educación en Panamá nació con el deseo de superar la etapa fría de la unión de Panamá a Colombia en 1821.

Lo cierto es que no se puede decir que la mayoría de los docentes desearía una forma de actitud inestable ante la realidad nacional. Es lógico pensar que hoy en día muchos jóvenes salen mal preparados de las escuelas en su último año de estudios, secundaria o primaria. Podemos agregar diversos puntos: situación económica del joven y del niño, comprensión con sus padres, buenas relaciones familiares, comunicación afectiva con sus maestros, situación económica, alimentación, rendimiento académico y otros factores que inciden dentro de la dirigencia estudiantil.

Cambiar el sistema educativo panameño es transformar las ideas o paradigmas que muchos educadores todavía conservan desde hace 10 años.

Transformar el sistema educativo en Panamá es una buena inversión en la que se propicien conductas sanas, para que se desarrollen hombres con una moral alta y una identidad muy definida que puedan dejar un legado cultural a la sociedad y un aporte al engrandecimiento de nuestro país. Esto podría lograrse con una actitud positiva por parte de educadores y gremios de docentes que depongan intereses políticos y se estimulen por ayudar a la juventud y niñez de Panamá. Es verdad que hay fracasos, pero lo cierto es que tanto docentes como padres de familia y estudiantes deben interactuar.

Muchas veces los estudiantes son limitados en sus conocimientos y, por ende, la formación es igual.

Planes de estudio desde hace 20 años no contemplan nuevas acciones o cambios. La mayor parte contiene el mismo plan de todos los años. Lo cierto es que no hay mejoría en el sistema educativo nacional.

No existen documentos que reflejen una visión estratégica que nos planteen las grandes metas que iremos cumpliendo año tras año y que, acumuladas, nos entregarán un sistema educativo a la altura de los grandes retos que el siglo XXI representa.

La transformación del sistema educativo no nos llegará por sorpresa. Es necesario que se proyecte un cambio de actitud positivo y que las autoridades exijan al educador una mejor enseñanza, en la que se formen jóvenes cuyo objetivo sea en beneficio de Panamá.

Al iniciar este año escolar es necesario que cada padre de familia, estudiante y docente sepa que lo esencial es valorar el esfuerzo que se hace en pro de la educación y que esta es una buena inversión.

101 años de Panamá América

 
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