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Miércoles de Cuaresma


En este día los piadosos cristianos asistirán a las Iglesias a que les impongan la ceniza, al mismo tiempo que escuchan unas palabras: "Arrepiéntete", "Convertios y creed en el Evangelio"; y con la expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", y cree en el Evangelio", que explican el sentido de ese rito litúrgico tan atrevido, recordando a los cristianos que somos criaturas, que esta vida es tan sólo una preparación y que nuestro verdadero destino es llegar a Dios en la vida eterna. Se recomienda hacer penitencia guardando el ayuno y absteniéndose de comer carne, procurando confesarse y participando en la liturgia de la imposición de la ceniza, con el que da inicio la cuaresma.

Hay tiempo para pecar y tiempo de convertirse. El tiempo de pecar suele ser muy largo. Todos pasamos por momentos malos, en los cuales abandonamos el buen camino y nos adentramos en la mala vida. Incluso, podemos observar cuando miramos hacia atrás que hay un periodo en la vida en que nos hemos alejado mucho de Dios, la Iglesia, las buenas costumbres. Son esos días negros a los que no queremos mirar. De cómo hemos bajado tanto. Quizá tendríamos que decir: "Nunca me imaginé que podía llegar a hacer lo que he hecho a tocar fondo". Pero también nos asombraríamos de lo bien que nos hemos portado en nuestro mejor día. Si todos los días de nuestra vida hubieran sido como ése, podríamos ser contados entre los hombres verdaderamente buenos y honrados. Qué mentira, porque la salvación sólo la tenemos a través de una verdadera conversión hacia Jesús, el camino verdadero. El hombre puede, si se esfuerza, subir mucho, mejorar; pero, para lograrlo, necesita volver a la comunión con Dios; o por el contrario, bajar, corromperse, destruirse y tomar el camino largo y ancho. El ser humano puede llegar a ser un ángel o un demonio. Tiene su propio albedrío puede escoger.

En la cuaresma, según la iglesia católica, se nos invita a un cambio. Se nos dice que Dios nos da la oportunidad de arrepentirnos de verdad. Pero todos los años es lo mismo, no hay cambio. Pero realmente esa gracia ese tiempo se está acabando. Aceptemos la soberanía de Dios en nuestra vida. Huyamos de la vanidad, las pasiones y los vicios.

101 años de Panamá América

 
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