MOLIRENAS SI o no
HE ESTADO pensando y meditando serenamente en en torno a todo este asunto del Referéndum y lo actuado por mi Partido MOLIRENA en su Comisión Política del 27 de agosto pasado. La decisión del Colectivo fue la que muchos esperaban dadas las condiciones con que se trabajó para lograr como en efecto se logró un voto NO al referéndum el próximo 22 de octubre.
Sin embargo, en mi humilde parecer y sin ánimos de confrontar con mis amigos dirigentes actuales del partido quiero expresar mi punto de vista personal, y por supuesto, político dado que la decisión de MOLIRENA fue exclusivamente de orden político.
Me parece que lo sensato, lo prudente, lo estratégicamente viable y ponderado hubiese sido dejar en libertad a la membresía para que cada quien con su conciencia decidiese su voto con responsabilidad de panameños y panameñas. Lamentablemente muy cerca de lo que pudo haber sido resultó lo que no fue. Así es y así funciona la política, máxime cuando se dista mucho en percibir, distinguir y tratar los asuntos que son competencia y valoración del Estado.
Quiero permitirme la licencia de hacer algunas acotaciones políticas pertinentes y que pudiesen servir de reflexión general pero particularmente a los miembros de MOLIRENA.
-Ningún panameño que a voz en cuello diga y se precie de serlo, puede oponerse a la modernización y ampliación del canal .
-La factura política de los errores de un gobierno (el actual o cualquiera que sea ) o de un partido en el poder (el actual o cualquiera que sea), no tiene ni debe ser pagada por el país entero ni por la totalidad de los panameños. Para eso son las elecciones generales y las próximas serán en el 2009.
-Poner en tela de duda la administración de miles de millones de dólares por parte de la ACP equivale a negar la eficiencia con que se ha manejado el Canal de Panamá desde el 21 de diciembre de 1999 hasta la fecha, mismo que genera y vale muchísimo mas de lo estimado en este megaproyecto.
-La Junta Directiva del Canal de Panamá es mayoritariamente opositora. Es más, el proyecto no es prohijado por el partido en el poder ni por nada que se les parezca. Si hoy el partido gobernante impulsa el proyecto, es porque esa es su función en tanto dirige la nave del Estado y porque se trata de un proyecto de Estado. Igual haríamos nosotros si fuese el caso. El deber constitucional es inalienable de todos los panameños es pronunciarnos en torno a este tema sin banderías políticas y sin segundas intenciones. Esta es, al menos, una razón que pone distancia entre la visión estrecha y mezquina de un política y la compresión amplia y profunda de un estadista.
-La probabilidad de que las licitaciones múltiples inherentes a la construcción de las diferentes etapas del megaproyecto queden en manos de quienes no se quieren, es una aprensión que se disipa con la capacidad administrativa que demuestre el actual gobierno pero, sobre todo, de los gobiernos que sucedan al actual, y en ello apostarán los panameños en las elecciones del 2009 y del 2014.
-El proyecto del canal es eminentemente técnico y con abundancia de alta tecnología, La característica que lo vincula con el tracto político se deriva del Capítulo V de la Constitución Nacional en tanto que es la vía que usó el Legislador para hacer valer el aporte generacional de pueblo panameño haciéndonos partícipes de una consulta popular en todo aquello que se refiera al destino del canal como conquista cimera de la Nación Istmeña. Inmiscuir la política partidista en la gravedad de este asunto no parece ser lo más correcto ni oportuno.
-La representación de lujo que ha tenido, y de la que ha hecho gala el Partido MOLIRENA en los ilustres miembros fundadores como son el Dr. Mario Galindo, el Ing. Guillermo E. Quijano y el Dr. Alfredo Ramírez, hijo, en la Junta Directiva del Canal de Panamá le hablan al partido con acrisolada honestidad, franqueza y transparencia, misma actitud que ha distinguido sus trayectorias profesionales y políticas sometidas a toda prueba. A estos prohombres del MOLIRENA no los corroe la insolencia del agravio, pero si demerita y contradice el nivel de seriedad de nuestro andar político. Pareciera ser que no se han superado las incongruencias coyunturales internas cuando pesan más que el destino histórico del país.
Panamá tomará su decisión. El próximo 22 de octubre todos los MOLIRENAS al igual que todos los miembros de todos los partidos políticos ejerceremos libremente el derecho que nos asiste a votar con responsabilidad ciudadana. Estoy seguro y plenamente convencido de que la madurez brillará en la mente y en la acción de los que acudiremos a las urnas. Dios nos bendiga a todos.
Sin embargo, en mi humilde parecer y sin ánimos de confrontar con mis amigos dirigentes actuales del partido quiero expresar mi punto de vista personal, y por supuesto, político dado que la decisión de MOLIRENA fue exclusivamente de orden político.
Me parece que lo sensato, lo prudente, lo estratégicamente viable y ponderado hubiese sido dejar en libertad a la membresía para que cada quien con su conciencia decidiese su voto con responsabilidad de panameños y panameñas. Lamentablemente muy cerca de lo que pudo haber sido resultó lo que no fue. Así es y así funciona la política, máxime cuando se dista mucho en percibir, distinguir y tratar los asuntos que son competencia y valoración del Estado.
Quiero permitirme la licencia de hacer algunas acotaciones políticas pertinentes y que pudiesen servir de reflexión general pero particularmente a los miembros de MOLIRENA.
-Ningún panameño que a voz en cuello diga y se precie de serlo, puede oponerse a la modernización y ampliación del canal .
-La factura política de los errores de un gobierno (el actual o cualquiera que sea ) o de un partido en el poder (el actual o cualquiera que sea), no tiene ni debe ser pagada por el país entero ni por la totalidad de los panameños. Para eso son las elecciones generales y las próximas serán en el 2009.
-Poner en tela de duda la administración de miles de millones de dólares por parte de la ACP equivale a negar la eficiencia con que se ha manejado el Canal de Panamá desde el 21 de diciembre de 1999 hasta la fecha, mismo que genera y vale muchísimo mas de lo estimado en este megaproyecto.
-La Junta Directiva del Canal de Panamá es mayoritariamente opositora. Es más, el proyecto no es prohijado por el partido en el poder ni por nada que se les parezca. Si hoy el partido gobernante impulsa el proyecto, es porque esa es su función en tanto dirige la nave del Estado y porque se trata de un proyecto de Estado. Igual haríamos nosotros si fuese el caso. El deber constitucional es inalienable de todos los panameños es pronunciarnos en torno a este tema sin banderías políticas y sin segundas intenciones. Esta es, al menos, una razón que pone distancia entre la visión estrecha y mezquina de un política y la compresión amplia y profunda de un estadista.
-La probabilidad de que las licitaciones múltiples inherentes a la construcción de las diferentes etapas del megaproyecto queden en manos de quienes no se quieren, es una aprensión que se disipa con la capacidad administrativa que demuestre el actual gobierno pero, sobre todo, de los gobiernos que sucedan al actual, y en ello apostarán los panameños en las elecciones del 2009 y del 2014.
-El proyecto del canal es eminentemente técnico y con abundancia de alta tecnología, La característica que lo vincula con el tracto político se deriva del Capítulo V de la Constitución Nacional en tanto que es la vía que usó el Legislador para hacer valer el aporte generacional de pueblo panameño haciéndonos partícipes de una consulta popular en todo aquello que se refiera al destino del canal como conquista cimera de la Nación Istmeña. Inmiscuir la política partidista en la gravedad de este asunto no parece ser lo más correcto ni oportuno.
-La representación de lujo que ha tenido, y de la que ha hecho gala el Partido MOLIRENA en los ilustres miembros fundadores como son el Dr. Mario Galindo, el Ing. Guillermo E. Quijano y el Dr. Alfredo Ramírez, hijo, en la Junta Directiva del Canal de Panamá le hablan al partido con acrisolada honestidad, franqueza y transparencia, misma actitud que ha distinguido sus trayectorias profesionales y políticas sometidas a toda prueba. A estos prohombres del MOLIRENA no los corroe la insolencia del agravio, pero si demerita y contradice el nivel de seriedad de nuestro andar político. Pareciera ser que no se han superado las incongruencias coyunturales internas cuando pesan más que el destino histórico del país.
Panamá tomará su decisión. El próximo 22 de octubre todos los MOLIRENAS al igual que todos los miembros de todos los partidos políticos ejerceremos libremente el derecho que nos asiste a votar con responsabilidad ciudadana. Estoy seguro y plenamente convencido de que la madurez brillará en la mente y en la acción de los que acudiremos a las urnas. Dios nos bendiga a todos.