Multa millonaria
Las primeras páginas de los diarios del 29 de noviembre indican que la empresa telefónica más grande de Panamá, Cable & Wireless, en la cual el Estado mantiene el 49% de la acciones, fue condenada a pagar 66 millones de balboas. Pobre pueblo panameño. Realmente da dolor saber cómo se dilapidan los recursos panameños por malas prácticas o ausencia de coherencia administrativa.
Interesante es conocer si cabe una demanda del Estado panameño contra la empresa en mención, además de la sanción moral del pueblo. De ser posible, ¿qué otra sanción le cabe a su personal administrativo? ¿Qué contemplan nuestras leyes al respecto por faltas a buenas prácticas, honestidad y cumplimiento? Le garantizo que si se tratara del hijo de Juana los tendríamos en La Joyita, acusado hasta de lo que no pensó.
El papel jugado por la empresa difiere de las expectativas del pueblo panameño, de esa sociedad ingenua que creyó que la privatización era el Maná que nuestro Dios había enviado con la globalización y la bendición de los amos del mundo. Realmente las empresas privatizadas están dejando un amargo sabor en la población, especialmente en aquellos que aplaudieron estas medidas antipopulares y vendieron la idea como el cuento del lobo, encontrando otra Caperucita: la ingenua población panameña. Como pueblo, quisimos pasar desapercibidos e ignorantes, aplaudiendo ideas extranjerizantes dirigidas por los partidos políticos.
Si el gobierno mantiene el 49% de las acciones de la telefónica y los trabajadores el 2%... ¿por qué se permiten tales abusos en los aumentos indiscriminados del servicio telefónico? ¿Por qué tantos teléfonos públicos inservibles, que muchas veces se quedan con las monedas, sin brindar el servicio? ¿Por qué la gran mayoría de los teléfonos públicos sólo recibe tarjetas? ¿Acaso obligarnos a comprar las tarjetas para llamadas no es un pago por adelantado de un servicio no recibido? ¿Puede o no considerarse como ingresos netos de capital por un servicio no recibido? ¿Es legal? ¿Es moral?
Estime usted que se adquieren B/.100,000.00 en tarjetas que muchas veces son utilizadas pasados los 30 días. ¿Dónde van los intereses que se generan? ¡Bueno, al final qué me importa! Si a nadie le preocupa. Si todos pensáramos así, ¿qué sería de ti, Panamá? En los pueblos donde las personas exteriorizan sus ideas, y luchan por ellas, se convierten en grandes países. Permita Dios que la sanción impuesta a la empresa telefónica, no se refleje negativamente en la economía panameña y en el bolsillo de los usuarios, dado que: el 49% (32.3 millones de balboas), repercuten directamente en los ingresos del Estado (que somos todos), el 2% en los dividendos de los empleados de la telefónica y cuidado con que el otro 49% restante, lo ejecutan como aumento al servicio. En enero de 2003 la concesión con la Cable & Wereless termina y deben iniciar operaciones empresas, como la Bell South, Tricom y otras, que participarán en abierta competencia y no en forma monopolística como hasta la fecha. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Los únicos beneficiados hasta ahora han sido los burócratas que se dan la gran vida en sus frecuentes viajes y los grupos empresariales proteccionistas que compran la voluntad de los políticos, lo cual les sale mucho más barato que competir.
En Estados Unidos la situación es mejor, pero también insostenible. Los aranceles en 1790 cabían todos en una sola página clavada en cada aduana. Hoy existen 10.200 categorías arancelarias. Quizás por eso Evans y Zoellick proponen que se haga en 13 años. Chile lo hizo unilateralmente y de un plumazo. Sus beneficios crearon una prosperidad no vista en el resto de América Latina.
La eliminación de aranceles y cuotas haría más por los pobres del mundo que lo logrado en el último medio siglo por todos los programas de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMI y el BID.
*Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato
Institute.
(c)www.aipenet.com
Interesante es conocer si cabe una demanda del Estado panameño contra la empresa en mención, además de la sanción moral del pueblo. De ser posible, ¿qué otra sanción le cabe a su personal administrativo? ¿Qué contemplan nuestras leyes al respecto por faltas a buenas prácticas, honestidad y cumplimiento? Le garantizo que si se tratara del hijo de Juana los tendríamos en La Joyita, acusado hasta de lo que no pensó.
El papel jugado por la empresa difiere de las expectativas del pueblo panameño, de esa sociedad ingenua que creyó que la privatización era el Maná que nuestro Dios había enviado con la globalización y la bendición de los amos del mundo. Realmente las empresas privatizadas están dejando un amargo sabor en la población, especialmente en aquellos que aplaudieron estas medidas antipopulares y vendieron la idea como el cuento del lobo, encontrando otra Caperucita: la ingenua población panameña. Como pueblo, quisimos pasar desapercibidos e ignorantes, aplaudiendo ideas extranjerizantes dirigidas por los partidos políticos.
Si el gobierno mantiene el 49% de las acciones de la telefónica y los trabajadores el 2%... ¿por qué se permiten tales abusos en los aumentos indiscriminados del servicio telefónico? ¿Por qué tantos teléfonos públicos inservibles, que muchas veces se quedan con las monedas, sin brindar el servicio? ¿Por qué la gran mayoría de los teléfonos públicos sólo recibe tarjetas? ¿Acaso obligarnos a comprar las tarjetas para llamadas no es un pago por adelantado de un servicio no recibido? ¿Puede o no considerarse como ingresos netos de capital por un servicio no recibido? ¿Es legal? ¿Es moral?
Estime usted que se adquieren B/.100,000.00 en tarjetas que muchas veces son utilizadas pasados los 30 días. ¿Dónde van los intereses que se generan? ¡Bueno, al final qué me importa! Si a nadie le preocupa. Si todos pensáramos así, ¿qué sería de ti, Panamá? En los pueblos donde las personas exteriorizan sus ideas, y luchan por ellas, se convierten en grandes países. Permita Dios que la sanción impuesta a la empresa telefónica, no se refleje negativamente en la economía panameña y en el bolsillo de los usuarios, dado que: el 49% (32.3 millones de balboas), repercuten directamente en los ingresos del Estado (que somos todos), el 2% en los dividendos de los empleados de la telefónica y cuidado con que el otro 49% restante, lo ejecutan como aumento al servicio. En enero de 2003 la concesión con la Cable & Wereless termina y deben iniciar operaciones empresas, como la Bell South, Tricom y otras, que participarán en abierta competencia y no en forma monopolística como hasta la fecha. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Los únicos beneficiados hasta ahora han sido los burócratas que se dan la gran vida en sus frecuentes viajes y los grupos empresariales proteccionistas que compran la voluntad de los políticos, lo cual les sale mucho más barato que competir.
En Estados Unidos la situación es mejor, pero también insostenible. Los aranceles en 1790 cabían todos en una sola página clavada en cada aduana. Hoy existen 10.200 categorías arancelarias. Quizás por eso Evans y Zoellick proponen que se haga en 13 años. Chile lo hizo unilateralmente y de un plumazo. Sus beneficios crearon una prosperidad no vista en el resto de América Latina.
La eliminación de aranceles y cuotas haría más por los pobres del mundo que lo logrado en el último medio siglo por todos los programas de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMI y el BID.
*Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato
Institute.
(c)www.aipenet.com