¿Nadie ve vergonzoso esto del combate a la pobreza?
En la página web del Banco Mundial se puede leer la estrategia económica presentada por su presidente James Wolfensohn, quien dice que el combate a la pobreza es la mejor manera de garantizar la paz y la seguridad. Casi todas las agencias de desarrollo en la actualidad hablan igual. Y para mi sorpresa, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), donde trabajé como científico de maíz por más de quince años, también hoy define su objetivo central como el combate a la pobreza, ya no a la genética del maíz y trigo que había sido su mandato desde su fundación.
En los países que aportan donaciones, ser un combatiente de la pobreza suena como un noble objetivo. ¿Y quién puede estar en contra de ayudar a los pobres a ser menos pobres? Sería algo así como estar en contra del pueblo. Pero firmemente creo que es un enorme error plantear como objetivo la reducción de la pobreza en vez del crecimiento económico o la generación de riqueza (formulación positiva en vez de negativa), como se decía antes.
Primero, el objetivo es combatir la pobreza, pero nunca se alcanza salir de la pobreza porque la misma definición del objetivo lo impide en su gramática más básica. Al final, la pobreza sigue allí, sólo que es un poquito más chiquita porque fue reducida. La gente sigue siendo pobre, solamente que un poquito menos que antes. O sea, tienen que haber pobres para que pueda haber programas para la reducción de la pobreza de esos pobres. Es algo parecido a un médico diciéndole a su paciente, "solamente te vamos a reducir la enfermedad, te vamos a hacer un poquito menos enfermo".
Decir que en la última década la pobreza se ha reducido en Nicaragua, que los programas de alivio a la pobreza han funcionado con eficiencia porque la cantidad de pobres en condiciones de extrema pobreza (ingreso per cápita de 1.5 dólares al día) ha disminuido significativamente aumentando así la cantidad de aquellos en condiciones de moderada pobreza (ingreso per cápita de 2 dólares al día), me parece vergonzoso.
¿Qué le va quedando en el inconsciente a Juan Pobre, quien oye siempre ese mismo mensaje? Nunca esperará una salida airosa a su pobreza, ya que la energía para salir de la pobreza depende de las acciones de los programas de combate a la pobreza y no de las acciones que pueda tomar él mismo. Así que mejor "condénate a ser siempre pobre", Juan Pobre, y "espera a que otros te saquen poco a poco de la pobreza". Eso tiene que producir distorsiones subliminales enormemente negativas a largo plazo.
Antes, los economistas de desarrollo y de las instituciones como el Banco Mundial aspiraban a alcanzar más crecimiento económico, mayor crecimiento del Producto Interno Bruto per cápita; o sea, más valor agregado, más producción de bienes y servicios, más riqueza, más bienestar. Y esa formulación en el sentido positivo tiene un efecto psicológico diferente, ya que la acción misma motiva al sujeto a aumentar su riqueza, lo que de por sí implica que el sujeto es rico y se puede hacer aún más rico.
La energía se basa en el postulado que cualquiera tiene la capacidad de generar riqueza y ser más rico a través de su propio trabajo productivo. Y para esto se requiere de inversión productiva y no de "gasto" en programas de combate a la pobreza. La perpetuación de la pobreza no es una meta noble, sino precisamente lo contrario. ¿Cómo es posible que tantos economistas y tantas instituciones respetables insistan en esas metas? ¿Qué pasó con los principios básicos de economía?
* Asesor del Presidente de Nicaragua, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
(c) www.aipenet.com
El texto parte de la afirmación que "debemos ver la economía no sólo con cifras e indicadores fríos, sino con rostro humano, con sentimiento verdadero". Los hombres políticos cometemos muchas veces el error de analizar y evaluar la economía en función de las fuerzas en juego, los resultados globales o el funcionamiento de sistemas. Las mujeres políticas, con algunas notables excepciones, no cometen este error tan frecuentemente, pues casi por instinto y ciertamente por hábito adquirido en virtud de su rol de género analizan y evalúan la economía en función de la satisfacción o frustración humana y familiar que generan.
"No hay excusa para un Panamá pobre, clama el programa de Martín Torrijos. Tenemos un país con recursos abundantes, con una posición geográfica privilegiada, así como una población con deseos de superación y capacidad para enfrentar desafíos de la revolución científica y tecnológica y los retos de la globalización. En este contexto, la principal tarea económica es generar empleo lo más estable y bien remunerado posible, así como evitar el desempleo y lo que se le parece, el empleo informal, esporádico, mal remunerado o el subempleo.
Como factores de este segundo componente se incluyen "mejorar la competitividad del país", realizar la apertura comercial y determinar con quienes negociar Tratados de Libre Comercio". En todo caso se ha de ayudar a todo sector que lo necesite en la transición hacia el libre comercio, se ha de avanzar en productividad, tanto para aumentar la riqueza como para reducir el desempleo, y se ha de tomar la decisión con respecto a la ampliación del Canal, previa consulta nacional. Esta decisión ha de estar acompañada por otras medidas de servicios conexos, por el aprovechamiento de los recursos pesqueros y costeros, por el desarrollo de un sector industrial competitivo, por el máximo beneficio posible de nuestro potencial turístico, por la transformación agropecuaria y rural, por el impulso a la pequeña empresa y por una estrategia de posicionamiento del centro de servicios bancarios y financieros.
Este segundo componente del programa de gobierno constituye la respuesta al derecho que tiene cada panameño a un empleo digno.
Aunque el programa no lo menciona, debido a la creciente variedad de iniciativas políticas y medidas innovadoras que el programa de la Alianza Patria Nueva propone podría ser conveniente una redistribución de funciones que de cabida a dos nuevos ministerios, el de Cultura y de Turismo, siempre y cuando ello se pueda realizar sin aumentar la burocracia total y el costo total de las planillas estatales.
En los países que aportan donaciones, ser un combatiente de la pobreza suena como un noble objetivo. ¿Y quién puede estar en contra de ayudar a los pobres a ser menos pobres? Sería algo así como estar en contra del pueblo. Pero firmemente creo que es un enorme error plantear como objetivo la reducción de la pobreza en vez del crecimiento económico o la generación de riqueza (formulación positiva en vez de negativa), como se decía antes.
Primero, el objetivo es combatir la pobreza, pero nunca se alcanza salir de la pobreza porque la misma definición del objetivo lo impide en su gramática más básica. Al final, la pobreza sigue allí, sólo que es un poquito más chiquita porque fue reducida. La gente sigue siendo pobre, solamente que un poquito menos que antes. O sea, tienen que haber pobres para que pueda haber programas para la reducción de la pobreza de esos pobres. Es algo parecido a un médico diciéndole a su paciente, "solamente te vamos a reducir la enfermedad, te vamos a hacer un poquito menos enfermo".
Decir que en la última década la pobreza se ha reducido en Nicaragua, que los programas de alivio a la pobreza han funcionado con eficiencia porque la cantidad de pobres en condiciones de extrema pobreza (ingreso per cápita de 1.5 dólares al día) ha disminuido significativamente aumentando así la cantidad de aquellos en condiciones de moderada pobreza (ingreso per cápita de 2 dólares al día), me parece vergonzoso.
¿Qué le va quedando en el inconsciente a Juan Pobre, quien oye siempre ese mismo mensaje? Nunca esperará una salida airosa a su pobreza, ya que la energía para salir de la pobreza depende de las acciones de los programas de combate a la pobreza y no de las acciones que pueda tomar él mismo. Así que mejor "condénate a ser siempre pobre", Juan Pobre, y "espera a que otros te saquen poco a poco de la pobreza". Eso tiene que producir distorsiones subliminales enormemente negativas a largo plazo.
Antes, los economistas de desarrollo y de las instituciones como el Banco Mundial aspiraban a alcanzar más crecimiento económico, mayor crecimiento del Producto Interno Bruto per cápita; o sea, más valor agregado, más producción de bienes y servicios, más riqueza, más bienestar. Y esa formulación en el sentido positivo tiene un efecto psicológico diferente, ya que la acción misma motiva al sujeto a aumentar su riqueza, lo que de por sí implica que el sujeto es rico y se puede hacer aún más rico.
La energía se basa en el postulado que cualquiera tiene la capacidad de generar riqueza y ser más rico a través de su propio trabajo productivo. Y para esto se requiere de inversión productiva y no de "gasto" en programas de combate a la pobreza. La perpetuación de la pobreza no es una meta noble, sino precisamente lo contrario. ¿Cómo es posible que tantos economistas y tantas instituciones respetables insistan en esas metas? ¿Qué pasó con los principios básicos de economía?
* Asesor del Presidente de Nicaragua, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
(c) www.aipenet.com
El texto parte de la afirmación que "debemos ver la economía no sólo con cifras e indicadores fríos, sino con rostro humano, con sentimiento verdadero". Los hombres políticos cometemos muchas veces el error de analizar y evaluar la economía en función de las fuerzas en juego, los resultados globales o el funcionamiento de sistemas. Las mujeres políticas, con algunas notables excepciones, no cometen este error tan frecuentemente, pues casi por instinto y ciertamente por hábito adquirido en virtud de su rol de género analizan y evalúan la economía en función de la satisfacción o frustración humana y familiar que generan.
"No hay excusa para un Panamá pobre, clama el programa de Martín Torrijos. Tenemos un país con recursos abundantes, con una posición geográfica privilegiada, así como una población con deseos de superación y capacidad para enfrentar desafíos de la revolución científica y tecnológica y los retos de la globalización. En este contexto, la principal tarea económica es generar empleo lo más estable y bien remunerado posible, así como evitar el desempleo y lo que se le parece, el empleo informal, esporádico, mal remunerado o el subempleo.
Como factores de este segundo componente se incluyen "mejorar la competitividad del país", realizar la apertura comercial y determinar con quienes negociar Tratados de Libre Comercio". En todo caso se ha de ayudar a todo sector que lo necesite en la transición hacia el libre comercio, se ha de avanzar en productividad, tanto para aumentar la riqueza como para reducir el desempleo, y se ha de tomar la decisión con respecto a la ampliación del Canal, previa consulta nacional. Esta decisión ha de estar acompañada por otras medidas de servicios conexos, por el aprovechamiento de los recursos pesqueros y costeros, por el desarrollo de un sector industrial competitivo, por el máximo beneficio posible de nuestro potencial turístico, por la transformación agropecuaria y rural, por el impulso a la pequeña empresa y por una estrategia de posicionamiento del centro de servicios bancarios y financieros.
Este segundo componente del programa de gobierno constituye la respuesta al derecho que tiene cada panameño a un empleo digno.
Aunque el programa no lo menciona, debido a la creciente variedad de iniciativas políticas y medidas innovadoras que el programa de la Alianza Patria Nueva propone podría ser conveniente una redistribución de funciones que de cabida a dos nuevos ministerios, el de Cultura y de Turismo, siempre y cuando ello se pueda realizar sin aumentar la burocracia total y el costo total de las planillas estatales.