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Nepotismo diplomático, Cambio Democrático, y Palestina


Profesor de Universidad de San Francisco, California Excelente el artículo sobre la carrera diplomática y cómo ha sido burlada en el presente gobierno (Gustavo Aparicio, El Panamá América, oct. 1), e interesantes las reacciones del gobierno y estudiantes de diplomacia (El Panamá América, oct.4). Aunque hay que notar que el embrollo era peor en el gobierno del Toro. El nepotismo en los gobiernos de países del tercer mundo es un constante problema. El hecho de que haya tantos malos entendidos entre las naciones es que se nombran en puestos de embajador o cónsul a parientes y favoritos sin ninguna clase de preparación y sin ninguna clase de cultura. (Dicen que un pariente de un presidente de turno se puso muy feliz cuando lo nombraron embajador en Francia, puesto que toda su vida había "querido conocer Roma".)
Los que saben de historia patria reciente recordarán que el dictador Torrijos nombró como embajador en Argentina a su hermano Monchi Torrijos con resultados vergonzosos para Panamá. Después de haber metido la pata repetidamente y haber hecho sus necesidades fisiológicas en público durante una elegante recepción, Monchi se vio en problemas (ni hablar del encausamiento por narcotráfico que le armaron en Nueva York). Buenos Aires le solicitó al gobierno panameño que por favor retirara a ese individuo de la embajada y mandara a otro embajador menos problemático.
En premio por su desempeño en Buenos Aires, el dictador de turno decidió mandarlo a Madrid donde Monchi siguió cometiendo desafueros y escandalizando al cuerpo diplomático. Por supuesto, todas esas locuras de los embajadores que eran parientes o hasta queridas de los ministros, civiloides, y jefes militares, se mantenían en secreto, ya que los medios de comunicación estaban completamente censurados.
En años más recientes, la primera dama en el gobierno pasado, Dora Boyd de Pérez Balladares, estableció una extensa red de familiares y amigos en el cuerpo diplomático digno de ponerle los pelos de punta al periodista investigador más aguerrido. Era tan horroroso ese sistema nepotista de Dora Boyd, que hasta los mismos periódicos tuvieron miedo de meterse en el asunto. Me parece que solo El Panamá América se atrevió a publicar un articulo de opinión sobre el escándalo ("Círculo de Primas Hermanas", Murillo, nov. 24, 1999).
Por ejemplo, si usted quería ser embajador en la OEA, o en Washington, o ministro de relaciones exteriores, usted tenía que estar casado con una mujer Boyd que fuese hermana o prima-hermana de la primera dama. (Después me dijeron que el director de un periódico era pariente de esa señora, o miembro del Club Unión, y que por eso se había negado a divulgar la noticia a pesar de que sus periodistas le presentaron las pruebas).
Hablando del Canal, el titular de ese ministerio (siempre se me olvida el título de ese engendro, señal de que es totalmente innecesario), un señor dueño de una cadena de supermercados y de un partido que lleva el muy original nombre de Cambio Democrático, fue agarrado in fraganti, sacándole el jugo a los humildes servidores públicos. Da la casualidad que el señor en cuestión, Ricardo Martinelli, ha montado un negocio novedoso: Supongamos que él le consigue, por trafico de influencias, a usted un trabajito en algún ministerio. Entonces, usted le tiene que pasar a él su comisión. ¿En qué forma? Pues pagándole, por debajo de la mesa, diez por ciento de su salario al partido Cambio Democrático.
Ahora, en cualquier país normal, un tipo como Martinelli estaría preso.
Pero en Panamá no me extrañaría que el procurador, un tipo que organiza batidas en contra de los periodistas, ahora trate de encarcelar a los humildes trabajadores que le tenían que pasar su coima a Martinelli, por "pagar coimas ilegales sin avisar a la procuraduría".
Y para terminar, distinguidos lectores, ¿Qué les parecen las matanzas de palestinos llevadas a cabo por el ejército israelí en Jerusalén? Israel está quedando muy mal ante la opinión mundial con sus métodos de persecución en contra de los palestinos, que tienen todo el derecho a tener un país. Es más, la posición palestina en las Naciones Unidas es mucho más razonable que aquélla de Israel, aunque sí es cierto que el primer ministro de Israel es un hombre inteligente que admite que Palestina tiene derecho a una parte de Jerusalén. Panamá debe ordenar a su embajador en las Naciones Unidas que apoye la declaración de la Liga Arabe y salga a la defensa de Palestina.
Profesor de Universidad de San Francisco.

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