Nichos y mujeres
La realidad es así: Las mujeres hemos luchado (y luchamos) denodadamente para incorporarnos al desarrollo humano, y para lograrlo, el apoyo de las instituciones y organismos, así como de la sociedad civil, han resultado fundamentales.
Recordemos a Olimpia De Gouges, precursora del feminismo, quien redactó en respuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía. Sería guillotinada por esto. En su Francia, con sus recién estrenados valores de Igualdad, Libertad y Fraternidad, esta mujer sería decapitada por su osadía al ejercerlos, o más bien, al proclamar ejercerlos. Más cercana resulta, tanto en tiempo como en lugar, la licenciada Clara Gonzalez, primera abogada panameña, defensora a ultranza de los derechos de las mujeres. En homenaje a su invaluable aporte a las panameñas, el Estado produce períodicamente un informe que lleva su nombre y que da cuenta de la condición de las mujeres de Panamá, desde distintos puntos de vista. Hace pocos meses se publicó el último informe.
Sin embargo, a pesar de pasos valiosos que hemos dado, la realidad nos golpea con cifras que dan fe de mujeres violentadas en sus derechos, precisamente por su condición de mujeres. De una sociedad que impone a través de los medios, una imagen estereotipada, que para muchos/as resulta la clave del éxito, de modelos que obligan a muchas a un constante cuestionamiento de su apariencia física, a devaluarla si no corresponde con los parámetros de lo atractivo, situación que lamentablemente ha llevado a muchas, a someterse a dietas extremas que han puesto en peligro aun sus propias existencias y de hecho, han llevado a varias a la muerte.
Nuestra aldea global impone la aplicación de medidas que permitan la participación activa de las mujeres en el Desarrollo Humano; para lograrlo, es fundamental seguir fortaleciendo las líneas de acción que ya se han diseñado. Sin embargo, el precio que debemos pagar por ello, resulta complejo y largo. No es fácil romper con esquemas estereotipadados que impulsan a las mujeres a proyectarnos en nichos ya identificados, de los cuales resultaría difícil escapar, más no imposible. Lo estamos logrando, si, con el apoyo de agentes claves.
En este contexto de ideas, es importante recordar que las mujeres no sólo debemos ser indentificadas con lo “social”, si bien, este abordaje forma parte de nuestro accionar, somos más que esto, somos mujeres y profesionales activas de distintas y muy complejas disciplinas. Y como tal, podemos ubicarnos en cualquier nicho que demande una persona comprometida, preparada y activa.
Hemos dado pasos importantes, hay que seguir trabajando.