Niño símbolo de la Teletón busca una vida mejor
" Quiero dar gracias a Dios, porque hay gente que nos ayuda a tener una mejor vida", dijo con voz firme y entusiasta, Luis Fernando Abrego Díaz, de cinco años, el niño símbolo de la Teletón 2001, quien se moviliza a través de un colorido triciclo, porque aún no puede mantenerse en pie. Así se expresó durante su presentación en el lanzamiento oficial del evento artístico benéfico, que este año busca apoyar organizaciones e instituciones que trabajen con niños discapacitados, lo que representa un 15 por ciento de la población infantil panameña (136 mil 368 niños). Luis Fernando, oriundo de El Pedregal, corregimiento El Espino, distrito de San Carlos, presenta problemas en su crecimiento y en su función motora, debido a malformaciones en los huesos y articulaciones.
AUN PARECIA UN FETO AL NACER
Su madre, Angélica Díaz, explicó a este medio que cuando estaba embarazada de Luis Fernando, fue catalogada como de "alto riesgo", por presentar demasiado líquido amniótico. "El ginecólogo - recuerda Díaz- me realizó algunos exámenes para saber si el bebé venía con alguna deformación. El doctor sí me dijo que de la semana del 17 de enero no pasaba, tenía que hacerme una cirugía para poderme sacar al bebé, porque después de tener tanto líquido, ya me estaba quedando sin nada y el niño podría tener problemas".
Fue así como el 19 de enero de 1996, Angélica Díaz fue objeto de una cesárea de urgencia en la sala de Maternidad del Hospital Santo Tomás, dando a luz a Luis Fernando, un bebé con unas cinco libras de peso y en condición de prematuro, por lo que fue referido a la Sala de Neonatología del Hospital del Niño.
Su padre, Luis Abrego, que esperaba por los resultados, fue informado de la situación y recuerda: "Me dijeron que lo iban a trasladar dentro de poco tiempo. Me quedé esperando abajo y como a la media hora vi que venía una encubadora, en una camillita con Luis Fernando. Salieron por la parte principal de la Maternidad, pasaron por todos los pasillos aledaños, cruzaron la calle, para entonces ingresar al Hospital del Niño".
Angélica lo interrumpe para añadir: "Cuando llegué a Neonatología vi que parecía un feto dentro de la barriga, los brazos entre cruzados, a la altura del pecho, así como acurrucado, las piernas encogidas y no lo podíamos tocar". Luis confiesa que nunca antes había estado en una sala de niños prematuros, con tantos aparatos y se preguntaba cómo se pueden mantener estos equipos especiales, que su hijo usó y que gracias a ellos, pudo sobrevivir a la muerte.
LE SONRIE A LAS ADVERSIDADES
El niño recibió atención intensiva especializada durante un mes. Durante ese período se le realizó una cirugía para tratar una hernia inguinal escrotal. Sin embargo, presentó otros padecimientos durante sus primeros días de nacido, como estrabismo convergente y disformia de pabellones auriculares. Se le diagnosticó una "Artogriposis Múltiple Congénita", enfermedad que afecta el desarrollo, tanto en el crecimiento, como en la función motora, debido a malformaciones en los huesos y articulaciones.
Desde los cuatro meses de edad, ingresó al Centro de Rehabilitación para Impedidos, para recibir tratamientos en terapia física con evaluación y seguimientos en ortopedia, neurología y pediatría. Además, recibió de la Fundación Pro Impedidos, unas férulas (estructura sólida, que se usa para inmovilizar una parte determinada del organismo, para conseguir la consolidación de una fractura) confeccionadas en su Laboratorio de Prótesis y Ortesis, al igual que una silla especial para facilitar su transporte.
De igual manera, el niño recibe atención en ortopedia, cardiología, genética y neurología en la Consulta Externa Especializada del Hospital del Niño. Aún no estudia, pero su padre, Luis Abrego, considera que debe ingresarlo a un colegio normal, porque el problema de su hijo no es de raciocinio, ni de comprensión, sino motor.
Los padres de Luis Fernando, disfrutan felices cada nuevo logro de su hijo, quien ya puede comer solo, se lava los dientes y hasta se peina. Luis Fernando, vivaz, hablantín y de pícara sonrisa, dijo tener delirio por los dulces y en medio de la actividad avanzó con su triciclo en busca de su postre. "Todos son tuyos", le dijo uno de los miembros del Club Activo 20-30. El pequeño se despidió con una exhortación: "Apoyen la Teletón... ¡A que podemos!".
AUN PARECIA UN FETO AL NACER
Su madre, Angélica Díaz, explicó a este medio que cuando estaba embarazada de Luis Fernando, fue catalogada como de "alto riesgo", por presentar demasiado líquido amniótico. "El ginecólogo - recuerda Díaz- me realizó algunos exámenes para saber si el bebé venía con alguna deformación. El doctor sí me dijo que de la semana del 17 de enero no pasaba, tenía que hacerme una cirugía para poderme sacar al bebé, porque después de tener tanto líquido, ya me estaba quedando sin nada y el niño podría tener problemas".
Fue así como el 19 de enero de 1996, Angélica Díaz fue objeto de una cesárea de urgencia en la sala de Maternidad del Hospital Santo Tomás, dando a luz a Luis Fernando, un bebé con unas cinco libras de peso y en condición de prematuro, por lo que fue referido a la Sala de Neonatología del Hospital del Niño.
Su padre, Luis Abrego, que esperaba por los resultados, fue informado de la situación y recuerda: "Me dijeron que lo iban a trasladar dentro de poco tiempo. Me quedé esperando abajo y como a la media hora vi que venía una encubadora, en una camillita con Luis Fernando. Salieron por la parte principal de la Maternidad, pasaron por todos los pasillos aledaños, cruzaron la calle, para entonces ingresar al Hospital del Niño".
Angélica lo interrumpe para añadir: "Cuando llegué a Neonatología vi que parecía un feto dentro de la barriga, los brazos entre cruzados, a la altura del pecho, así como acurrucado, las piernas encogidas y no lo podíamos tocar". Luis confiesa que nunca antes había estado en una sala de niños prematuros, con tantos aparatos y se preguntaba cómo se pueden mantener estos equipos especiales, que su hijo usó y que gracias a ellos, pudo sobrevivir a la muerte.
LE SONRIE A LAS ADVERSIDADES
El niño recibió atención intensiva especializada durante un mes. Durante ese período se le realizó una cirugía para tratar una hernia inguinal escrotal. Sin embargo, presentó otros padecimientos durante sus primeros días de nacido, como estrabismo convergente y disformia de pabellones auriculares. Se le diagnosticó una "Artogriposis Múltiple Congénita", enfermedad que afecta el desarrollo, tanto en el crecimiento, como en la función motora, debido a malformaciones en los huesos y articulaciones.
Desde los cuatro meses de edad, ingresó al Centro de Rehabilitación para Impedidos, para recibir tratamientos en terapia física con evaluación y seguimientos en ortopedia, neurología y pediatría. Además, recibió de la Fundación Pro Impedidos, unas férulas (estructura sólida, que se usa para inmovilizar una parte determinada del organismo, para conseguir la consolidación de una fractura) confeccionadas en su Laboratorio de Prótesis y Ortesis, al igual que una silla especial para facilitar su transporte.
De igual manera, el niño recibe atención en ortopedia, cardiología, genética y neurología en la Consulta Externa Especializada del Hospital del Niño. Aún no estudia, pero su padre, Luis Abrego, considera que debe ingresarlo a un colegio normal, porque el problema de su hijo no es de raciocinio, ni de comprensión, sino motor.
Los padres de Luis Fernando, disfrutan felices cada nuevo logro de su hijo, quien ya puede comer solo, se lava los dientes y hasta se peina. Luis Fernando, vivaz, hablantín y de pícara sonrisa, dijo tener delirio por los dulces y en medio de la actividad avanzó con su triciclo en busca de su postre. "Todos son tuyos", le dijo uno de los miembros del Club Activo 20-30. El pequeño se despidió con una exhortación: "Apoyen la Teletón... ¡A que podemos!".