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Nivelando el campo de juego


Hace unos 60 años, el economista sueco Gunnar Myrdal, quien luego recibió el premio Nobel, publicó un libro que tuvo gran influencia, "Un dilema americano". El título se refería al conflicto en Estados Unidos entre la creencia en el principio de igualdad de oportunidad para todos y la discriminación racial, a menudo maligna, contra los descendientes de esclavos africanos. La reciente decisión de la Corte Suprema en apoyo de la acción afirmativa (preferencias a minorías) nos da la oportunidad de evaluar el progreso respecto a este dilema únicamente norteamericano y considerar cómo mejorar la condición de esa minoría, incluyendo más ayuda educativa y la despenalización de las drogas.
Myrdal mostró que, a principios de los años 40, los negros estaban segregados en todas las regiones de Estados Unidos, especialmente en el sur, donde vivía la mayoría. Los negros estaban por debajo de los blancos en educación, ingresos, salud, vivienda y oportunidades. La justicia generalmente no los trataba bien y no podían votar en gran parte del sur. Felizmente, en todos estos campos han avanzado mucho hacia mayor igualdad con los blancos
El gobierno federal abolió la segregación en las escuelas y las demás leyes segregacionistas en los años 50; la brecha educacional ha disminuido mucho. Las diferencias raciales en expectativa de vida y demás medidas de la salud han disminuido también mucho.
Hace medio siglo, la mayoría de las mujeres negras trabajaban como sirvientas y los hombres en labores manuales. Hoy, muchos negros han avanzado a trabajos especializados y cargos ejecutivos, incluyendo el primer secretario de Estado de esa raza, alcaldes de ciudades importantes y presidentes de grandes empresas. Los ingresos de las mujeres negras están casi a la par de las blancas y la diferencia en los hombres se ha reducido.
Pero no todas las noticias son buenas. La diferencia de ingresos entre los hombres es de alrededor de 25% y la diferencia de ingresos en ambos sexos no disminuye desde mediados de los años 80.
Es más, en dos preocupantes aspectos la diferencia ha más bien aumentado en las últimas décadas. Las familias negras gozaban de bastante estabilidad en los años 60. Aunque el divorcio y el número de madres solteras han aumentado en toda la sociedad norteamericana, entre la raza negra ha sufrido una verdadera explosión.
Bastante menos de la mitad de los niños negros crece en familias con padre y madre, mientras que en 1950 alcanzaban 75%, aunque ha habido una leve mejoría desde mediados de los 90.
La segunda preocupación es al inmenso aumento en el número de hombres negros en prisión. Son el 40% de los hombres en las cárceles. Entre aquellos encarcelados por cargos relacionados con drogas, la proporción de los negros es casi 60% del total de presos. Poco más de la mitad de los negros jóvenes no están presos o en libertad bajo fianza o en libertad provisional por problemas de drogas o no han sido nunca arrestados.
Hay razones para pensar que esa falta de hombres confiables desanima a las mujeres negras en cuanto al matrimonio y a seguir casadas. Se trata de una caída en espiral que se auto perpetúa. Las investigaciones indican que la falta de un hombre en la familia perjudica más a los varones que a las niñas, por lo que la alta proporción de negros presos afecta el futuro de nuevas generaciones.
El reto es reducir efectivamente la brecha entre jóvenes blancos y negros. Claro que aumentar la estabilidad de las familias negras debería ser de alta prioridad, como el fallecido senador Daniel Patrick Moynihan lo reconoció hace décadas. Y las leyes de impuestos y de beneficencia pública deben beneficiar en lugar de castigar a las familias con padre y madre.
Evidentemente que ha llegado el momento de despenalizar las drogas. El narcotráfico atrae a los jóvenes negros porque ganan mucho más (si no los agarran) que las alternativas legales, que tienden a pagar sueldos bajos. Aún los conservadores que están en contra de la despenalización deben reconocer que el sistema actual hace inmenso daño a la comunidad negra, especialmente a los muchos negros que pasan años en prisión por drogas.
El dilema racial americano de hace medio siglo ha mejorado, pero sigue existiendo desigualdad entre jóvenes blancos y negros. Ese debe ser el blanco de las políticas públicas en cuestiones raciales.
* Premio Nobel 1992, profesor de economía de la Universidad de Chicago.
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