No más violencia
La violencia intrafamiliar es uno de los males endémicos de la sociedad, y con el transcurrir de los años pareciera que cada día tomara más fuerza. Titulares como "Muere estudiante al ser asesinado por otro en colegio", y "Enfurecido por los celos arremete contra su esposa" son sólo algunos ejemplos de lo que reina. Hechos como éstos conmocionan temporalmente y luego, todo sigue igual.
Los medios informan sobre guerras entre pandillas, trifulcas estudiantiles y la más reciente, en la que un joven, a punta de palos, mató a su sobrino...No bastarían las páginas de este diario para listar las muertes por violencia intra y extra familiar, envidias, falsos orgullos, y ni hablar de las muertes por accidentes de tránsito. ¿Hasta cuándo? Estadísticas muestran que los más vulnerables a estas situaciones son las mujeres y los niños. Las cifras son alarmantes.
Por otro lado, se habla de mayores penas para los homicidas, de mayor vigilancia policiva, de hacer campañas contra la violencia de la cual se cree que es causa de calamidades, pero se ignora que la misma es consecuencia o efecto de lo que más padecemos en esta sociedad: la injusticia. Si alguien crece en un medio violento, ¿cómo actuará cuando tenga que responder a un estímulo? ¿Pacífica o enérgica y violentamente?
Algunos culpan al consumo de las drogas y el alcohol como las causas en sí de la violencia. No se descarta el mito de tildar a una persona de violenta porque consume alcohol o drogas. Lo que no se puede negar es que estos factores propician una reacción violenta más rápida, pero no son determinantes en un momento dado. Mientras no haya justicia, la violencia seguirá engendrando más violencia.
Hay que buscar fórmulas en conjunto para lograr un acuerdo nacional que permita que el país se convierta en lo que queremos y merecemos: la paz.
Los medios informan sobre guerras entre pandillas, trifulcas estudiantiles y la más reciente, en la que un joven, a punta de palos, mató a su sobrino...No bastarían las páginas de este diario para listar las muertes por violencia intra y extra familiar, envidias, falsos orgullos, y ni hablar de las muertes por accidentes de tránsito. ¿Hasta cuándo? Estadísticas muestran que los más vulnerables a estas situaciones son las mujeres y los niños. Las cifras son alarmantes.
Por otro lado, se habla de mayores penas para los homicidas, de mayor vigilancia policiva, de hacer campañas contra la violencia de la cual se cree que es causa de calamidades, pero se ignora que la misma es consecuencia o efecto de lo que más padecemos en esta sociedad: la injusticia. Si alguien crece en un medio violento, ¿cómo actuará cuando tenga que responder a un estímulo? ¿Pacífica o enérgica y violentamente?
Algunos culpan al consumo de las drogas y el alcohol como las causas en sí de la violencia. No se descarta el mito de tildar a una persona de violenta porque consume alcohol o drogas. Lo que no se puede negar es que estos factores propician una reacción violenta más rápida, pero no son determinantes en un momento dado. Mientras no haya justicia, la violencia seguirá engendrando más violencia.
Hay que buscar fórmulas en conjunto para lograr un acuerdo nacional que permita que el país se convierta en lo que queremos y merecemos: la paz.