“No podemos concluir lo inconcluso”
El famoso Mario Moreno “ Cantinflas” hizo famosa esa frase y durante toda su trayectoria artística nos legó mensajes que son aplicables a la vida real. Durante la celebración de la última plenaria sobre el Diálogo de la Caja de Seguro Social (CSS), traje a colación esas palabras: “No podemos concluir lo inconcluso”, después que algunas organizaciones plantearan que dicho diálogo debía terminar.
No puedo estar de acuerdo con esa propuesta, porque los que nos comprometimos a ir a ese evento, hace más de dos años, tenemos el compromiso de alcanzar la salvación de la CSS. Recuerdo que en la primera reunión que se realizó hice la observación que nosotros, los panameños, tenemos la suerte que los demás países de América no tuvieron: poder buscar las soluciones para el problema del Seguro Social antes de que éste colapse; y seríamos muy tontos al desperdiciar esta oportunidad. Además, seríamos nosotros mismos, con iniciativas autóctonas, sin fórmulas foráneas, los que resolveríamos ese problema de Estado.
En artículos anteriores he planteado cuál es la situación de la institución, he presentado varias sugerencias a las que he llamado “soluciones inmediatas, mediatas y de largo plazo”, para que sirvan como base de discusión, porque todos estamos claros que el problema es complejo y necesitará de un puñado de propuestas, las cuales se tendrán que aplicar juntas y así salvar a la Caja de Seguro Social.
La situación del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) es grave; el problema ya lo tenemos en el presente y les planteó las siguientes cifras con la finalidad de que veamos la gravedad de esto.
El déficit actuarial, que es lo que le faltaría a la Caja para poder pagar a los actuales jubilados, ha aumentado en los últimos cuatro años y medio en 950 millones de balboas.
En diciembre de 1998 fue de B/. 1,695,808,146. A junio de 2003 es de B/. 2,657,977,452. Esto significa que aumenta en 17.5 millones de balboas por mes.
En cuanto al déficit de caja que no existía al inicio del Diálogo y que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pronosticaba para los años 2006 ó 2008, la realidad ha sido otra: En el 2002 hubo un déficit de caja de 9.8 millones de balboas y los primeros seis meses de este año es de 17.7 millones de balboas, lo que significa que cada mes este déficit es de 1.5 millones de balboas.
Con esta realidad no puedo aceptar, de ninguna manera, que el Diálogo del Seguro Social finalice. Sería no sólo irresponsable sino irrespetuoso ante la población panameña, porque el mensaje que estuviéramos enviando es que aquí no pasa nada y todo ha sido un espectáculo.
Quiero dejar claro lo siguiente: Los dos mil 600 millones de balboas que harían falta para poder pagarle a los actuales jubilados, debemos agregarle unos ocho mil millones de balboas que faltarían para pagar las jubilaciones de los que hemos estado cotizando y aún no nos hemos jubilado. Bien decía en otro artículo, que la quiebra del Seguro es la quiebra de la Nación.
Estoy convencido que entre todos tenemos varias medidas, entre las extremas que se han planteado, para llegar a una solución antes del caos que todos sufriremos.
Por todas esas razones, no podemos concluir lo inconcluso.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
No puedo estar de acuerdo con esa propuesta, porque los que nos comprometimos a ir a ese evento, hace más de dos años, tenemos el compromiso de alcanzar la salvación de la CSS. Recuerdo que en la primera reunión que se realizó hice la observación que nosotros, los panameños, tenemos la suerte que los demás países de América no tuvieron: poder buscar las soluciones para el problema del Seguro Social antes de que éste colapse; y seríamos muy tontos al desperdiciar esta oportunidad. Además, seríamos nosotros mismos, con iniciativas autóctonas, sin fórmulas foráneas, los que resolveríamos ese problema de Estado.
En artículos anteriores he planteado cuál es la situación de la institución, he presentado varias sugerencias a las que he llamado “soluciones inmediatas, mediatas y de largo plazo”, para que sirvan como base de discusión, porque todos estamos claros que el problema es complejo y necesitará de un puñado de propuestas, las cuales se tendrán que aplicar juntas y así salvar a la Caja de Seguro Social.
La situación del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) es grave; el problema ya lo tenemos en el presente y les planteó las siguientes cifras con la finalidad de que veamos la gravedad de esto.
El déficit actuarial, que es lo que le faltaría a la Caja para poder pagar a los actuales jubilados, ha aumentado en los últimos cuatro años y medio en 950 millones de balboas.
En diciembre de 1998 fue de B/. 1,695,808,146. A junio de 2003 es de B/. 2,657,977,452. Esto significa que aumenta en 17.5 millones de balboas por mes.
En cuanto al déficit de caja que no existía al inicio del Diálogo y que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pronosticaba para los años 2006 ó 2008, la realidad ha sido otra: En el 2002 hubo un déficit de caja de 9.8 millones de balboas y los primeros seis meses de este año es de 17.7 millones de balboas, lo que significa que cada mes este déficit es de 1.5 millones de balboas.
Con esta realidad no puedo aceptar, de ninguna manera, que el Diálogo del Seguro Social finalice. Sería no sólo irresponsable sino irrespetuoso ante la población panameña, porque el mensaje que estuviéramos enviando es que aquí no pasa nada y todo ha sido un espectáculo.
Quiero dejar claro lo siguiente: Los dos mil 600 millones de balboas que harían falta para poder pagarle a los actuales jubilados, debemos agregarle unos ocho mil millones de balboas que faltarían para pagar las jubilaciones de los que hemos estado cotizando y aún no nos hemos jubilado. Bien decía en otro artículo, que la quiebra del Seguro es la quiebra de la Nación.
Estoy convencido que entre todos tenemos varias medidas, entre las extremas que se han planteado, para llegar a una solución antes del caos que todos sufriremos.
Por todas esas razones, no podemos concluir lo inconcluso.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.