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No preconizaron el derecho de intervención


Hace días, en un diario de la localidad, presentaban un artículo en el cual afirmaban categóricamente que los Tratados de 1977 les habían concedido a los Estados Unidos de Norteamérica el derecho de intervenir en la República de Panamá después del año 2000.
Considero que es una irresponsabilidad, tal vez hasta falta de información hacer semejante aseveración; ya que los hechos históricos-jurídicos no se deben tergiversar.
Los que nos hemos detenido a estudiar los Tratados anteriormente citados, sabemos que en ningún momento le otorgaron tales derechos a la potencia norteña, que no existe ninguna cláusula que tipifique tal derecho de intervención.
Que al momento en que los panameños firmamos y ratificamos los Tratados, creíamos contar con la buena fe de los Estados Unidos tal vez por parte de un sector estadounidense- no obstante, el ala conservadora radical no lo aceptaba so pretexto de que ellos eran los dueños del Canal porque ellos lo habían construido. Sin embargo, el Sr. Carter con decisión y buena fe, bajo los parámetros de la presión internacional, negociaba y firmaba los Tratados que ponían fin a un largo período de infamia, intervenciones, muertes e injusticias.
Empero, la ratificación por parte de los Estados Unidos, la tenía que hacer el Senado, y fue allí en donde estuvo el problema ya que la Constitución estadounidense en su artículo VII establece: que es esa instancia la que ratifica todos los tratados internacionales que celebren la Unión y que a los mismos le podrán incorporar reservas y enmiendas. Bajo estas perspectivas, surge entonces otra paradoja, y es que el derecho internacional a través del derecho de tratados de la Convención de Viena de 1969 establece que las mismas (reservas y enmiendas) no deben ser incompatibles con la letra y espíritu de los tratados firmados.
Los Estados Unidos utilizando su legislación, emitieron las enmiendas y reservas que violentaron lo pactado. Así nace la enmienda De Concini, que no fue aprobada ni por el pueblo ni por el gobierno de la República de Panamá, ya que cuando fueron emitidos ya los Tratados habían sido ratificados por nuestro país. Los panameños nos encontrábamos en una gran encrucijada, aceptar lo que habíamos logrado hasta ese momento (poner fin al ignominioso Tratado de 1903, que significó para los panameños lo que fue la enmienda Platt para Cuba) o seguir bajo los designios del Tío Sam.
Muchos han señalado que Panamá pudo haber utilizado otros mecanismos para culminar con ese régimen mantenido, bajo la denuncia internacional, la terminación, la nulidad, etc., pero me pregunto ¿por qué los críticos de los Tratados no lo hicieron en su momento?, ¿por qué no llevaron el caso de Panamá a una Corte Internacional, por qué no hicieron lo que tenían que hacer? y hoy día son los grandes críticos de los Tratados.
Sostengo al igual que el ex primer ministro sueco Olaf Palmer cuando señaló que los Tratados no eran buenos, pero sí lo mejor que se pudo conseguir, ello en referencia de la famosa frase del pensador y filósofo griego Aristóteles cuando dijo: que esta no es mejor vida, pero sí la mejor de las vidas posibles.
Hoy en el momento político que vivimos, me llama poderosamente la atención la promesa de negociar el Tratado de Neutralidad porque no es posible que los Estados Unidos a través de la enmienda De Concini pueda intervenir en Panamá luego del año 2000. Los estudiosos del derecho internacional y a los que siempre nos ha preocupado estos temas nacionales, sabemos lo complicado que ello es y que no se debe jugar políticamente con él. Hay que conocer de derecho internacional, de derecho interno de los Estados, de las diversas formas de resolución de conflictos, etc, para poder emitir conceptos y premisas atinadas. Lo que cuestiono es el por qué el tema anteriormente aludido no fue convocado con antelación en otro momento, en donde se lograse la participación de toda la sociedad y que el mismo fuese llevado por el gobierno nacional de turno (treaty making power) a la mesa de negociación internacional. En este ámbito, es preciso hacer un alto y reflexionar sobre qué hubiese sido de los panameños si los Tratados del 77 no se hubiesen firmado.
Considero que aún los Estados Unidos tendrían el derecho a perpetuidad de permanecer en territorio panameño, porque los nacionalistas panameños se vieron en la necesidad de recurrir al lobby internacional, a foros regionales, en fin llevar el caso panameño a otras esferas para que las mismas presionaran y no olvidemos que lo que se pudo lograr fue además gracias a que el mundo estaba inmerso en la Guerra Fría y los gringos estaban aterrados a despertar en otro Vietnam.
Ello no significa que a posteriori, los panameños logremos que estas enmiendas y reservas sean negociadas. Sin embargo no podemos permitir bajo ninguna circunstancia que la conciencia política de algunos sobrepase la conciencia histórica, ya que nuestra conciencia histórica está marcada por nuestra experiencia.

101 años de Panamá América

 
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