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No puedo guardar silencio


La señora Presidenta manifestó el 1 de septiembre que su gobierno había logrado en tres años lo que ningún otro anterior al de ella. Me pareció, entonces, que yo había estado ausente del país durante ese período porque mi percepción es otra si le restamos a sus triunfos lo que pudo haber hecho y quedó en blanco. Perspicaz sí lo es: glamour también tiene, pero pésima memoria. Hay varios escollos dignos de criticar. Veamos:
Los primeros seis meses se dedicó a volver a cero lo que el toro diligentemente había forjado; ej. La sala quinta, los días puentes y la reducción de los aranceles. Se probó con el pasar del tiempo que aquellas ideas eran buenas para el país.
La señora Presidenta camina bastante por el interior del país y no puedo negar que ha prendido algunos bombillos, dejando las guarichas a un lado, y abierto una pluma donde la población se abastece de agua potable. Ha alentado las granjas sostenibles y ha inaugurado algunos puentes y caminos de penetración. Posiblemente mi lista se queda pequeña ante la realidad pero de lo que estoy segura es de lo siguiente.
El aumento de desempleo con una espiral hacia arriba de pobreza y pobreza extrema; aumento desenfrenado de la corrupción con un tres sobre diez de calificación por TI mundialmente. La violencia, por la cual la gente se mira y se pasa con miedo, impera en todo Panamá. La proliferación de armas en manos de niños y adultos es preocupante. El nepotismo es casi un árbol genealógico mayor que el mío que se compone de 140 parientes. En Panamá se lava y se congela dinero. Hay más de 200 personas, víctimas de incendios, que ni siquiera viven, apenas si existen.
El turismo no ha llegado ni a la mitad de lo que produce Costa Rica. Colón que votó casi totalmente por la señora Presidenta, ha sido abandonado a su suerte. Tiene el desempleo más alto del país y su aspecto de ciudad fantasma aleja a los turistas hacia la capital. Los cruceros llegan a sus dos puertos pero los colonenses no lucran con ellos. En una gran parte de Colón se habita en escombros condenados.
La Ley de Transparencia se mutiló por puro gusto, y el grupo contra la corrupción trabajó excelentemente pero en vano. Cómo nos gusta caminar como la tortuga de mar.
El escándalo del CEMIS envolvió a este gobierno lo mismo que las licencias fraudulentas para marinos, pero donde llegó la equiparación de Panamá Ports no tiene nombre. La ratificación de dos magistrados de la Corte Suprema trajo consigo anuncios de soborno y una posición de incertidumbre a la población.
La economía del país va en picada, aunque debo admitir que aquellas empresas privadas fraudulentas le dieron su empujoncito. Reconozco también que el gobierno con su tortuguismo no le ha prestado la atención adecuada, muy a pesar de los diferentes larguísimos diálogos.
222 La violencia, por la cual la gente se mira y se pasa con miedo, impera en todo Panamá. La proliferación de armas en manos de niños y adultos es preocupante.
La partida discrecional, la más alta desde 1990 sigue en el mismo nivel de lujo, Los Cartier y los Cadillacs representan mantequilla, como le decíamos en la primaria, a la más pequeña del grupo. No soy PRD, pero aplaudo la honestidad y discrimino lo contrario. Sólo dos legisladores de la oposición se necesitaban para dar la mayoría al oficialismo. ¿Por qué fueron seis? ¿Hubo acaso algún plato de lentejas en el rejuego de esa actitud? Me solidarizo con El Panamá América, (Ag.30) cuando dice que el señor Alvarado, en vía de expulsión, preside la Asamblea Nacional. Ya había ocupado ese cargo en el gobierno del Toro y su administración figura entre las más cuestionadas y tormentosa de la pasada década.
Reprocho las expresiones de muy mal gusto contra la excelente y honorable legisladora Teresita de Arias. Los que pecaron contra la urbanidad dieron mil pasos atrás.
Termino con algunos conceptos de Alex Ron, en su libro Grafitis: "Un pueblo duerme con hambre; un niño despierta endeudado. Siempre pagando deudas ajenas, siempre postergando amaneceres. Los ríos crecen no porque aumentan las lluvias, sino porque el país se hunde. La sociedad construye abismos y hay niños vendiéndolos en las calles. Nuestra única deuda es con la ¡alegría!
En primer lugar, Ramzi había dado orden de evacuación a las células activas en Europa, Estados Unidos y todos los demás lugares. Cogió su maleta de recuerdos y limpió a fondo el piso de la Marienstrasse. Se aseguró de que su compañero de piso, un medio alemán medio marroquí llamado Said Bahaji, había llegado antes que él a Karachi.Por último, partió con rumbo a Pakistán.
Fue entonces cuando bin Laden, a través de un mensajero enviado por Ramzi el jueves 6 de septiembre, pudo saber que su plan a dos años visto para humillar a Estados Unidos daría frutos en sólo cinco días más.
Durante los dos días y la noche que duró mi entrevista no se me permitió salir del piso. Khaled y Ramzi permanecieron conmigo todo ese tiempo. Al final, me fui como llegué. Me vendaron los ojos, me metieron en el maletero de un coche y me llevaron directamente al aeropuerto de Qaid-i-Azam para coger mi avión de regreso a Londres.
Mientras despegaba, reflexioné sobre este extraordinario encuentro y sobre el destino de bin Laden. Antes de reunirme con Khaled y Ramzi pensaba que las posibilidades de que estuviera vivo eran del 50%.
Ahora, a pesar de que mi misterioso informante había dicho que estaba estupendamente y veía la televisión, y de que, como me dijo después de que terminaran las entrevistas, había preparado mi reunión con Khaled y Ramzi, he cambiado de parecer.
Khaled se fue un poco de la lengua al referirse a bin Laden en pasado. Pero yo también me voy dando cuenta de que empieza a haber grietas en la organización Al Qaeda.
El dato más elocuente es el hecho de que mis cintas de vídeo de las entrevistas con Khaled y Ramzi, que ellos dijeron que se quedarían durante dos semanas para ocultar sus rostros, no me fueron devueltas.
¿Por qué? A fin de cuentas, ellos habían pedido que se celebraran las entrevistas, las controlaron y querían que se emitieran. Me inclino a interpretar que algo marcha mal en las altas esferas de Al Qaeda, que hay una especie de discontinuidad. Ahora creo, más bien, que bin Laden está muerto.
¿Quién lo sucedería? Fue Ramzi Binalshibh quien me causó mayor impresión durante el encuentro. Su filosofía, incluso su vocabulario, se parecen mucho a los de bin Laden. Tiene el carisma sereno, la vitalidad y los conocimientos religiosos del shaid.
Con sólo 30 años de edad, eclipsa a su maestro con la experiencia de campo que da haber coordinado una operación sin precedentes en suelo occidental. Lo veo al frente de la organización algún día. Este es nuestro futuro Osama bin Laden.

101 años de Panamá América

 
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