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No se aceptan dólares


El Banco Nacional de Panamá, por cuenta y razón propia, actuando al margen de lo establecido en nuestra Constitución Nacional, el Código Fiscal, el Código Administrativo y el Convenio Monetario firmado entre el Gobierno norteamericano y panameño en 1904, que permite la libre circulación del dólar en Panamá como papel moneda oficial, ha decidido sacar de circulación los billetes de cincuenta y de cien dólares, agravando de manera dramática el proceso de desaceleración económica que vive Panamá desde comienzos del año 2000.
Esta situación provocada por la entidad que en nuestro sistema jurídico y económico juega el papel de "banco central", atenta contra la seguridad misma de nuestro Estado al favorecer el futuro incierto que parece cernirse sobre nuestro país. Hoy en día un billete de cien dólares tiene un valor real de compra de menos de treinta dólares, consecuencia de la inflación mundial creciente que se ha venido dando después de la creación de la "OPEP" y la utilización del precio del crudo como arma política después de la guerra del Kippour en 1973. Esto lo sabe cualquier economista, cualquier banquero, cualquier hombre de negocios. A nuestro saber y entender, es la primera vez desde 1904 que circula legalmente el dólar en Panamá, que un exabrupto de esta magnitud es cometido por nuestras autoridades.
En el año 2004 el Convenio Monetario de 1904 cumple cien años. Una violación flagrante de lo pactado por Panamá en dicho Convenio, como la que está ocurriendo actualmente de sacar de circulación la parte de mayor valor del circulante, puede dar lugar a que Washington denuncie dicho pacto y decida con este pretexto retirar el dólar de nuestro país. Panamá es un país pobre que por primera vez en más de quinientos años no tiene tropas extranjeras en su territorio. Como consecuencia de una dictadura militar que duró un cuarto de siglo, no ha tenido la oportunidad de contar con una dirigencia política como la que tuvo nuestro Istmo a fines del siglo XIX y comienzos del XX, que le tocó fundar una República de las cenizas dejadas por la dominación de Colombia, con políticos e intelectuales de la talla de Eusebio A. Morales y Carlos A. Mendoza que crearon un sistema económico de las cenizas dejadas por Colombia, y la agobiante realidad de Hay-Buneau-Varilla.
Después de la retirada de los norteamericanos el 31 de diciembre de 1999, la única masa circulante legal que ingresa a Panamá lo hace a través del Banco Nacional de Panamá, que para dichos efectos es nuestro Banco Central. Anteriormente ingresaban al país mensualmente cientos de millones de dólares a través de las bases norteamericanas y de la antigua Comisión del Canal. Este efectivo era utilizado para pagar planillas y otros gastos del Departamento de Defensa y el Gobierno Federal de los Estados Unidos. Es decir que el circulante actual de nuestro sistema bancario es casi en su totalidad suministrado por el Banco Nacional. Todas las operaciones que por cuenta del Gobierno norteamericano hacían anteriormente con los dólares en efectivo City Bank y el Chase Bank, las ha pasado a ejecutar el Banco Nacional. Por lo tanto sus responsabilidades y funciones han aumentado. Sus ejecutivos no pueden seguir manejándose como simples banqueros de pueblo frente a los retos que ante el mundo actualmente tiene Panamá.
La tela de algodón con la que se fabrica el dólar norteamericano es producto de una variedad de semilla desarrollada por la Reserva Federal, y es cultivada en sus propias plantaciones. Los nuevos billetes tienen más de veinte sistemas de seguridad, que van desde técnicas tan antiguas como el sello de agua a la moderna tecnología de la micro electrónica. A simple vista cualquier profano puede detectar más de cinco de estos sistemas para evitar falsificaciones; y desde que se puso en circulación hace pocos años el delito federal de fabricar o traficar dinero falso, se ha reducido a porcentajes insignificantes en los Estados Unidos. En Panamá, sin embargo, estos billetes han sido proscritos de nuestro sistema económico por la institución pública llamada a dar fe y hacer cumplir la ley en cuanto a su obligatoria aceptación, a simple presentación, como moneda de curso legal de la República de Panamá. Todo parece indicar que las autoridades actuales del Banco Nacional quieren demostrar al mundo que una vez retirados los norteamericanos de Panamá, los panameños no tenemos la capacidad de determinar si el papel moneda que circula en Panamá desde hace casi cien años, es legítimo o no. Esto es un insulto a la capacidad profesional de nuestros profesionales bancarios que son considerados como uno de los mejores calificados del mundo. Además es un atentado más en contra de nuestro Centro Bancario Internacional y la Zona Libre de Colón.

101 años de Panamá América

 
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