No sea un inconforme
Muchas personas poseen el mal hábito de sólo observar y señalar los defectos en los demás. Este mal hábito debe ser erradicado de nuestra vida, ya que no sentirnos a gusto con los que nos rodean produce muchos desequilibrios en nuestro interior, y en nuestra familia.
Esta continua protesta por todo y por todos, nos hace pensar a veces, que vivimos en un mundo en donde todas las personas están descontentas, desubicadas e insatisfechas. Esta inconformidad obedece muchas de las veces a ese deseo de tener algo mejor, o de ser alguien diferente. Ahora bien, la inconformidad positiva, la que nos lleva a superarnos, no es mala. Lo que es malo es el estar quejándose tanto. La inconformidad se convierte en negativa cuando detrás del inconformista hay una persona inmadura que lo quiere todo para sí, que ve en lo que le rodea solamente lo malo y lo que es peor, puede que detrás del inconforme haya un mal agradecido que no reconoce lo bueno que tiene, y todo lo bello que la vida le ofrece cada día.
En este mensaje al corazón me referiré a aquella persona que siempre está inconforme; al criticón, al que se convierte en una persona inaguantable en el seno de la familia y en la empresa y que para él o ella todo es motivo de queja. Quizás es usted una de esas personas. Y si es así aplique los siguientes consejos:
1-Mire a su alrededor, hay muchas buenas personas y en todas ellas hay mucho más cosas buenas que mala. La realidad no es tan nefasta ni tan triste como usted la pinta. Y si se va a quejar de su cónyuge por alguna razón, mire también lo positivo que tiene su compañero o compañera. Aplique esto igualmente con sus hijos o con las personas con quienes conviva.
2-Antes de quejarse, dé gracias a Dios por lo bueno que tiene, de gracias a Dios porque El le ha dado a usted mucho: le ha dado la vida, la salud, su familia, amigos, un trabajo, le da dado amor, le ha dado su perdón, su presencia. Antes de quejarse piense en lo bueno que ha recibido de Dios y no sea tan mal agradecido.
3-Piense también, antes de quejarse tanto, que hay otras personas que están en peor situación que usted. Hay muchas personas con peor salud que usted, con problemas familiares peores que el suyo, con verdaderas dificultades económicas y se quejan menos, y no sólo eso, sino que siempre se les ve optimistas y hasta sonríen.
4-Hubo alguien que sufrió muchísimo más que usted, ese fue Jesús con una muerte y agonía tremendas; mire ese ejemplo de fortaleza, de dominio de sí, dígase: "El padeció más que yo, pero también se quejó menos y actuó más. El lo tenía todo en el cielo cuando era El Verbo, antes de encarnarse y de hacerse hombre; luego vivió pobremente y esa forma de morir que tuvo fue verdaderamente triste y solitaria, y aún así no se quejó".
5-Acepte lo que es inevitable, acepte las cosas que sucedieron y que no se pueden cambiar. Sea realista y acepte aquellas cosas que han sucedido y de las cuales hay que conformarse; aprenda inteligentemente y con la ayuda de Dios a llevar las cruces que la vida le da. Usted no es el único que lleva una cruz.
6-Piense y medite antes de quejarse. Es posible que usted pueda hacer algo para remediar la situación por la cual se queja en estos momentos. En vez de gastar tanta energía y tanto tiempo quejándote: ¡Hago algo!
Pregúntese: ¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta situación, para cambiar este problema? Y luego actúe prontamente e intente solucionar el problema. Por lo tanto, sea positivo y activo. Aplique su energía en encontrar "salidas" a los problemas. La queja en sí, sin aportar nada, es un "grito en el vacío" y es "un perder el tiempo". Actúe guiado por el Señor y no se olvide ¡Con Dios usted es... Invencible!
Esta continua protesta por todo y por todos, nos hace pensar a veces, que vivimos en un mundo en donde todas las personas están descontentas, desubicadas e insatisfechas. Esta inconformidad obedece muchas de las veces a ese deseo de tener algo mejor, o de ser alguien diferente. Ahora bien, la inconformidad positiva, la que nos lleva a superarnos, no es mala. Lo que es malo es el estar quejándose tanto. La inconformidad se convierte en negativa cuando detrás del inconformista hay una persona inmadura que lo quiere todo para sí, que ve en lo que le rodea solamente lo malo y lo que es peor, puede que detrás del inconforme haya un mal agradecido que no reconoce lo bueno que tiene, y todo lo bello que la vida le ofrece cada día.
En este mensaje al corazón me referiré a aquella persona que siempre está inconforme; al criticón, al que se convierte en una persona inaguantable en el seno de la familia y en la empresa y que para él o ella todo es motivo de queja. Quizás es usted una de esas personas. Y si es así aplique los siguientes consejos:
1-Mire a su alrededor, hay muchas buenas personas y en todas ellas hay mucho más cosas buenas que mala. La realidad no es tan nefasta ni tan triste como usted la pinta. Y si se va a quejar de su cónyuge por alguna razón, mire también lo positivo que tiene su compañero o compañera. Aplique esto igualmente con sus hijos o con las personas con quienes conviva.
2-Antes de quejarse, dé gracias a Dios por lo bueno que tiene, de gracias a Dios porque El le ha dado a usted mucho: le ha dado la vida, la salud, su familia, amigos, un trabajo, le da dado amor, le ha dado su perdón, su presencia. Antes de quejarse piense en lo bueno que ha recibido de Dios y no sea tan mal agradecido.
3-Piense también, antes de quejarse tanto, que hay otras personas que están en peor situación que usted. Hay muchas personas con peor salud que usted, con problemas familiares peores que el suyo, con verdaderas dificultades económicas y se quejan menos, y no sólo eso, sino que siempre se les ve optimistas y hasta sonríen.
4-Hubo alguien que sufrió muchísimo más que usted, ese fue Jesús con una muerte y agonía tremendas; mire ese ejemplo de fortaleza, de dominio de sí, dígase: "El padeció más que yo, pero también se quejó menos y actuó más. El lo tenía todo en el cielo cuando era El Verbo, antes de encarnarse y de hacerse hombre; luego vivió pobremente y esa forma de morir que tuvo fue verdaderamente triste y solitaria, y aún así no se quejó".
5-Acepte lo que es inevitable, acepte las cosas que sucedieron y que no se pueden cambiar. Sea realista y acepte aquellas cosas que han sucedido y de las cuales hay que conformarse; aprenda inteligentemente y con la ayuda de Dios a llevar las cruces que la vida le da. Usted no es el único que lleva una cruz.
6-Piense y medite antes de quejarse. Es posible que usted pueda hacer algo para remediar la situación por la cual se queja en estos momentos. En vez de gastar tanta energía y tanto tiempo quejándote: ¡Hago algo!
Pregúntese: ¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta situación, para cambiar este problema? Y luego actúe prontamente e intente solucionar el problema. Por lo tanto, sea positivo y activo. Aplique su energía en encontrar "salidas" a los problemas. La queja en sí, sin aportar nada, es un "grito en el vacío" y es "un perder el tiempo". Actúe guiado por el Señor y no se olvide ¡Con Dios usted es... Invencible!