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Nos quedamos sin medicamentos


Es innegable que desde hace varios años existen problemas con las medicinas, no sólo en lo institucional sino también en lo privado. En los años 60, cuando yo trabajaba en el Seguro Social, no había este tipo de problemas. Desde luego que en esa época éramos únicamente los asegurados y luego los beneficiarios con hijos hasta los 14 años. Sin embargo, me parece, sin tener mucha experiencia, que el sistema de entonces era diferente y poco faltaban los medicamentos.
Esto no es fácil. Ahora somos más de dos millones en el Seguro con padres, queridas y todo lo que se quiera; el sistema de compra es deficiente; los distribuidores de medicamentos se aprovechan y tienen la sartén por el mango. Dicen que están desabastecidos y no hay quien lo pruebe ni puede hacerse nada para presionarlos a la venta normal al Seguro. Lo primero que deben hacer es un estudio permanente de la existencia de tal o cual medicina para percatarse de esa necesidad e investigar el tiempo que durará esa cantidad en depósito. Buscar el tiempo que necesitan los distribuidores para la entrega total del mismo; al almacenamiento, entrada a las farmacias hasta que esté en condiciones de ser entregado al paciente. Cuando se tengan presente estas condiciones, sabrán con cuántos meses o años de anticipación debe solicitarse el medicamento.
Se hace necesario hacer un llamado a los distribuidores para que se trabaje con más seriedad; se evite esconder las medicinas para obligar al Seguro a comprar al por menor, más caro que en una compra regular. Este detalle sólo trae como consecuencia el desabastecimiento de medicinas en la institución que, cuando son hipotensivos, antidiabéticos, colesterol y otras que los pacientes deben tomar en forma permanente, hacen que deban adquirirlos fuera en farmacias privadas o quedarse sin tomarlos porque no tienen el dinero para adquirirlos a precios exorbitantes. Esto es una injusticia porque, pacientes que han tenido el cuidado de atenderse con médicos, tomar las medicinas y cuidarse en todo, tendrán crisis por falta del medicamento.
Hace un par de años se hizo la famosa ley de medicamentos, plagada de errores, y no quisieron hacer caso a las observaciones. Decían que con esa ley se terminaría el desabastecimiento y se abaratarían las medicinas con beneficio para los pacientes. Pues, hemos sido los perjudicados. Frecuentemente desaparece un medicamento de las farmacias porque no hay en los distribuidores. Uno de los hipotensivos que yo tomaba se terminó y no lo encontraba en ninguna farmacia; me vi obligada a llamar a mi médico y me lo cambió por otro similar.
El sistema de elección, de compra y distribución de los medicamentos en el Seguro tiene que ser cambiado y modernizado, la deficiencia debe ser superada; el día que un distribuidor deba entregar las medicinas y no lo hace argumentando que no lo tiene porque no le ha llegado, el Seguro le responda que lo adquirirá directamente en el exterior, o donde mejor lo vendan. Pero, por ley, eso no puede hacerse. Pareciera que las leyes existentes amarraran al Seguro en todo sentido y a los farmaceutas para comprar libremente, dando a los laboratorios un monopolio y control de hacer lo que les venga en ganas.
Leí hace unos días que un medicamento para leucemia se agotó y el distribuidor no lo tiene. Lo que no tiene es corazón porque él sabe que esos pacientes no pueden cortar el tratamiento so pena de morir. Pensé, ¿por qué no adquirirlo directamente afuera? El día que eso se permita, se termina el desabastecimiento en los laboratorios. Decirles: ¿no tienes? Pues lo compro afuera y se acabó.
Ya el problema no es sólo de los pobres que necesitan la medicina institucional, también lo es para los que podemos adquirirlos privadamente. ¿Hasta cuándo las autoridades se hacen la vista gorda con los grandes problemas del país y este de los medicamentos es importante? Le solicito a los dirigentes de salud tomar cartas en el asunto para mejorarlo y solucionarlo.
Lo que pasa es que aquí nadie hace nada y menos soluciona los grandes ni pequeños problemas. Pareciera que no hay voluntad o no hay capacidad. ¡Qué lástima!
En caso de ataques: si el aguijón está aún en la picadura, quítelo con una tarjeta como las de crédito o con las uñas; lave la picadura con agua y jabón.
Además, aplique una bolsa de hielo durante cinco a quince minutos, tratando de no congelar la piel y no apriete la picadura., ya que aumenta el riesgo de infección.

  • Las abejas, no tienen la capacidad de transmitirse información, a través de danzas y movimientos sobre los lugares donde pueden encontrarse abundante néctar, polen o agua.

  • En el curso de 30 años, la abeja africana ha invadido toda la América de habla española, llegando a la frontera de Estados Unidos.


(ver ilustración en la página C2 del diario impreso)

101 años de Panamá América

 
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