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Nuestra propia agenda


Panamá debe elaborar su propia agenda de seguridad democrática, que significa tanto luchar contra la desigualdad y la pobreza, que contra el autoritarismo y por la democracia real, neutralizando el terrorismo y el contraterrorismo, que busque subordinar los intereses nacionales. Una agenda de seguridad democrática debe fundamentarse en la perspectiva de seguridad humana, como categoría de carácter integrativo que se aparta de un concepto de seguridad defensivo limitado al territorio o al poder militar, ubicándose en la noción de la seguridad de la gente, bajo el acuerdo de que el desarrollo debe involucrar a todas las personas (lo que le otorga un valor democrático) vinculado estrechamente a la percepción de inseguridad y a la satisfacción de necesidades básicas de la población disfrutando dos expresiones de la libertad: a) una población libre de temor y b) una población libre de carencias.
La agenda debe, pues, incorporar como marco estratégico, la Visión Nacional 2020 concertada entre todos los sectores a través de un intenso proceso de trabajo en 1998, que definió las grandes metas nacionales hacia el año 2020. La visión establece la concatenación entre los cinco ejes claves (desarrollo, democracia, equidad y ética, ambiente y autodeterminación), que debe armonizarse para lograr la integralidad de un proyecto de nación.
El logro de la Visión 2020 compromete al país a generar cambios fundamentales en función de cerrar o disminuir las brechas, y transformar y mejorar las posibilidades de construcción democrática y de desarrollo humano sostenible. Debe continuarse y profundizarse el desarrollo de una cultura efectiva de diálogo nacional y de solución pacífica y cívica de conflictos en especial en los grandes temas nacionales, sobre la base de los antecedentes de los Encuentros Panamá 2000 sobre la transición canalera, el Pacto Ético Electoral, la Visión 2020 y los pactos sectoriales, al mismo tiempo que se impulsa la mediación, conciliación y métodos alternos de resolución de conflictos a diversos niveles. Afirmarse el carácter civil del país, contrarrestando el resurgimiento del militarismo (ejércitos nacionales) y la militarización (ejércitos extranjeros) a través del fortalecimiento de la democracia, el desarrollo, la participación ciudadana, al mismo tiempo que energice la capacidad nacional de generar seguridad democrática para superar las diversas formas de injerencia extrarregional.
Afirmar la neutralidad activa de la República, el régimen de neutralidad del Canal, y especialmente el manejo soberano tanto del Canal como de su defensa. Impulsar el cumplimiento de los Fundamentos de Política Panameña de Seguridad, pero revisándolos y mejorándolos a través de una participación más amplia de todos los sectores nacionales. Promover la ratificación -con reserva en los temas militares- del Tratado Marco de Seguridad Democrática de Centroamérica. Elaborar una nueva Constitución Nacional que recoja un proyecto de nación acorde a la Visión Nacional 2020, a una democracia participativa, a la seguridad democrática y al desarrollo sostenible, a través de una asamblea constituyente democrática y pluralista. Establecimiento del eje transversal de democracia de género en la Constitución, desarrollo y aplicación de la agenda.
Panamá debe establecer sus estrategias y articulaciones para contrarrestar las repercusiones del conflicto y la crisis colombiana, que deben estar estructuradas sobre la base de una visión integral, democrática, equitativa e incluyente, pero entendiendo que sin cambios en Colombia esto no será posible. Por ello, el escenario más deseable para Panamá- el más pequeño y débil vecino de Colombia- es que la crisis colombiana derive en la consolidación de un proceso de paz integral en el hermano país, que incluya a las diferentes expresiones y actores presentes, promoviendo la participación ampliada de la sociedad, proceso que avance por la vía de la negociación política en la construcción de alternativas para los principales problemas sociales, políticos y económicos por los que atraviesa Colombia.
(raulleisr@hotmail.com)
En fin, mis sugerencias están destinadas a despejar el ambiente de confusión que amenaza con destruir nuestro Panamá. Hace tiempo debimos separar a los hombres de los ´pelaos´. Aclaro, esto tiene nada que ver con las diferencias entre Blandón y "Blandengón".
(ewongsam@ayayai.com)

101 años de Panamá América

 
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