Nuestro Canal sigue siendo un enclave, esta vez, de privilegios
Llamamos la atención: Hace una semana la Autoridad del Canal de Panama (ACP), publicó en distintos medios escritos, la creación de un comité técnico sobre los estudios que se adelantan en el Canal, integrada por miembros de la CAPAC, SPIA y la ACP. Según la nota, la ACP informó que "el Comité analizará los resultados de los estudios que actualmente se realizan, para determinar la factibilidad de la ampliación del Canal y las alternativas de proyectos que eventualmente se recomendarán". Forman este Comité (no cita títulos) Moisés Castillo, Luis Hernández y Manuel González Ruiz por la CAPAC. Por la SPIA, José A. Batista, Gabriel Flores y Nicolás Real. Deseamos alertar a la ciudadanía de las siguientes anomalías en que incurre, ya con frecuencia, la ACP violentando, además de normas constitucionales, los procedimientos institucionales y legales que rigen en la República.
La Constitución Nacional indica en su artículo 319, que cualquier alternativa o decisión a tomar en la modernización o ampliación del Canal, debe ser el producto de una discusión bien difusa con el pueblo panameño y es éste, el soberano, quien a través de un "referéndum", decidirá sobre los destinos del Canal. Por lo claro del Art.319, el 17 de noviembre del 2001, el Magistrado del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés Escoffery, declaró a El Panamá América que la decisión sobre la "ampliación o no" del Canal y el embalse de tres ríos para la formación de tres nuevos lagos en la cuenca occidental, se decidirá en el referéndum popular que podría realizarse en las elecciones del 2004 con una papeleta adicional.
Por supuesto que el sentido común sugiere que este Comité representa un filtro técnico de evaluaciones preliminares, sin embargo, es inequívocamente al Organo Ejecutivo a quien le corresponde hacer estos nombramientos o designaciones, aún si fueran honorarios, esmerándose en que los mismos respondan y custodien los derechos e intereses de toda la sociedad civil. Además que el Director de la ACP, Alberto Alemán Zubieta, incurre y reincide en extralimitación de sus funciones, disputa con esta actitud el liderazgo nacional cual un presidente paralelo en la República.
En otro orden de ideas, no podemos menos que sospechar que el Sr. AAZ se burla de todo nosotros cuando dice y repiten sus técnicos, cual consigna maliciosamente calculadas, ¡nada se ha decidido; estamos haciendo apenas evaluaciones preliminares!, cuando en realidad entre ellos y a espaldas del país entero, ya han decidido hacer los embalses, expulsar a 20 mil campesinos y lanzarse a la aventura de construir un costosísimo tercer juego de esclusas inconsulto con los especialistas mejores calificados en asuntos del Canal.
En consecuencia, si no obligamos a la ACP hacer un saludable alto, el Estado forzosamente tendría que avalar una pesada e interminable deuda histórica, poniendo en peligro hasta una moratoria de la anualidad actual de 225 millones. Por lo expuesto, lógicamente el país tendría que congelar su capacidad crediticia para poder aspirar a obtener a futuro préstamos de las IFI"s e impulsar el desarrollo de la Nación comprometiendo, sin ninguna duda, a cancelar esta deuda, hasta los panameños que aún no han sido siquiera concebidos.
Ahora veamos,...¿qué trata de obtener AAZ con esta maniobra de nombrar este Comité? Sencillamente es una "cortina de humo" para vender la idea a la comunidad y al gobierno que existe seriedad, acuciosidad y, sobre todo, un alto nivel de consulta profesional, de donde obtendrá posiblemente la orden de proceder del Ejecutivo, sorprendiéndonos con un rugir de una brigada de tractores de CUSA, cualquier madrugada, desbastando las 44 mil hectáreas del pulmón boscoso de la capital, y por consiguiente, la estampida de toda especie de nuestra fauna, junto a campesinos con sus proles.
¿Quiénes son los seis profesionales que escogió AAZ para integrar este Comité? Aunque son ciudadanos prestigiosos y honorables, ¡a ninguno de ellos se le conoce una inquietud, escrito o ponencia sobre el trascendental tema del Canal de Panamá! Sencillamente, porque nunca les ha motivado ni está en sus prioridades profesionales.
Por otra parte, estamos confirmando si es cierto o no, que alguno de ellos tradicionalmente trabaja como subcontratista dentro de la ley de La Constructora Urbana (CUSA), donde el Ing. Alemán Zubieta es uno de sus principales accionistas. Si resulta ser cierto, entonces nos encontramos ante un caso más de sacrificio de la ética profesional.
Finalmente, quisiéramos llamar la atención de la ciudadanía y que cada uno arribe a sus propias conclusiones.
¿Por qué el Ing. Alemán Zubieta no incorporó en dicho Comité siquiera a un solo profesional con vasta experiencia en la vía interoceánica; además de ello, con alta credibilidad en todos los círculos profesionales y sociales del país? Nos estamos refiriendo al último administrador, Ing. Gilberto Guardia; al Subadministrador, aún durante la administración norteamericana, Lic. Fernando Manfredo. De igual manera, ¿por qué se desprecia la experiencia profesional acumulada durante 30 años de servicio como Ing. jefe de todo los servicios de ingeniería del Canal, del Ing. Tomas Drohan?
¿Dónde está el sociólogo Raúl Leis, la demógrafa Dra. Carmen Miró, el entomólogo Abdiel Adames, el ecologista agrónomo Eduardo Esquivel Ríos, autor de más de quince artículos sobre la Cuenca del Canal? ¿Por qué no se incorpora al Dr. Estanley Heckadon, antropólogo y sociólogo, autor de varias obras sobre la vida del campesino en la Cuenca? ¿Dónde está un representante de ANCON? ¿Por qué no se invita a un miembro de la ONG; la iniciativa de la Sociedad Civil para el Ambiente?
¿Por qué la ACP sometió a la Asamblea Legislativa, todo un Organo del Estado, hasta lograr que se archivara el Proyecto de Ley 58 que prohibía el trasiego de plutonio por el propio corazón de la República? ¿Cuántos parientes de políticos influyentes y legisladores, gozan de altos salarios en la ACP? ¿Estarán enterado los tres presidentes, lo que está ocurriendo en la República vecina?
Muchos de esos guías abandonan a los incautos jóvenes en las montañas, después de haber cobrado el dinero. ¿Consecuencia? Una muerte segura.
El experimentado caminante relató que en la trocha de Acandí a Tuquesa hay un punto que se llama "Adiós mi pueblo", que debe cruzarse introduciendo dedos y pies en la roca. Abajo, además del precipicio, le esperan a la persona árboles totalmente pelados, cual gigantescas espinas.
"El que cae, ¡no vuelve!", comentó. De ahí el nombre.
También hay la alternativa de cruzar el río, pero la debilidad de sus cuerpos adoloridos y agotados, los hace presas fáciles de las corrientes.
"Sólo hay dos caminos: llegar o morir", recalcó Mena.
Dijo haber visto cómo mujeres y hombres caminan con los pies desangrándose, porque sus zapatos no aguantan la caminata entre piedras, palos, monte y agua.
Muchos van dejando poco a poco los escasos utensilios y prendas de vestir por el camino, a fin de aminorar el peso.
Quienes se aventuran por esos caminos, deben enfrentarse a víboras X, Mapaná, Patoca o Verrugosa, así como a los tigres y al mosquito, que él denomina "Pito", pero que en realidad es el Flebotomo, que trasmite la leshmaniasis.
A Mena le tocó pasar 18 días en el hospital como consecuencia de la picada de "Pito".
Informó, como dato curioso, que hay expedicionarios que arriesgan su vida, sólo para escribir sobre los peligros de las trochas. Ellos hacen el recorrido, armados con mapas y brújulas, aun cuando cuentan con el recurso económico para viajar en avión a donde se les antoje.
Esos caminos también son usados por comerciantes que venden sus productos en poblaciones fronterizas colombianas, donde ganan más aunque tengan que arriesgar sus vidas.
El caminante, siempre dispuesto a hablar, aunque con mucha cautela y eligiendo las palabras, informó que había varias trochas más, pero que por la falta de uso, se han perdido en la espesura de la selva.
Ahora bien, se trata sólo de las trochas de Darién centro, pues también las hay en el sector Pacífico (para llegar a Jaqué) y en el Caribe (para llegar a Puerto Obaldía).
Allá en Yaviza quedó el intrépido aventurero, presto a seguir retando a la suerte transitando esos caminos de terror, uno de ellos recorrido parcialmente por El Panamá América.
La Constitución Nacional indica en su artículo 319, que cualquier alternativa o decisión a tomar en la modernización o ampliación del Canal, debe ser el producto de una discusión bien difusa con el pueblo panameño y es éste, el soberano, quien a través de un "referéndum", decidirá sobre los destinos del Canal. Por lo claro del Art.319, el 17 de noviembre del 2001, el Magistrado del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés Escoffery, declaró a El Panamá América que la decisión sobre la "ampliación o no" del Canal y el embalse de tres ríos para la formación de tres nuevos lagos en la cuenca occidental, se decidirá en el referéndum popular que podría realizarse en las elecciones del 2004 con una papeleta adicional.
Por supuesto que el sentido común sugiere que este Comité representa un filtro técnico de evaluaciones preliminares, sin embargo, es inequívocamente al Organo Ejecutivo a quien le corresponde hacer estos nombramientos o designaciones, aún si fueran honorarios, esmerándose en que los mismos respondan y custodien los derechos e intereses de toda la sociedad civil. Además que el Director de la ACP, Alberto Alemán Zubieta, incurre y reincide en extralimitación de sus funciones, disputa con esta actitud el liderazgo nacional cual un presidente paralelo en la República.
En otro orden de ideas, no podemos menos que sospechar que el Sr. AAZ se burla de todo nosotros cuando dice y repiten sus técnicos, cual consigna maliciosamente calculadas, ¡nada se ha decidido; estamos haciendo apenas evaluaciones preliminares!, cuando en realidad entre ellos y a espaldas del país entero, ya han decidido hacer los embalses, expulsar a 20 mil campesinos y lanzarse a la aventura de construir un costosísimo tercer juego de esclusas inconsulto con los especialistas mejores calificados en asuntos del Canal.
En consecuencia, si no obligamos a la ACP hacer un saludable alto, el Estado forzosamente tendría que avalar una pesada e interminable deuda histórica, poniendo en peligro hasta una moratoria de la anualidad actual de 225 millones. Por lo expuesto, lógicamente el país tendría que congelar su capacidad crediticia para poder aspirar a obtener a futuro préstamos de las IFI"s e impulsar el desarrollo de la Nación comprometiendo, sin ninguna duda, a cancelar esta deuda, hasta los panameños que aún no han sido siquiera concebidos.
Ahora veamos,...¿qué trata de obtener AAZ con esta maniobra de nombrar este Comité? Sencillamente es una "cortina de humo" para vender la idea a la comunidad y al gobierno que existe seriedad, acuciosidad y, sobre todo, un alto nivel de consulta profesional, de donde obtendrá posiblemente la orden de proceder del Ejecutivo, sorprendiéndonos con un rugir de una brigada de tractores de CUSA, cualquier madrugada, desbastando las 44 mil hectáreas del pulmón boscoso de la capital, y por consiguiente, la estampida de toda especie de nuestra fauna, junto a campesinos con sus proles.
¿Quiénes son los seis profesionales que escogió AAZ para integrar este Comité? Aunque son ciudadanos prestigiosos y honorables, ¡a ninguno de ellos se le conoce una inquietud, escrito o ponencia sobre el trascendental tema del Canal de Panamá! Sencillamente, porque nunca les ha motivado ni está en sus prioridades profesionales.
Por otra parte, estamos confirmando si es cierto o no, que alguno de ellos tradicionalmente trabaja como subcontratista dentro de la ley de La Constructora Urbana (CUSA), donde el Ing. Alemán Zubieta es uno de sus principales accionistas. Si resulta ser cierto, entonces nos encontramos ante un caso más de sacrificio de la ética profesional.
Finalmente, quisiéramos llamar la atención de la ciudadanía y que cada uno arribe a sus propias conclusiones.
¿Por qué el Ing. Alemán Zubieta no incorporó en dicho Comité siquiera a un solo profesional con vasta experiencia en la vía interoceánica; además de ello, con alta credibilidad en todos los círculos profesionales y sociales del país? Nos estamos refiriendo al último administrador, Ing. Gilberto Guardia; al Subadministrador, aún durante la administración norteamericana, Lic. Fernando Manfredo. De igual manera, ¿por qué se desprecia la experiencia profesional acumulada durante 30 años de servicio como Ing. jefe de todo los servicios de ingeniería del Canal, del Ing. Tomas Drohan?
¿Dónde está el sociólogo Raúl Leis, la demógrafa Dra. Carmen Miró, el entomólogo Abdiel Adames, el ecologista agrónomo Eduardo Esquivel Ríos, autor de más de quince artículos sobre la Cuenca del Canal? ¿Por qué no se incorpora al Dr. Estanley Heckadon, antropólogo y sociólogo, autor de varias obras sobre la vida del campesino en la Cuenca? ¿Dónde está un representante de ANCON? ¿Por qué no se invita a un miembro de la ONG; la iniciativa de la Sociedad Civil para el Ambiente?
¿Por qué la ACP sometió a la Asamblea Legislativa, todo un Organo del Estado, hasta lograr que se archivara el Proyecto de Ley 58 que prohibía el trasiego de plutonio por el propio corazón de la República? ¿Cuántos parientes de políticos influyentes y legisladores, gozan de altos salarios en la ACP? ¿Estarán enterado los tres presidentes, lo que está ocurriendo en la República vecina?
Muchos de esos guías abandonan a los incautos jóvenes en las montañas, después de haber cobrado el dinero. ¿Consecuencia? Una muerte segura.
El experimentado caminante relató que en la trocha de Acandí a Tuquesa hay un punto que se llama "Adiós mi pueblo", que debe cruzarse introduciendo dedos y pies en la roca. Abajo, además del precipicio, le esperan a la persona árboles totalmente pelados, cual gigantescas espinas.
"El que cae, ¡no vuelve!", comentó. De ahí el nombre.
También hay la alternativa de cruzar el río, pero la debilidad de sus cuerpos adoloridos y agotados, los hace presas fáciles de las corrientes.
"Sólo hay dos caminos: llegar o morir", recalcó Mena.
Dijo haber visto cómo mujeres y hombres caminan con los pies desangrándose, porque sus zapatos no aguantan la caminata entre piedras, palos, monte y agua.
Muchos van dejando poco a poco los escasos utensilios y prendas de vestir por el camino, a fin de aminorar el peso.
Quienes se aventuran por esos caminos, deben enfrentarse a víboras X, Mapaná, Patoca o Verrugosa, así como a los tigres y al mosquito, que él denomina "Pito", pero que en realidad es el Flebotomo, que trasmite la leshmaniasis.
A Mena le tocó pasar 18 días en el hospital como consecuencia de la picada de "Pito".
Informó, como dato curioso, que hay expedicionarios que arriesgan su vida, sólo para escribir sobre los peligros de las trochas. Ellos hacen el recorrido, armados con mapas y brújulas, aun cuando cuentan con el recurso económico para viajar en avión a donde se les antoje.
Esos caminos también son usados por comerciantes que venden sus productos en poblaciones fronterizas colombianas, donde ganan más aunque tengan que arriesgar sus vidas.
El caminante, siempre dispuesto a hablar, aunque con mucha cautela y eligiendo las palabras, informó que había varias trochas más, pero que por la falta de uso, se han perdido en la espesura de la selva.
Ahora bien, se trata sólo de las trochas de Darién centro, pues también las hay en el sector Pacífico (para llegar a Jaqué) y en el Caribe (para llegar a Puerto Obaldía).
Allá en Yaviza quedó el intrépido aventurero, presto a seguir retando a la suerte transitando esos caminos de terror, uno de ellos recorrido parcialmente por El Panamá América.