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Nueva propuesta sobre el Fondo Fiduciario


El gobierno insiste en “echarle mano” a los mil 300 millones de balboas del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, vehículo creado con los frutos de las privatizaciones de empresas estatales por el gobierno de Ernesto Pérez Balladares. El país, el gobierno de Mireya Moscoso ha cambiado su propuesta inicial de utilizarlo para “inversiones sociales” como posible fórmula para atemperar recelos. Ahora propone usar el capital del Fondo para reducir la deuda del Estado, la cual asciende a siete mil 500 millones de Balboas. Es cierto que este nuevo planteamiento ha reclamado menor oposición que el anterior; pero también lo es que ha generado tanta o más especulación dada su imprecisión.
Por ejemplo, el ministro de Economía, Víctor Juliao ha dicho que con la totalidad del fondo se reducirá la deuda pública en mil 800 millones de dólares. ¿Cómo concluye eso, cuando el precio de dicha deuda fluctúa constantemente en el mercado secundario? Por cierto, el precio de los bonos panameños subió tan pronto como Juliao anunció la intención del gobierno, lo cual continuará ocurriendo si progresa la iniciativa. Al final, puede que la acabe comprando a la par o por cerca de ello.
¿Qué deuda planea comprar el ministro? ¿La que está próxima a vencer o la de más largo plazo? ¿O la que causa mayores intereses? Juliao sugiere comprar los denominados “Bonos Brady”. ¿Pero cuáles Brady: FRN 2002, IRB 2014, PDI 2016, Par 2026 y Discount 2026? En su conjunto estos Bonos suman poco más US$3,600 millones.
Además, contrario a lo que se ha dicho, estos Bonos Brady son los que menos le cuestan al Estado, ya que las tasas de interés hoy resultan ser inferiores a las del resto de la deuda disponible en el mercado secundario, a saber, Euro Bonos y Bonos Globales. Los Bonos Brady contemplan tasas variables (sobre la tasa Libor 6-meses) y tasas fijas que aumentan cada año, las cuales no alcanzan el 7.88% de los Eurobonos ni el 8.25%, 8.88% y 9.38% de los Bonos Globales con vencimientos en los años 2002, 2008, 2027 y 2029, respectivamente. ¿Por qué atacar entonces la deuda menos gravosa?
De cualquier modo, ¿Qué hará el Gobierno Nacional con los ahorros en intereses (y en amortizaciones, de ser el caso) después de reducida la deuda? ¿Los utilizará para gastos corrientes (es decir, incrementar la planilla estatal) o para inversiones (en escuelas, hospitales o material bélico para defender nuestras fronteras)?
El ministro tampoco se ha comprometido a no endeudarse más después de la reducción. Lo que sí ha dicho, para justificar su estrategia financiera, es que la recompra de deuda propiciaría una mejoría en la calificación de riesgo del país, lo cual permitiría obtener financiamientos en mejores términos. ¿Qué quiere decir? ¿Que aprovechará dichos términos para endeudar nuevamente al país? En esas circunstancias, sería ingenuo pensar que el gobierno no lo haría; y si no lo hace el de turno, lo hará el próximo, enviándonos en poco tiempo de vuelta a la pesadilla del punto de origen. Y cuando eso ocurra, el país no tendrá ahorro alguno porque nos lo habremos gastado todo y estaremos tan endeudados como al inicio. En fin, la estrategia del gobierno sobre el Fondo se puede resumir con este longevo refrán: “Pan para hoy, hambre para mañana.”

101 años de Panamá América

 
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