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Nuevo enfoque de desarrollo económico


Decir que los procedimientos que se utilizaron en el Siglo XX para lograr el desarrollo económico de Panamá son los más adecuados para el Tercer Milenio, a sabiendas de que el desempleo y el círculo de la pobreza cada día se expande más, significa continuar una política económica torpe y desatinada que podría llevar al país a situaciones graves de violencia a causa de una crisis económica y socia que vemos agravarse por la falta de visión de los gobernantes.
No creo equivocarme si afirmo que durante la dictadura militar, la mayoría de los dirigentes gremiales, obreros y campesinos, entablaron una relación o pacto de no agresión con la cúpula castrense, y que la misma tenía carácter de alianza; esta situación dio origen a una "hermandad" de naturaleza socio económica. Consideramos que esta "hermandad" era la del poder absolutista ante la clase o "yunta" que por décadas había sido expoliada y marginada. Ahora, es decir, la camarilla militar, ha desaparecido del ámbito nacional para dar paso a la camarilla de ciudadanos ricos en el poder, quienes han tomado control de las finanzas del Estado, en otros términos, del presupuesto de la nación y de los votos y, por qué no decirlo, de las riendas de la "yunta" que representa al sector de los trabajadores.
La camarilla de ciudadanos ricos que controlan el poder político en Panamá, se han declarado en abierta oposición a los intereses de los obreros y de las masas campesinas, sumiéndolos nuevamente a al condición de esclavitud velada y al ostracismo económico, puesto que con el pasar del tiempo se les hace más difícil a ellos (los trabajadores) obtener el sustento diario. La historia nos enseña que los trabajadores no se convierten en aliados de los gobernantes tan sólo por voluntad espontánea, sino, únicamente si sus intereses y los de aquéllos están en situaciones de armonía y concordancia, de manera tal, que esta situación permita que se desvanezcan los motivos de resentimientos y pugnas abiertas.
En Panamá, -y esto es un secreto a voces-, es un hecho que la camarilla de ricos que controlan las decisiones del gobierno pretenden lograr un desarrollo económico que beneficie a sus propios intereses y los de sus parientes más allegados y no así a los de las clases trabajadoras y a los pobres. Preguntamos, ¿qué sucedería en nuestro país, si un novedoso y revolucionario sistema de capitalización, y por ende, un consistente desarrollo económico para los trabajadores, así como la realización de un vasto plan de construcción de viviendas higiénicas y confortables en todo el territorio nacional; asimismo, el mejoramiento integral y la elevación de las actuales condiciones de vida? Por supuesto, esto no convendría a tales camarillas de ricos en el gobierno, y tampoco lo permitirían.
Ciertamente, los verdaderos demócratas y los intelectuales panameños no están de acuerdo con los gobernantes que continúan poniendo en práctica los mismos métodos utilizados por sus predecesores de los últimos cien años; también rechazan y critican el comportamiento conservador y tradicionalista de las camarillas de ricos en el gobierno; no obstante, ellos (intelectuales) apoyarían la implantación de una metodología futurista y de desarrollo económico integral que beneficie a los trabajadores y a los pobres.
Los verdaderos demócratas y los intelectuales están clamando, cada vez con más ímpetu, la creación de un Banco del Trabajador Panameño. Su interés surge de una profunda y sincera preocupación por el bienestar de los trabajadores y de los pobres. Esto no es todo. Esta preocupación está fundamentada en el principio de que solamente a través de una auténtica justicia social se lograría el desarrollo social y económico del país.
Si los trabajadores tuviesen una institución bancaria propia, tendrían un interés personal en hacer sus ahorros de capitalización, y para la adquisición de viviendas con precios justos y sin la aplicación de hipotecas e intereses onerosos. Tales tipos de viviendas responderían a la capacidad adquisitiva o salarios de cada grupo de trabajadores, en otros términos, ellos mismos forjarían un fondo para subsidiar los cargos adicionales a los costos de cada tipo de vivienda, lo que significaría a la postre la eliminación de cualesquiera cargas o tasas de intereses sobre las mismas, puesto que no se utilizaría el asfixiante sistema de hipotecas.
Esto no es todo. El Banco del Trabajador Panameño significaría la creación de una considerable fortuna (alrededor de doscientos cincuenta millones de balboas anuales), de manera que las inversiones que se realicen a través de ésta entidad bancaria contribuirían al desarrollo económico y social del país. Se forjarían divisas que permitirían la apertura de una enorme cantidad de fuentes de empleos. Hablamos de un banco cuya junta directiva estaría integrada por representantes del gobierno, de los gremios o sindicatos médicos y de trabajadores; además, habría representantes del sector privado.
Es preciso señalar, que parte de los capitales asignados en el Presupuesto General de la Nación para inversiones (Obras Públicas, Educación, Familia y Salud) serían canalizados por Ley Orgánica del Bando del Trabajador Panameño- Sistema de Reserva Institucional, hacia tal institución; en consecuencia, esta entidad sería la administradora de tales riquezas, forjándose, de esta manera, una sección denominada, Sistema de Reserva Institucional.

101 años de Panamá América

 
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