Nuevos vientos de huelga, en el sistema de salud público nacional
No es totalmente cierto que los médicos que integran la "COMENENAL" sean los únicos que puedan tener la solución a las mejoras del sistema de salud público nacional, o sean los únicos que verdaderamente están preocupados ante la posibilidad de que nuestro sistema pueda llegar a privatizarse completamente.
Considero que la verdad, como siempre, al final del camino saldrá y todos los panameños sabremos qué es lo que realmente se busca con un nuevo llamado a suspender los servicios de salud a la población más desfavorecida económicamente que no puede ir a los centros privados para recibir atención médica.
La falta de comunicación con los diversos miembros de la sociedad civil que conforman el país es otra de las causa que pueden afectar las mejoras que se plantean a los panameños con un nuevo sistema de salud unificado, donde todos logremos tener la disponibilidad necesaria de los recursos económicos y prestaciones médicas que necesitemos en cualquier parte de la República.
Son los representante del Gobierno en la mesa de salud los mayores responsables de la ausencia de información relacionada con el anteproyecto de ley que está en cuestionamiento, con justificados fundamentos. Son muchas las promesas incumplidas de parte de los gobiernos de turno hacia los ciudadanos en materia de salud pública y su financiamiento.
La crisis sanitaria nacional llegó a su máxima expresión cuando fallecieron cientos de panameños a consecuencia de la negligencia demostrada por quienes tenían la responsabilidad de fiscalizar, producir y distribuir los medicamentos que consume la población en el sistema público nacional, con lo cual el actual gobierno anunció, con toda su fuerza, la conformación de un grupo de sabios médicos todos, denominados garantes, que presentarían una propuesta de transformación al sistema público de salud, el cual murió en su génesis por la misma razón que hoy se rechaza el anteproyecto de ley de la mesa de salud de la concertación nacional: la falta de credibilidad.
Quienes tienen la responsabilidad de gobernarnos, parece que no logran todavía comprender que estas motivaciones son justas, pero a la vez quienes protestan, con toda la razón de su parte, piensan que los medios utilizados para alcanzar sus objetivo políticos como la suspensión de los servicios de salud, permitirán ganar adeptos a su causa, cuando el rechazo será mayor por los efectos negativos que causará la forma selectiva de lucha establecida, ya que los únicos afectados son, una vez más, los pobres de nuestro querido Panamá.
No podrá existir causa justa que exonere a los responsable de la ausencia de los servicios esenciales de salud a la población panameña.
Una vez inicie la huelga médica, los gobernantes y médicos tendrán que asumir sus responsabilidades ante el pueblo.
Quienes piensan que no hay fin de la injusticia están mirando al pasado.