Obama y su laberinto
El derrame de petróleo en el Golfo de México, las guerras en el Medio Oriente, los reclamos de la inmigración, y la problemática económica compleja, definen entre otros aspectos, un laberinto, donde no parece encontrarse la orientación definitiva.
Todos los intentos por cerrar la fuga han fracasado hasta la fecha, mientras la contaminación ambiental continúa.
La promesa electoral para los inmigrantes lejos de cumplirse, no encuentra asidero en los distintos sectores de gobierno, iniciándose manifestaciones públicas y creándose nuevos estamentos de lucha en la sociedad norteamericana.
Las guerras en el Medio Oriente continúan reclamando soldados y recursos de todo tipo para el presupuesto federal, en medio de una tormenta fiscal en el Congreso Nacional, donde las posibilidades de negociación se alejan.
La situación de la economía norteamericana no acaba de dar muestras fehacientes de solución mientras la deuda del Tesoro no disminuye, al contrario. La proyección del estadista, y con ella de la nación, no avanzan en el rumbo de las promesas electorales, los cuestionamientos de los especialistas, políticos, y de la propia sociedad se multiplican a menos de dos años de gobierno.
La supremacía mundial de la cual también ha hecho gala Obama está en dudas, no solo porque han cambiado las reglas, y la calificación de los miembros en los foros actuales, además, porque el laberinto es elocuente.
En el continente se consolidan nuevos dirigentes y partidos políticos con soluciones de todo tipo, que buscan alternativas de cooperación y entendimientos mutuos, alianzas, tratados, convergencias hacia beneficios de interés para las partes en otras latitudes.
Panamá es una prueba de ello, con la ampliación del Canal, a la luz del desarrollo mundial, aún con nuestras limitaciones y dificultades, empero, con el derrotero cada vez más acentuado de la soberanía.