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Ocaso del mireyismo y el deterioro del arnulfismo


Me comentan amistades y arnulfistas afines al partido que por primera vez en su historia política no votarán por el Partido Arnulfista. Preguntaba por qué, y me decían que prefieren votar por Endara o el PRD en esta vuelta electoral, porque están decepcionados de este gobierno. Eso debe preocupar a los líderes del Partido Arnulfista y estoy seguro que dicha actitud va a incidir directamente en los resultados de las elecciones.
Mi apreciación es la siguiente: El mireyismo ha manejado el Partido Arnulfista a su antojo escogiendo de a dedo un candidato que tiene bajas probabilidades de llegar a la presidencia de la República; si agregamos el "gravy", vamos a encontrar de que no sólo apostaron a un candidato insípido para la población votante, sino que han escogido candidatos a todos los puestos de elección sin ir a unas primarias.
Recordemos por qué el mireyismo, que fue el que debió haber dado el ejemplo de elevar la democracia partidista a su máxima expresión, decide cambiar la forma de escoger candidatos: neutralizar la candidatura de Alberto Vallarino a las primarias del Partido Arnulfista. Era obvio que ella no lo quería de candidato a la presidencia. Y, como dicen, no hay mal que por bien no venga.
El bagaje político que hubiera tenido que cargar Alberto Vallarino con este desgobierno hubiese empañado y recargado un esfuerzo sobrehumano para poder venderse a la población votante. Pienso que hubieras perdido Alberto, pero con mejores resultados que los que obtendrá al perder el candidato oficialista.
Segundo, los mireyistas le han dado paso en las altas esferas de este gobierno a personas que no fueron ni son arnulfistas por tradición. Entendemos que los arnulfistas deben abrir sus libros a cualquier persona que quiera militar en este colectivo político; sin embargo, el mireyismo le ha dado cabida y poderío a personas que aterrizaron un año antes de la campaña de 1999 y ahora son jefes de bancada, ministros y candidatos a alcaldías. Muchos de ellos, con sus acciones, han hecho que el pueblo perciba a los arnulfistas como aprovechados, corruptos e ineptos.
A pesar de que los arnulfistas por tradición han gobernando por períodos cortos gracias a los golpes de Estado, esta administración gubernamental, por primera vez con bandera arnulfista, completa cinco años sin siquiera poder tomar decisiones que deben trascender las banderías políticas y darle soluciones drásticas a la Caja de Seguro Social, que como dice la Presidenta, fue la obra más grande, y pienso que la más bondadosa que ha tenido un gobierno con su población. Ahora, cómodamente, dice ella que esa tarea le tocará al próximo gobierno.
Tercero. No importa el qué dirán, hago lo que me da la gana. Esta actitud decisiva, pero para beneficio de, por ejemplo, la carretera Boquete- Cerro Punta, la compra en Punta Mala, el nombramiento de magistrados allegados en la Corte Suprema, ministros de Estado que fueron secretarias de su finca privada en Arco Iris, así como nombrados en la junta directiva del Canal; en fin, nepotismo en todos los niveles de su Administración.
Podemos seguir con otros casos de corrupción, los más sonados de nuestra historia republicana, pero vamos a dejarlo allí. Recuerdo haber visto en televisión cuñas de la candidata presidente en el "99 contra Pérez Balladares sobre las partidas secretas. Le cambiaron el nombre de partidas secretas a discrecionales y sigue la fiesta prácticamente igualando la cantidad de dinero que dilapidó el gobierno de Pérez Balladares ($25 millones).
Si la Presidenta, con el carácter con que tomó esas decisiones políticas, hubiera resuelto cambiar los ministros que no han aportado nada al país en estos cinco años, poner un contralor que no fuera de su partido, tomar decisiones acertadas en el Seguro Social, abrir los libros del Partido Arnulfista para que los candidatos pudieran concursar abiertamente en primarias, utilizar los fondos de ingresos extraordinarios del Canal para invertir en universidades y escuelas, proyectos de salud o infraestructura y no para balancear la cuenta corriente del gobierno, etc., otro gallo cantaría.
El mireyismo ha deshonrado el nombre de Arnulfo Arias al usarlo de trampolín para hacer todas las tramoyas que han hecho en estos años. Lo más triste fue no haber escuchado la voz del pueblo, ¡recuerdan, vox popoli!
Nosotros, los arnulfistas de firma y sangre sabemos que lo pagaremos en las urnas. El pueblo hablará con su derecho al voto y la cátedra de democracia que irónicamente nos ha dado el PRD con el ejemplo en unas primarias, lo que va a incidir en los próximos comicios.
El arnulfismo seguirá siendo un eje político en los próximos años, se debe dar un "relevo generacional" y hacer del Partido Arnulfista un colectivo político donde se escojan democráticamente sus candidatos y se regeneren sus líderes. De otro modo, el famoso dicho de Arnulfo Arias "Volveremos", será sólo historia patria.

101 años de Panamá América

 
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