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Octavario


Como hecho llamativo, la Iglesia Ortodoxa rusa se reunió para buscar un sucesor del patriarca Alejo II. Apareció un libro en italiano que estudia las relaciones entre trono y altar en Rusia desde esos orígenes hasta nuestros días. De una entrevista al autor, resumimos algunas aclaraciones. La obra se titula "Lo Zar e il Patriarca".

La Iglesia ortodoxa rusa no tiene un procedimiento definido para la elección del patriarca. Estuvo privada de la dirección patriarcal desde tiempos de Pedro "El Grande" hasta principios de la etapa comunista. De los años 1917-18, el Patriarca fue elegido a suertes entre los candidatos. En la etapa comunista soviética, era elegido de facto por el régimen. En 1943, el metropolita Sergio fue elegido Patriarca por un simple Concilio episcopal con votación pública; y en 1945, Alejo I, único candidato fue elegido siempre con voto público en un concilio local con los votos de los obispos.

En 1971, el Patriarca Pimen, candidato del partido Comunista, fue elegido en un concilio local con la participación de representantes del clero y del laicado. Un Concilio local en 1990 deliberó la vuelta al escrutinio secreto e instituyó un procedimiento electoral complicado, diferente de los anteriores, que llevó a la elección de Alejo II, aunque con el voto de los laicos, incluidas mujeres, de los representantes de los ministerios, y de los institutos teológicos.

El próximo Concilio local convocado elegirá, definiendo algunos detalles, al próximo Patriarca. Si no es que ya lo han elegido.

El poder del Patriarca es de representación de la Iglesia Ortodoxa rusa, mientras el verdadero poder de decisión corresponde en general a concilios locales, episcopales y al Santo Sínodo, organismo que preside el Patriarca.

La relación entre poder civil y religioso se inspira en el principio de la "sinfonía". La idea bizantina de la "sinfonía" entre trono y altar, nunca negada a nivel teórico y doctrinal, tuvo en Rusia una aplicación bastante limitada en el tiempo y precisamente en el periodo que va desde la institución del Patriarcado de Moscú 1589 hasta el gran cisma de los Antiguos Creyentes 1654.

El resto de la historia rusa se caracteriza, en cambio, por una total subordinación de la Iglesia al Estado que se agravó con la llegada al trono de Pedro el Grande quien, a principios del siglo 18, decidió abolir el Patriarcado e instituir el Santo Sínodo, regido por un laico nombrado por el emperador. Convirtiendo a la Iglesia en una especie de ministerio estatal.

En cuanto a la situación durante el comunismo, es más delicado el asunto y según el autor no se puede hablar genéricamente de comportamiento de la Iglesia Ortodoxa, sino de actitudes de parte de la Jerarquía, nombrada por el régimen comunista y el de millones de sacerdotes y fieles que rechazaron todo cálculo político y permanecer fieles a la Iglesia aun a costa de sus vidas. La Iglesia sobrevivió gracias al ejemplo de esa legión de hombres y mujeres laicos y consagrados .Paradójicamente, hay que reconocer que la agresión alemana y la consiguiente tregua antireligiosa, llamada Nep religiosa estalinista, permitió la supervivencia de las Iglesias.

101 años de Panamá América

 
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