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Ocurrencias del alcalde Abraham


Algo raro pasa con algunas personas que cuando llegan a cargos públicos de resonancia dejan de ser lo que generalmente eran y una vez concluidos sus mandatos se transforman en un híbrido de añoranza inútil (porque no recuperaran el puesto perdido) y de falsa autenticidad (porque no logran retomar los senderos vitales de su personalidad extraviada). Puede, también, ocurrir que el problema venga implícito con el cargo lo que, por añadidura, completaría los perfiles de esta enfermedad de la clase política nacional que bien merece la atención de siquiatras y especialidades afines. Lo que digo viene a cuento, porque el alcalde Abraham pretende otorgarse el crédito inédito de ser el primer chitreano, entre tantos miles que han venido y se han ido, en descubrir que el carnaval de Chitré deteriora el Parque Unión y ofende la residencia oficial del Santo Patrono del pueblo y que, por ello, debe trasladarse la sede de la fiesta más popular del país.
Si la primera excusa fuese cierta, sería menester remitirnos al pasado, revisar los inventarios y pasar por auditoría los supuestos daños sufridos por el Parque durante todos los carnavales anteriores. Pero preguntémonos: ¿Puede el Unión recibir daños en el carnaval de magnitud tal para ser irreversibles o de naturaleza que no puedan ser solucionados por sus autoridades locales, con el Alcalde incluido? ¿Qué tiene el Parque Unión, y de lo que deben carecer sus similares de Las Tablas, Penonomé, Chepo, Taboga o el de la Villa de Los Santos, para que el carnaval se goce en aquellos pueblos hermanos en el mismo sitio de siempre, pero no en el de Chitré?. Recuerdo que el año pasado el parque de Penonomé estaba siendo remodelado, pero eso no le dio pretexto a nadie para imaginarse un cambio en la sede tradicional de los culecos coclesanos por excelencia.
Si el aspecto religioso, por otro lado, es el plato fuerte del argumento alcaldicio, entonces alguien con reconocida autoridad eclesiástica debe explicarnos por qué San Juan Bautista, según el Alcalde Abraham, es más sensitivo y alérgico a las mojaderas que Santa Librada, San Cristóbal, la Virgen del Carmen o el mismo San Anastasio.
Desde los años inmemoriales nuestros pueblos fueron fundados con el sello uniforme de una plaza principal bordeada por el edificio de la Iglesia Católica y la sede del gobierno civil. En esa plaza, desde entonces, se han celebrado cuantos festejos han soportado nuestros cuerpos, empezando con los del Santo Patrono, sin que cristiano alguno haya podido demostrar que la celebración de la cascabelada, pagana viola el silencio espiritual de los templos. Y dudo que el alcalde Abraham, pese al origen bíblico de su nombre, sea más místico que los otrora españoles que nos descubrieron y colonizaron a punta de espada y leyéndonos los evangelios.
¿De ser cierta las informaciones de periódico en el sentido de que la sede que se propone estará ubicada en el parqueo de tierra del "Rico Cedeño", en qué quedaría, entonces, la consideración religiosa para con todos los chitreanos que descansan en el cementerio municipal que está a un lado del Estadio?.
La propuesta alcaldicia tiene aspectos dignos de indagación para la historia. Cabe la posibilidad, aunque parece remota, que la idea sea un petardo en contra del éxito del carnaval chitreano, propiciada por la enviada de tunas de pueblos cercanos que ya resienten la fuerte competencia que le hace la mojiganga del Parque Unión. Otra posibilidad, que no puede descartarse, es que la resolución del alcalde Abraham sea un intento personal suicida para hacerse recordable por caminos borrosos en el menor tiempo posible. Y la última y más probable alternativa, es que el Alcalde nos está mostrando la sintomatología de un mal consejo femenino que se tragó con un encanto juvenil ciego sin masticarlo ni probarlo siquiera. Cualquiera sea la eventualidad de esta ocurrencia, hay que detener en seco y a tiempo esta nueva necedad del alcalde Abraham, como se dice, ya ocurrió en su propio barrio cuando le impidieron transformar el mercado público en la casa de las despedidas mortales de "La Anonal".
Si nos descuidamos, mañana el alcalde Abraham nos puede bautizar estableciendo una ruta única en la Calle del "Morisqueto" para la danza de los diablicos sucios, o llevarse las cabalgatas sanjuaneras para la calle del "Pescao" con la excusa de preservar el asfalto de la Avenida Herrera o regular por decreto la vestimenta de los próximos parrampanes.
No podemos encogernos de hombros frente a esta pretensión de sabotaje. Es, además, del todo posible que el alcalde Abraham, para descargarse de alguna pesadilla de su pasado beisbolero, se le ocurra disponer que los nuevos clásicos de Azuero se celebren en el estadio Gamet de Llano Bonito con la evasiva de no retar la ira sempiterna de las almas del sacramental chitreano, portadoras, quizás, de algún reclamo de cuenta pendiente que sólo la conciencia del Alcalde Abraham podría explicar o saldar.

101 años de Panamá América

 
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