Ocurrió en enero
El 7 de enero de 1963 se anunció que se había llegado a un acuerdo entre los gobiernos de Panamá y EE.UU. para izar la bandera panameña junto a la estadounidense en la "Zona del Canal". Un año después, el 7 de enero de 1964, estudiantes estadounidenses ("zonians") de la Escuela Superior de Balboa, izaron sólo la bandera de EE.UU. en ese plantel, en oposición a lo acordado. Al siguiente día, los norteamericanos residentes en la Zona del Canal realizaron un Consejo donde aprobaron la actitud de los "zonians".
El día 9, estudiantes panameños del Instituto Nacional se dirigieron a la Escuela de Balboa, para izar el pabellón nacional en cumplimiento de los acuerdos. Un numeroso grupo de "zonians" agredió a los institutores y desgarró la bandera panameña, agresión que inició un amplio movimiento en defensa de nuestra soberanía. Este movimiento patriótico fue salvájemente reprimido por las fuerzas yanquis acantonadas en el territorio nacional.
El 10 de enero, dos soldados puertorriqueños del ejército de EE.UU., en acto de solidaridad con los panameños, se levantaron contra los soldados norteamericanos que agredían a nuestro desarmado pueblo. Ambos fueron aniquilados por las balas norteamericanas. Este día, por la presión popular, el gobierno de Don Roberto F. Chiari, rompió relaciones diplomáticas con EE.UU.
El 11 de enero, las fuerzas militares de EE.UU. agredieron a los manifestantes panameños en la ciudad de Colón. Este día, ese ejército tomó posesión del puente de las Américas, en la continuación de los enfrentamientos con nuestro pueblo que dejaron 21 panameños muertos y más de 500 heridos.
Los coroneles de la Guardia Nacional, Omar Torrijos y Manuel A. Noriega, fueron trasladados de Chiriquí a Colón, para sofocar la resistencia antiimperialista. Ambos, se dedicaron, después a reprimir a los patriotas colonenses (ver testimonio de Andrés Galván e Inocencio Garibaldi, miembros del Comité Cívico de Heridos y Héroes del 9 de Enero de Colón, titulado: "La Guardia nos dejó solos el 9 de Enero de 1,964" (El Siglo, 9 de enero de 2002).