Orgullosos de su herencia
RECIENTEMENTE leí un artículo de un señor Tatis que reclamaba para la Acrópolis el haber quedado entre las siete nuevas maravillas del mundo, tal como pudo haber llegado el Canal de Panamá a esa lista. La diferencia entre los que quedaron y los que no fue el mercadeo, el nivel de compromiso que tuvieron los pueblos de cada país en crear conciencia de las joyas monumentales con que cuentan. Los mexicanos hicieron una campaña integral para que Chichén Itzá quedara incluido y no hubo nadie que no se involucrara en esa propuesta. Habían vallas publicitarias, cuñas de televisión y radio, un bombardeo masivo para que la gente, de a pie, de vitamina T (tacos y tortas) y de Polanco, Lomas y de la Riviera Maya, se sintiera responsable de lograr el reconocimiento que se le hizo a ese valor arqueológico ubicado en la península de Yucatán.
No creo que haya un pueblo más orgulloso que el mexicano. Cualquier conductor de taxi te habla igual de Carlos Fuentes que de Frida Kahlo. Si uno le preguntara a nuestros taxistas por Rogelio Sinán o por Alfredo Sinclair, pensarían que hablamos de boxeadores. Tienen un gran sentido de nacionalidad y defienden sus tradiciones con vehemencia. Su cocina es reconocida mundialmente, su artesanía excede los gustos más sofisticados y su música no pierde vigencia, ni dentro ni fuera de México.
Es importante que se entienda que la política cultural es una prioridad para esa orgullosa nación. Sus monumentos arqueológicos son preservados con esmero y dedican ingentes esfuerzos para promocionarlos. Así mismo, todos los museos (y son muchos) son gratis los domingos, por lo que las familias, en vez de ir al "mall", como nosotros, van a los museos con sus hijos, y se recrean y aprenden. Este año se conmemora el centenario del nacimiento de la famosa pintora Frida Kahlo y todo el mundo sabe del asunto; la imagen de la mujer de Coyoacán, con sus cejas casi unidas, está por todos lados.
Los diseños de los diferentes pueblos de la inmensidad de la geografía de ese país son llevados con orgullo tanto autóctonamente como de manera estilizada, como son las piezas de Pineda Covalín. La platería de Taxco, la cerámica de Talavera de Puebla y el pewter y el onyx blanco cada día crean tendencias más agresivas en la decoración. Ni hablemos de los tragos de tequila, los margaritas están en todos los bares del mundo. En fin, México es un país admirable.
He disfrutado recientemente de la lectura de los libros de Olga Wonnart, periodista argentina que ha publicado dos títulos en referencia la Sra. Marta Sahagún de Fox, quien fuera la primera dama de México hasta el año pasado, "La Jefa y Crónicas Malditas". Desde siempre he leído a Oscar Lewis con su saga de la familia Sánchez, al gran Juan Rulfo y ni se diga a Carlos Fuentes, pero hay tantos y tan buenos escritores (incluyendo mujeres, como Angeles Mastreta y Elena Poniatowska), que me faltaría la vida para leer tanto. Guadalupe Loaeza tiene una publicación reciente que se llama Parejas, donde reseña los grandes amores de, entre otros, Hernán Cortés y la famosa Malinche, una exquisita combinación de maya y azteca concebida por un cacique, sublimizada en todo sentido, más recientemente por Laura Esquivel, la autora de "Como Agua para Chocolate"; la relación de Benito Juárez, el gobernante que una vez acuñó una de mis frases preferidas, "el respeto al derecho ajeno es la paz" con Margarita Maza y por supuesto la mundialmente famosa de Diego Rivera, el gigante muralista con Frida Kahlo, que ha logrado instituir una moda, con sus vestidos y sus posturas. Kahlo ha sido inspiración de varias películas, la más conocida en la que actúa Salma Hayek.
Un libro que disfruté inmensamente se llama "A la Sombra del Ángel" y cuenta la historia de la construcción de ese icono del Distrito Federal, el Ángel de la Independencia, por parte del arquitecto Antonio Rivas Mercado y, a la vez, narra todo lo que se dio en México desde 1900 hasta 1931. Un recorrido fascinante por la revolución, la guerra, las diferencias con la iglesia y las pasiones de mujeres que han hecho historia. Sus grandes figuras musicales mueven multitudes. Recientemente murió Antonio Aguilar y sus honras fúnebres fueron unas patronales tanto en la ciudad capital como en su lugar de origen, Zacatecas. Donde vaya Alejandro Fernández las mujeres se vuelven locas. Sus artistas pictóricos, como los muralistas que crearon una corriente que hizo historia, así como Rufino Tamayo y José Luis Cuevas, entre muchos otros, son reconocidos mundialmente.
Eso que sienten los mexicanos es un orgullo por su herencia, por sus tradiciones y estoy segura que ni el muro de la vergüenza que quiere regalarles Bush antes de su ansiada salida de la presidencia de Estados Unidos, va a disminuir la fuerza con la que defienden sus mitos ancestrales.
Actualmente hay una exposición en el Museo del Canal, de fotografías de Frida y Diego, titulada "Complicidades", tan bien montada y recreada que aún el más neófito se compenetraría con esa historia. Vale la pena verla y entender, cómo un país al cual se le ha endilgado el mote de "tan cerca de los Estados Unidos y tan lejos de Dios", mantiene sus tradiciones y su herencia con orgullo y sin aspavientos.
Durante las recientes actividades de aniversario de Panamá Viejo, el Centro de Artesanías se llenó de lujo con la presentación de un Encuentro Típico de los niños de los parvularios de la ciudad capital.
Según Jazmín Hernández, maestra del Centro Parvulario Municipal de Pedregal, el objetivo es que los menores se diviertan, pero a la vez, conozcan el folclore, que hay que preservarlo para que no se pierda.
El alcalde de la comuna capitalina, Juan Carlos Navarro, señaló que se tienen algunos proyectos de ampliar las vías que están frente a las costas. "Para que en algún momento puedan ser vías peatonales, ya que el paso excesivo de vehículos pesados y carros afectan a las vetutas edificaciones, sobre todo por las vibraciones".
Manifestó que en consulta con los residentes, desean buscar el desarrollo integral de Panama Viejo.
Esto incluye, darle títulos de propiedad a los residentes (el cual inició desde la semana pasada) y también trabajar con los vecinos, con la comunidad, para estudiar cómo se maneja el tráfico.
Navarro indicó que este (Panamá Viejo) debe ser un sitio de aprendizaje para propios y extraños ya que allí se encuentran las raíces de la ciudad y de la nación panameña.
En los alrededores de Panamá Viejo, no se podrán edificar grandes torres, edificios o proyectos que de alguna manera tapen la Torre de Panamá Viejo.
No creo que haya un pueblo más orgulloso que el mexicano. Cualquier conductor de taxi te habla igual de Carlos Fuentes que de Frida Kahlo. Si uno le preguntara a nuestros taxistas por Rogelio Sinán o por Alfredo Sinclair, pensarían que hablamos de boxeadores. Tienen un gran sentido de nacionalidad y defienden sus tradiciones con vehemencia. Su cocina es reconocida mundialmente, su artesanía excede los gustos más sofisticados y su música no pierde vigencia, ni dentro ni fuera de México.
Es importante que se entienda que la política cultural es una prioridad para esa orgullosa nación. Sus monumentos arqueológicos son preservados con esmero y dedican ingentes esfuerzos para promocionarlos. Así mismo, todos los museos (y son muchos) son gratis los domingos, por lo que las familias, en vez de ir al "mall", como nosotros, van a los museos con sus hijos, y se recrean y aprenden. Este año se conmemora el centenario del nacimiento de la famosa pintora Frida Kahlo y todo el mundo sabe del asunto; la imagen de la mujer de Coyoacán, con sus cejas casi unidas, está por todos lados.
Los diseños de los diferentes pueblos de la inmensidad de la geografía de ese país son llevados con orgullo tanto autóctonamente como de manera estilizada, como son las piezas de Pineda Covalín. La platería de Taxco, la cerámica de Talavera de Puebla y el pewter y el onyx blanco cada día crean tendencias más agresivas en la decoración. Ni hablemos de los tragos de tequila, los margaritas están en todos los bares del mundo. En fin, México es un país admirable.
He disfrutado recientemente de la lectura de los libros de Olga Wonnart, periodista argentina que ha publicado dos títulos en referencia la Sra. Marta Sahagún de Fox, quien fuera la primera dama de México hasta el año pasado, "La Jefa y Crónicas Malditas". Desde siempre he leído a Oscar Lewis con su saga de la familia Sánchez, al gran Juan Rulfo y ni se diga a Carlos Fuentes, pero hay tantos y tan buenos escritores (incluyendo mujeres, como Angeles Mastreta y Elena Poniatowska), que me faltaría la vida para leer tanto. Guadalupe Loaeza tiene una publicación reciente que se llama Parejas, donde reseña los grandes amores de, entre otros, Hernán Cortés y la famosa Malinche, una exquisita combinación de maya y azteca concebida por un cacique, sublimizada en todo sentido, más recientemente por Laura Esquivel, la autora de "Como Agua para Chocolate"; la relación de Benito Juárez, el gobernante que una vez acuñó una de mis frases preferidas, "el respeto al derecho ajeno es la paz" con Margarita Maza y por supuesto la mundialmente famosa de Diego Rivera, el gigante muralista con Frida Kahlo, que ha logrado instituir una moda, con sus vestidos y sus posturas. Kahlo ha sido inspiración de varias películas, la más conocida en la que actúa Salma Hayek.
Un libro que disfruté inmensamente se llama "A la Sombra del Ángel" y cuenta la historia de la construcción de ese icono del Distrito Federal, el Ángel de la Independencia, por parte del arquitecto Antonio Rivas Mercado y, a la vez, narra todo lo que se dio en México desde 1900 hasta 1931. Un recorrido fascinante por la revolución, la guerra, las diferencias con la iglesia y las pasiones de mujeres que han hecho historia. Sus grandes figuras musicales mueven multitudes. Recientemente murió Antonio Aguilar y sus honras fúnebres fueron unas patronales tanto en la ciudad capital como en su lugar de origen, Zacatecas. Donde vaya Alejandro Fernández las mujeres se vuelven locas. Sus artistas pictóricos, como los muralistas que crearon una corriente que hizo historia, así como Rufino Tamayo y José Luis Cuevas, entre muchos otros, son reconocidos mundialmente.
Eso que sienten los mexicanos es un orgullo por su herencia, por sus tradiciones y estoy segura que ni el muro de la vergüenza que quiere regalarles Bush antes de su ansiada salida de la presidencia de Estados Unidos, va a disminuir la fuerza con la que defienden sus mitos ancestrales.
Actualmente hay una exposición en el Museo del Canal, de fotografías de Frida y Diego, titulada "Complicidades", tan bien montada y recreada que aún el más neófito se compenetraría con esa historia. Vale la pena verla y entender, cómo un país al cual se le ha endilgado el mote de "tan cerca de los Estados Unidos y tan lejos de Dios", mantiene sus tradiciones y su herencia con orgullo y sin aspavientos.
Durante las recientes actividades de aniversario de Panamá Viejo, el Centro de Artesanías se llenó de lujo con la presentación de un Encuentro Típico de los niños de los parvularios de la ciudad capital.
Según Jazmín Hernández, maestra del Centro Parvulario Municipal de Pedregal, el objetivo es que los menores se diviertan, pero a la vez, conozcan el folclore, que hay que preservarlo para que no se pierda.
El 15 de agosto, Panamá Viejo celebró 488 años de Fundación.
Desde el pasado fin de semana, el MIVI, la Alcaldía de Panamá y demás autoridades entregaron títulos de propiedad a residentes de Puente del Rey.
El alcalde de la comuna capitalina, Juan Carlos Navarro, señaló que se tienen algunos proyectos de ampliar las vías que están frente a las costas. "Para que en algún momento puedan ser vías peatonales, ya que el paso excesivo de vehículos pesados y carros afectan a las vetutas edificaciones, sobre todo por las vibraciones".
Manifestó que en consulta con los residentes, desean buscar el desarrollo integral de Panama Viejo.
Esto incluye, darle títulos de propiedad a los residentes (el cual inició desde la semana pasada) y también trabajar con los vecinos, con la comunidad, para estudiar cómo se maneja el tráfico.
Navarro indicó que este (Panamá Viejo) debe ser un sitio de aprendizaje para propios y extraños ya que allí se encuentran las raíces de la ciudad y de la nación panameña.
En los alrededores de Panamá Viejo, no se podrán edificar grandes torres, edificios o proyectos que de alguna manera tapen la Torre de Panamá Viejo.